Pocas novedades estimulantes, a mi juicio, nos está ofreciendo este año, al menos que yo sea consciente. Una de las propuestas más interesantes que han aparecido son los británicos Toy, que descubrí gracias a bboyz y que me tienen completamente enganchada. Justo a las puertas
de este otoño presentaron su homónimo disco de debut, aunque ya asomaron la cabecita hace un año con el maravilloso tema con el que los conocí, llamado "Left myself behind", que nos daba una idea del tono levemente oscuro de su propuesta. Un
tono oscuro pero amable, sin sobresaltos, fácil de digerir, sin que nos
tape los ojos, que predomina a lo largo del disco.
Bebiendo desacomplejadamente de los sonidos de los noventa, con una pizca de
psicodelia y shoegaze, influencias ochenteras ligeramente cercanas a
unos The cure o Joy División un poco
más dulcificados, una voz grave y arrastrada pero suave, tintes de pop
que les dan esa ligereza que les hace más asequibles de lo esperado,
otra pizquita más de épica suavizada, pinceladas del brit pop más oscuro
y granitos de post-punk serían la base de su receta. Todo sin excesos,
en un punto intermedio y aligerado que para nada juega en su contra sinó
que está hecho con tan buen gusto que resulta irresistible. Nada
demasiado innovador, más allá de la recuperación de sonidos que quizás
se echen de menos en el panorama musical actual, pero más que
interesante.
Todos estos ingredientes han sido combinados en su debut homónimo
para dar lugar a una excelente colección de 12 temas, aunque entre ellos
echamos mucho en falta ese "Left myself behind" que a muchos nos cautivó. Una ausencia que finalmente queda compensada por delirios de siete minutos como "Dead & gone", estribillos melódicos como el de "My heart skips a bit" o "Lose my way" (el tema que finalmente escojo para presentarlo), añoranza de My Bloody Valentine en "Reasons why", colores ochenteros en "Colours running out", envolvente potencia de bajo en "Motoring" o "Make it mine", tranquilidad hacia el final del disco en "Walk up to me", e incluso un tema puramente instrumental a mitad de disco que suena tremendo llamado "Drifting deeper". Un disco y una banda ideal para saborear este otoño, de tonalidades
grises de base pero que deja espacio al color.Y que finalmente hasta puede resultar adictivo.