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miércoles, 27 de noviembre de 2013

Slyd - !!! (Chk chk chk)

No es fácil hablar de un concierto cuando ha pasado ya un mes desde que lo disfrutaste, pero para hacerlo aquí confieso que juego con ventaja, ya que me basaré totalmente en un texto ya escrito sobre el concierto para Crazyminds en su momento. Porque el pasado 26 de octubre tuve la suerte de ser acreditada por esa web para ir al concierto de Chk chk chk en la sala Apolo. Ya les había visto y disfrutado durante el pasado verano en el festival Low cost y tenía muchas ganas de repetir experiencia, más sabiendo que mis compañeros crazyminders de Barcelona, Jordi y Álex, seguidores de la banda, iban a ir.


Fue una noche inusualmente cálida de finales de octubre, en la que algunos aún calzábamos sandalias. Un calor que se multiplicó aún más dentro de la sala gracias a la energía inagotable de Nic Offer y a la propuesta musical de su banda que, desde el minuto cero, nos invitó a un festival de baile imparable. Porque si de algo se trató la hora y cuarto de concierto fue precisamente de baile, puro y duro. Sin bajones, sin tregua, sin descanso, sin casi parar entre canción y canción. Desde la inicial "Jamie, my intentions are bass" fue imposible quedarse on los pies o la cabeza quieta. Todos y cada uno de nosotros fuimos esclavos, por un momento, de un ritmo imparable. De un ritmo que cabalga entre el funk, la electrónica y el rock y cuya mezcla majestuosa es marca y seña de la casa, inconfundible, única. Una mezcla que les permite el lujo de que no suenen todas las canciones iguales. No cualquiera lo consigue, y transmitirlo en directo es aún más difícil.


Todos bailando, sí, pero liderados por un hombre, por sus curiosas y desgarbadas coreografías a modo de clase de aerobic. Nic Offer. Un cantante de, reconozcámoslo, dudosa capacidad vocal pero inagotable energía y desparpajo. En su habitual y divertido atuendo de pantalón corto de colorido y forma sospechosamente parecida a un calzoncillo. Saltando y corriendo de lado a lado del escenario, y haciéndonos pensar que será el hombre que más se ahorra en gimnasios del mundo. Que entiendes que duren menos de lo normal, a ver quién es el que aguanta ese ritmo cada noche sin que le dé un infarto.


Un cantante con un desparpajo y una simpatía que hace que no pueda aguantarse sin bajar del escenario y echarse unos bailes entre los que le estábamos viendo. Hasta en tres ocasiones lo hizo, siempre por los lados, llegando hasta la mitad de la sala, todos atentos por si éramos afortunados y pasaba por nuestro lado. Que interactuó una y otra vez con aquellos que estaban en primera fila, a los que incluso cedió el micro en algún momento. Y que permitió y disfrutó de que al final del concierto el escenario fuera invadido por todos aquellos que quisieron unirse a la fiesta y bailar con él las finales "Yadnus" y "Heart of hearts", dejando descolocados a los responsables de seguridad y proporcionándonos uno de esos momentos que difícilmente olvidaremos.


Pero por mucho que el líder y el alma de toda esta maquinaria sea Nic Offer, todo ello no sería lo que es sin la gran banda que le acompaña. Porque si la voz cojeó, ellos con su carga musical,  bajo, guitarra, batería y sintetizadores, fueron los que sostuvieron musicalmente todo el conjunto sonoro, ellos fueron los que dotaron de algo más que simple espectáculo al concierto. Ellos fueron los que mantuvieron la energía, los que estiraron y amoldaron las canciones al directo, los que suplieron las carencias en coros y aspectos vocales presentes en estudio y pasados por encima en directo. Quienes les vieron en anteriores ocasiones extrañaron a la corista, que posiblemente le hubiera dado ese plus vocal a las melodías que  fue lo único que se echó de menos.


También el setlist, copado principalmente por los principales temas de su notabilísimo último disco, ese gracias al que me enganché a ellos, ayudó a mantener esa constante energía y subidón. Cayeron canciones como "Californiyeah", "Except death", "Careful" y unas celebradas "One girl / one boy" y "Slyd", esa bomba electrónica que por ser otra de mis grandes canciones de este año es la que se encarga de acompañar esta entrada. Uno de esos temas que cada vez que escucho cae víctima del temible modo bucle, que me insufla ganas de bailar al segundo de escucharlo, aún siendo tan electrónica. También dejaron espacio a alguna representación del "Strange weather", como la también electrónica y tremenda "Hammer"; pero sobretodo del "Myth takes", del que, además de las mencionadas que finalizaron el concierto, rescataron también "All my heroes are weirdos" y "Must be the moon". Una selección que confieso que casi parecía hecho a la carta para mí, por lo que realmente me sentí muy afortunada e hizo que las sensaciones en el concierto fueran inigualables.


Fue imposible no salir de la Apolo totalmente sudados y con los pies machacados. Quizás se nos hiciera corto, pero no por ello nos sentimos defraudados. Porque no pudimos pasarlo mejor. Les he visto dos veces este año y os aseguro que no me importaría repetir y que os recomiendo encarecidamente que no os perdáis si tenéis ocasión. Porque siempre proporcionan grandes noches.

PD: tanto tiempo y al final he hecho lo que no quería, poner igual casi todo el texto. Pero es que realmente no puedo describirlo mejor. 


viernes, 2 de agosto de 2013

Especial Low Cost 2013 (I): Viernes / What you know - Two door cinema club / One girl/One boy - !!! (Chk chk chk)

Festival Low Cost, del 26 al 28 de julio. El plan era apetitoso: playa, sol y conciertos. Y el cartel, aún más. Portishead y Two door cinema club como reclamos principales, especialmente los primeros, una de las bandas que más ganas tenía de ver en directo desde hacía tiempo. El precio del abono por tres días, más que asequible. Aún así me costó convencerme, pero al final Naiara lo consiguió. Una que se acostumbra a vivir bien después de tener en la ciudad en la que vive un gran festival, cuesta coger la maleta e irse a otro lugar de festivaleo, hasta da pereza, y menos aún, de buenas a primeras, a un sitio como Benidorm.


Porque sí, pongámonos en contexto. Benidorm. En otras palabras, un concentrado en lata del horterismo patrio y de pura cepa. Vamos, como para salir corriendo si uno no se lo toma en coña. Aún así, todo sea dicho, las aguas cristalinas y cálidas de su playa acaban por convencer, qué narices, para tres días no está nada pero que nada mal. Y el festival, por el que tenía mis dudas, fue toda una sorpresa. Porque fueron tres días inolvidables, llenos de risas y mil anécdotas, en el que nos acabamos juntando unos pocos y ello trajo consigo una estupenda compañía que fue el aderezo ideal para los excelentes conciertos que presenciamos. Todo un conjunto de elementos que quedó fijado en la memoria en forma de mil recuerdos a cuál mejor de todos.

Llegamos el viernes un poco desubicados, tras reunirnos Naiara y yo con su amigo Sabino, varias aventuras en busca de nuestro apartamento que acabaron con final inmejorable, gran comilona, siesta reparadora previa a lo que nos esperaba y baño-refresco en la piscina, que el calor apretaba de lo lindo. Y es que en realidad era el día más potente, el que más conciertos interesantes albergaba para los tres. No podían fallar las fuerzas ni podíamos dejarnos amedrentar por ese intenso calor que se dejó sentir desde el primer hasta el último concierto y que nos proporcionó algún que otro momento crítico con el que finalmente la música pudo y venció.


No nos dio mucho tiempo a explorar el terreno tras obtener las pulseras porque sobre uno de los escenarios ya estaban actuando Delorentos y aunque Naiara y yo los habíamos visto hacía un año no queríamos perdérnoslos, convencidas de que a Sabino le gustarían, como así fue. Porque finalmente fue una estupenda manera de empezar el festival, con toda su frescura, su simpatía (dirigiéndose a nosotros en un sorprendente español), su desparpajo y esas canciones desenfadadas y guitarreras que nos hicieron sudar las primeras gotas de la noche. Tal y como les vimos en la Music Hall, o quizás incluso mejor tras conocer mejor sus canciones, los irlandeses repasaron sus mejores temas dejándose para el final ese tremendo "S.E.C.R.E.T" del que me enamoré en su anterior concierto. Saltábamos todos y sólo era el primer concierto de la velada, porque siempre es un placer toparse con ellos.


Había que reservar fuerzas porque el plato fuerte de la noche estaba por llegar. Es por ello y por poder coger un buen lugar para Two door cinema club que sacrifiqué un poco a Veronica falls y tuve que escucharles desde la distancia, desde la que su pop guitarrero pero dulce quedó un poco descafeinado y me dejó con ganas de verles en un contexto más íntimo y adecuado, aunque quizás las desafinadas de su cantante posiblemente testimoniaron que no estaban en su mejor día. En otra ocasión será.



Se notaba que uno de los grandes reclamos del viernes eran los norirlandeses, porque más de un cuarto de hora antes muchos éramos los que nos agolpábamos en el escenario principal esperándoles a ritmo de una especie de revival (muy) teenager musical que alguien decidió que era el calentamiento más adecuado. Salieron los chicos de Alex Timbler con esas pintas de guiris-Salou que les caracterizan, él ataviado en traje de chaqueta y corbata, tan elegante como sorprendentemente cómodo pese al bochorno que reinaba en el lugar en esos momentos. Si hace ya dos años y medio lo pasé en grande viéndoles en la Razzmatazz con su primer disco bajo el brazo, siendo mi revelación de 2010, esta vez la cosa fue aún más alucinante. Durante hora y cuarto nos dejaron muy claro que querían que lo pasáramos bien, que bailáramos hasta deshidratarnos, que les acompañáramos en las canciones, a lo que todos nosotros respondimos como nos pedían o incluso más, creando una simbiosis comunicativa entre público y escenario que el grupo debió de disfrutar tanto como nosotros su concierto. Ni el sofocante calor pudo con nuestras ganas de bailar y saltar con sus temas, ni ellos nos fallaron sacando a flote casi todo su repertorio, incluso temas como "Pyramids" que es mi fetiche del "Beacon" y que nunca pensé que escucharía en directo. Si bien es cierto que triunfaron los hits de su primer disco y estos fueron los que pusieron patas arriba el escenario, las canciones del segundo proporcionaron quizás los momentos más dulces, dando lugar a un conciertazo que nos puso a todos los pelos de punta y que tuvo su broche final en el bis cuando tocaron la tremenda "Someday" y la infalible "What you know", una de esas canciones que de tanto que la he compartido y bailado en inolvidables noches de fiesta es ya una de las canciones de mi vida, es por eso que es la primera canción que acompaña esta entrada. Los que pululáis por aqui desde hace tiempo sabéis que son de mis favoritos, después de verles por segunda vez no hago más que ratificarlo.




Tras un breve descanso, volvimos al escenario principal para coger buen sitio para Lori Meyers y comprobar otra vez cuál era el otro reclamo de la noche. Los granadinos ya se sabe que triunfan allá donde van y que han consolidado su carrera con sus dos últimos discos, defendiéndose además con solvencia sobre el escenario, tal y como pude comprobar hace dos años cuando les vi en el BAM donde sin conocer demasiadas canciones lo pasé en grande con ellos. Y esta vez no fue menos, ya que volví a disfrutar de ellos conociendo y coreando más canciones que la otra vez. Con un sonido instrumental potenciado para darle el plus de energía necesario para el directo y la particular voz de Noni en plena forma, presentaron tanto sus temas nuevos como "El tiempo pasará" (con colaboración aquí de Anni B. Sweet) como antiguos, y muy celebrados, como "¿Aha han vuelto?", posiblemente mi favorita de ellos, o "Luces de neón". Demostrando por qué son uno de los grupos más importantes del panorama indie pop nacional.



Aunque técnicamente no había solapamientos en el festival, a la práctica era imposible ver todos los conciertos bien. Ello hizo que no llegáramos a tiempo para ver bien a Delorean, esta vez que el sonido era el que tocaba, una lástima que sólo pudiéramos escuchar las dos últimas canciones y nos quedáramos con ganas de más. Eran entonces sobre las 3 de la madrugada y el cansancio, unido al calor y al sudor pegajoso que este había dejado sobre nuestros cuerpos, invitaban a una retirada, pero no queríamos irnos sin, al menos, acercarnos un momento a ver a !!! (Chk chk chk) y ver si resultaban tan alocados y festivos como se me había dicho. Desde luego, cualquier cosa que se me hubiera dicho antes quedó superada por lo que vi en directo. Un cantante, Nic Offer, pasadísimo de vueltas, vestido en bermudas-calzoncillos de dibujitos y camiseta paseando de un lado al otro del escenario y sin parar de ejecutar curiosas y divertidas coreografías con los brazos que muchos seguimos a lo largo del concierto (y de las que algunos arrastramos ligeras agujetas el resto de días, todo sea dicho). Acompañado por una multitudinaria banda que ejecutó esa mezcla de rock, electrónica y funk que hace que tengan ese sonido tan único. Un sonido y unas canciones que arrasaron con nuestro dolor de pies y nuestro cansancio y nos pusieron a bailar sin parar. Me enganché finalmente a ellos hace poco gracias a su último disco, "Tr!!!ller", lleno de temazos como este "One boy/One girl" que también acompaña la entrada o la electrónica "Slyd", pero en directo resultaron ser toda una fiesta que automáticamente convirtió la primera en una de mis canciones de este verano y al disco en candidato a disco del año. Un concierto en el que no lo pudimos pasar mejor y que nos dejó exhaustos y felices de nuestro primer día en el Low Cost, a sabiendas de que igualmente iba a ser el mejor de los tres días pero expectantes de todo lo que nos esperaba al día siguiente.