La música rodea nuestro mundo, nuestra vida, no existe el mundo sin ella. Entonces, ¿por qué no rellenarla con grandes canciones y crear nuestra propia banda sonora? Melómanos sin remedio, bienvenidos.
Festival Low Cost, del 26 al 28 de julio. El plan era apetitoso: playa, sol y conciertos. Y el cartel, aún más. Portishead y Two door cinema club como reclamos principales, especialmente los primeros, una de las bandas que más ganas tenía de ver en directo desde hacía tiempo. El precio del abono por tres días, más que asequible. Aún así me costó convencerme, pero al final Naiara lo consiguió. Una que se acostumbra a vivir bien después de tener en la ciudad en la que vive un gran festival, cuesta coger la maleta e irse a otro lugar de festivaleo, hasta da pereza, y menos aún, de buenas a primeras, a un sitio como Benidorm.
Porque sí, pongámonos en contexto. Benidorm. En otras palabras, un concentrado en lata del horterismo patrio y de pura cepa. Vamos, como para salir corriendo si uno no se lo toma en coña. Aún así, todo sea dicho, las aguas cristalinas y cálidas de su playa acaban por convencer, qué narices, para tres días no está nada pero que nada mal. Y el festival, por el que tenía mis dudas, fue toda una sorpresa. Porque fueron tres días inolvidables, llenos de risas y mil anécdotas, en el que nos acabamos juntando unos pocos y ello trajo consigo una estupenda compañía que fue el aderezo ideal para los excelentes conciertos que presenciamos. Todo un conjunto de elementos que quedó fijado en la memoria en forma de mil recuerdos a cuál mejor de todos.
Llegamos el viernes un poco desubicados, tras reunirnos Naiara y yo con su amigo Sabino, varias aventuras en busca de nuestro apartamento que acabaron con final inmejorable, gran comilona, siesta reparadora previa a lo que nos esperaba y baño-refresco en la piscina, que el calor apretaba de lo lindo. Y es que en realidad era el día más potente, el que más conciertos interesantes albergaba para los tres. No podían fallar las fuerzas ni podíamos dejarnos amedrentar por ese intenso calor que se dejó sentir desde el primer hasta el último concierto y que nos proporcionó algún que otro momento crítico con el que finalmente la música pudo y venció.
No nos dio mucho tiempo a explorar el terreno tras obtener las pulseras porque sobre uno de los escenarios ya estaban actuando Delorentos y aunque Naiara y yo los habíamos visto hacía un año no queríamos perdérnoslos, convencidas de que a Sabino le gustarían, como así fue. Porque finalmente fue una estupenda manera de empezar el festival, con toda su frescura, su simpatía (dirigiéndose a nosotros en un sorprendente español), su desparpajo y esas canciones desenfadadas y guitarreras que nos hicieron sudar las primeras gotas de la noche. Tal y como les vimos en la Music Hall, o quizás incluso mejor tras conocer mejor sus canciones, los irlandeses repasaron sus mejores temas dejándose para el final ese tremendo "S.E.C.R.E.T" del que me enamoré en su anterior concierto. Saltábamos todos y sólo era el primer concierto de la velada, porque siempre es un placer toparse con ellos.
Había que reservar fuerzas porque el plato fuerte de la noche estaba por llegar. Es por ello y por poder coger un buen lugar para Two door cinema club que sacrifiqué un poco a Veronica falls y tuve que escucharles desde la distancia, desde la que su pop guitarrero pero dulce quedó un poco descafeinado y me dejó con ganas de verles en un contexto más íntimo y adecuado, aunque quizás las desafinadas de su cantante posiblemente testimoniaron que no estaban en su mejor día. En otra ocasión será.
Se notaba que uno de los grandes reclamos del viernes eran los norirlandeses, porque más de un cuarto de hora antes muchos éramos los que nos agolpábamos en el escenario principal esperándoles a ritmo de una especie de revival (muy) teenager musical que alguien decidió que era el calentamiento más adecuado. Salieron los chicos de Alex Timbler con esas pintas de guiris-Salou que les caracterizan, él ataviado en traje de chaqueta y corbata, tan elegante como sorprendentemente cómodo pese al bochorno que reinaba en el lugar en esos momentos. Si hace ya dos años y medio lo pasé en grande viéndoles en la Razzmatazz con su primer disco bajo el brazo, siendo mi revelación de 2010, esta vez la cosa fue aún más alucinante. Durante hora y cuarto nos dejaron muy claro que querían que lo pasáramos bien, que bailáramos hasta deshidratarnos, que les acompañáramos en las canciones, a lo que todos nosotros respondimos como nos pedían o incluso más, creando una simbiosis comunicativa entre público y escenario que el grupo debió de disfrutar tanto como nosotros su concierto. Ni el sofocante calor pudo con nuestras ganas de bailar y saltar con sus temas, ni ellos nos fallaron sacando a flote casi todo su repertorio, incluso temas como "Pyramids" que es mi fetiche del "Beacon" y que nunca pensé que escucharía en directo. Si bien es cierto que triunfaron los hits de su primer disco y estos fueron los que pusieron patas arriba el escenario, las canciones del segundo proporcionaron quizás los momentos más dulces, dando lugar a un conciertazo que nos puso a todos los pelos de punta y que tuvo su broche final en el bis cuando tocaron la tremenda "Someday" y la infalible "What you know", una de esas canciones que de tanto que la he compartido y bailado en inolvidables noches de fiesta es ya una de las canciones de mi vida, es por eso que es la primera canción que acompaña esta entrada. Los que pululáis por aqui desde hace tiempo sabéis que son de mis favoritos, después de verles por segunda vez no hago más que ratificarlo.
Tras un breve descanso, volvimos al escenario principal para coger buen sitio para Lori Meyers y comprobar otra vez cuál era el otro reclamo de la noche. Los granadinos ya se sabe que triunfan allá donde van y que han consolidado su carrera con sus dos últimos discos, defendiéndose además con solvencia sobre el escenario, tal y como pude comprobar hace dos años cuando les vi en el BAM donde sin conocer demasiadas canciones lo pasé en grande con ellos. Y esta vez no fue menos, ya que volví a disfrutar de ellos conociendo y coreando más canciones que la otra vez. Con un sonido instrumental potenciado para darle el plus de energía necesario para el directo y la particular voz de Noni en plena forma, presentaron tanto sus temas nuevos como "El tiempo pasará" (con colaboración aquí de Anni B. Sweet) como antiguos, y muy celebrados, como "¿Aha han vuelto?", posiblemente mi favorita de ellos, o "Luces de neón". Demostrando por qué son uno de los grupos más importantes del panorama indie pop nacional.
Aunque técnicamente no había solapamientos en el festival, a la práctica era imposible ver todos los conciertos bien. Ello hizo que no llegáramos a tiempo para ver bien a Delorean, esta vez que el sonido era el que tocaba, una lástima que sólo pudiéramos escuchar las dos últimas canciones y nos quedáramos con ganas de más. Eran entonces sobre las 3 de la madrugada y el cansancio, unido al calor y al sudor pegajoso que este había dejado sobre nuestros cuerpos, invitaban a una retirada, pero no queríamos irnos sin, al menos, acercarnos un momento a ver a !!! (Chk chk chk) y ver si resultaban tan alocados y festivos como se me había dicho. Desde luego, cualquier cosa que se me hubiera dicho antes quedó superada por lo que vi en directo. Un cantante, Nic Offer, pasadísimo de vueltas, vestido en bermudas-calzoncillos de dibujitos y camiseta paseando de un lado al otro del escenario y sin parar de ejecutar curiosas y divertidas coreografías con los brazos que muchos seguimos a lo largo del concierto (y de las que algunos arrastramos ligeras agujetas el resto de días, todo sea dicho). Acompañado por una multitudinaria banda que ejecutó esa mezcla de rock, electrónica y funk que hace que tengan ese sonido tan único. Un sonido y unas canciones que arrasaron con nuestro dolor de pies y nuestro cansancio y nos pusieron a bailar sin parar. Me enganché finalmente a ellos hace poco gracias a su último disco, "Tr!!!ller", lleno de temazos como este "One boy/One girl" que también acompaña la entrada o la electrónica "Slyd", pero en directo resultaron ser toda una fiesta que automáticamente convirtió la primera en una de mis canciones de este verano y al disco en candidato a disco del año. Un concierto en el que no lo pudimos pasar mejor y que nos dejó exhaustos y felices de nuestro primer día en el Low Cost, a sabiendas de que igualmente iba a ser el mejor de los tres días pero expectantes de todo lo que nos esperaba al día siguiente.
Qué difícil es siempre un segundo disco, especialmente cuando has hecho un primer trabajo brillante y se espera de ti algo igual o mejor. Más aún cuando tienes todo un séquito de gente a quien encandilaste y quieren más, y que a su vez son los más fáciles de decepcionar. Muchos sabéis que en cuanto este trío norirlandés apareció en la escena musical, hace dos años, se convirtieron en uno de mis novedades favoritaspor entonces, que incluso tuve oportunidad de disfrutar en directo. Pasado el tiempo, vuelvo a escuchar su primer disco una y otra vez y sus canciones siguen haciéndome bailar y sentir mil cosas. Pero llegó el momento de la reválida, del segundo trabajo, que en cuanto estuvo disponible por la red me lancé a escuchar.
De primeras, como curiosamente me ha sucedido con muchos de mis álbumes favoritos, no me llamó la atención, quizás incluso podría decir que me decepcionó. Me pareció que le faltaba quizás algo del ritmo que tenía el primer trabajo. Pero tras tres escuchas, sentí necesidad de volver a darle al play otra vez. Algo tenía que finalmente me atrapó.
Presentado con un sencillo tema con algo menos de revoluciones que los grandes trallazos de su disco de debut, en este "Beacon" se nos presentan los mismos elementos que los han hecho triunfar. Guitarrazos agudos marca de la casa, electrónica en su justa medida, melodías pegadizas y dulces, estribillos con los que dejarte la garganta, momentos más tranquilos y más cañeros en una misma canción y muy buen rollo y ganas de hacer bailar a todo aquel quien los escucha. Todo ello sin dejar sensación de dejà vu ni de repetición, ni tampoco aportando grandes novedades a su sonido, en un equilibrio que deja las canciones en un punto medio que finalmente resulta agradable. A temas más tranquilos como "Sun" o los dulces "Settle" y "Spring" le acompañan otros más épicos como "Pyramid", uno de mis favoritos, y un buen puñado de trallazos, sinó en su conjunto, en los estribillos, como el trio inicial "Next year", "Handshake" y "Wake up", o este enérgico "Someday" que es otra de mis favoritas, heredera al 100% del sonido de su primer disco y la que escojo sin ninguna duda para presentar el disco. Un trabajo ideal para alegrar estas últimas semanas de verano, llevar mejor la vuelta a la rutina y encarar el otoño con buen humor. Espero que os guste.
No podía empezar esta semana, en la que empieza la cuenta atrás para las vacaciones de Navidad, sin un tema enérgico de estos pipiolines (y les certifico esta condición después de verlos en concierto) a los que tuve la suerte de ver y disfrutar el pasado viernes en concierto. Una sala 1 de Razzmatazz llena hasta los topes, que hizo que nos tuviéramos que contentar con un lugar al fondo, arriba de unas escaleras, desde el que tuvimos una visión maravillosa, tanto del escenario como del ambiente, pero que resultó ser un improvisado pasillo por el que sufrimos todo tipo de empujones, pisotones y apelotonamiento.
Pero nada tan grave como para eclipsar el disfrute de la propuesta bailable de estos chicos, a los pies de los que caí rendida la primavera pasada, que han debutado este año con un disco estupendo. Un disco estupendo que repasaron de cabo a rabo durante el concierto, empezando con una enérgica "Cigarettes in the theatre" que nos puso a todos a saltar al instante, pasando por la fantástica "This is the life", la que me hizo descubrirlos, "Something good can work", para acabar con una apoteósica "I can talk" que desató a todo el ambientazo que había en la sala, impresionante desde nuestra perspectiva. Y demostraron que prometen mucho, intercalando entre los temas de su disco otros que yo no conocía y que sonaron también de maravilla. En resumen, un divertido concierto donde no paré de bailar y en el que conté, además, con una fantástica compañía, antes, durante y después, dos personas a las que tengo que agradecer mil que me acompañaran, aún siendo tan tarde el concierto.
Uno de los momentos que recuerdo con cariño del concierto fue esta canción, que empezaron cantando a capella su inicio, acompañados por el entusiasta público. Segundo single de su disco, una canción con cambios de ritmo, mucha energía y de la que nuestra amiga Frusly me hizo conocer, desde su blog, una preciosa versión acústica que demuestra lo que valen estos chicos, y que os adjunto también. Espero que os guste.
Este lunes empiezo ya la cuenta atrás en serio. Faltan dos semanas exactas para que coja un avión hacia Mallorca y me olvide durante tres semanas de todo. Pero mientras tanto necesito energía para afrontar el trabajillo durante estos días y para levantar el lunes, y no se me ocurre ninguna canción más que esta para hacerlo.
Cuando los conocí hace unos meses por la radio me enganché enseguida a la canción que presentaban, y no tardé demasiado en ponerla por aquí. Estos chicos norirlandeses, que justo este año han sacado su primer disco, me tienen bastante enganchada y me apetece muy a menudo escuchar su disco. Como ya dije en su momento, no es mi estilo favorito de música, aunque su propuesta es muy interesante, quizás no aporten nada nuevo y realmente no sé si su música será para tanto, pero no sé qué tienen que a mí me han calado.
Quizás sea porque, en canciones como esta, encuentro la energía que necesito a veces. Porque su propuesta en el fondo es desenfadada, sin demasiadas pretensiones, alegre y fresca. Dejaos contagiar por ella y que os ayude a tirar adelante esa cuenta atrás que seguro que algunos de vosotros acabáis antes que yo, ¿verdad? Espero que os guste.
Hace unas semanas escuché en la radio un tema alegre que en principio atribuí a Phoenix, este grupo francés que tanto me gusta, aunque no me sonaba que tuvieran material nuevo. Supe que no era suyo pero sí de un grupo de su misma discográfica, a la vez que me quedé completamente enganchada y a través de él me enganché a su disco.
Two door cinema club son una nueva y jovencísima banda que justo acaba de sacar su disco de début este año, titulado "Tourist history". Procedentes de Irlanda del Norte, durante el año pasado empezaron a sacar algunos singles adelanto de lo que sería su disco, como la canción que hoy nos ocupa. Tienen un estilo que mezcla pop electrónico con indie rock, canciones rítmicas, alegres y 100% bailables, dentro de un destacable álbum de debut que no paro de escuchar estos días. Sin ser del todo mi estilo, no sé qué tienen que me han enganchado por completo.
Esta canción ha sido su tercer single, es un tema muy alegre, que puede gustar fácilmente a las primeras escuchas, ideal para estos días, para seguir la semana de buen humor. Espero que os guste.