Me apetece acabar la semana e introducir el fin de semana con una canción muy tranquila, y a su vez reivindicar uno de los nuevos álbumes de este año que me da la sensación que más injustamente está pasando desapercibido. Algo tienen los temas de Sam Beam que albergan un cierto poder curativo, transmiten una sensación de bienestar que pocos consiguen, y además son tan versátiles que pueden ser escuchados en muchos momentos y estaciones del año diferentes. A lo largo del verano, especialmente desde que pude disfrutarlo en directo hace cosa de dos meses, bajo un sol de justicia de las 7 de la tarde y un público, curiosamente, muy escaso, he escuchado su último disco en múltiples ocasiones, sin saturarlo, en las dosis necesarias cuando lo necesitaba.
"Kiss each other clean" es un álbum que salió a principios de año, en el cual Sam Beam tira la casa por la ventana en cuanto a producción y madura su particular sonido folk hacia terrenos del pop más exquisito, sin abandonar en ningún momento las atmósferas tan especiales de sus composiciones. Evoluciona su música siendo aún él mismo, reconociéndolo en cada acorde, en cada nota, y sobretodo en su manera de cantar. Es un disco que se saborea poco a poco, y que gana con cada escucha, hasta que llega un día en que te das cuenta de que está compuesto por muy buenos temas y que no baja el nivel. Un producto que, espero, con los años gane el valor que se merece y sea recordado como el álbum excelente que es. No sé hasta qué punto al nivel del gran "The shepherd's dog", pero para mí, redondo.
Del mismo, como podéis imaginaros, me cuesta quedarme con sólo un tema, pero quizás el que me tiene el corazón robado por completo es este "Tree by the river" que cada vez que escucho me dibuja una emotiva sonrisa en el rostro, con esa mezcla de sosiego, nostalgia y dulzura que me transmite. Os dejo con la versión del disco, y con una que he encontrado más acústica, también preciosa, que demuestra que, tras esa cuidada producción, se esconde de base también un tema excelente. Espero que lo disfrutéis.
Canciones anteriores:
- Resurrection ferm
La música rodea nuestro mundo, nuestra vida, no existe el mundo sin ella. Entonces, ¿por qué no rellenarla con grandes canciones y crear nuestra propia banda sonora? Melómanos sin remedio, bienvenidos.
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viernes, 9 de septiembre de 2011
viernes, 17 de junio de 2011
Resurrection ferm - Iron & Wine
No quiero torturaros, ni seguir arrastrando la tristeza que siento por aquí, pero comprenderéis que tampoco esté para canciones demasiado alegres y animadas, algún día tendré que ofreceros alguna, hacer de tripas corazón, al menos para no acabar con vuestra paciencia. Hoy es el día ideal para poneros una canción que hacía ya tiempo que tenía ganas de poner, un tema tranquilo y reposado que me llega al alma, que me sirve también de purga y de hilo musical para momentos de relax y de no pensamiento, de cerrar los ojos y dejarme llevar por su sencilla melodía y su aún más sencillo y sutil acompañamiento folk de guitarra.
No es más que una de las maravillas que esconde ese fantástico "Shepherd's dog" de Sam Beam, alias Iron & wine, un cantautor de esos que poco a poco ha ido transformando los sonidos folk tradicionales, con canciones que no pueden evitar hacernos viajar a los años 60 y 70, con ecos a unos Simon&Garfunkel menos polifónicos pero igual de mágicos. Apareció en escena el año 2002, abrazado por la fenomenal Sub Pop (que tiene todas las de convertirse en mi preferida, que por cierto, a Low también los lleva), con su disco de debut, y hasta ahora se ha ido curtiendo una magnífica y valorada carrera musical con tres discos más, en los que ha ido evolucionando su sonido sin perder ni un ápice de calidad. Quizás uno de los músicos más unánimemente valorado hoy en día. ¿Y por qué esta canción y no otra más emblemática? Porque es mi favorita de él, porque un día de repente me transmitió tanto que no pude dejar de escucharla, y porque me proporciona las sensaciones que necesito ahora mismo. Que la disfrutéis y que tengáis un buen fin de semana.
No es más que una de las maravillas que esconde ese fantástico "Shepherd's dog" de Sam Beam, alias Iron & wine, un cantautor de esos que poco a poco ha ido transformando los sonidos folk tradicionales, con canciones que no pueden evitar hacernos viajar a los años 60 y 70, con ecos a unos Simon&Garfunkel menos polifónicos pero igual de mágicos. Apareció en escena el año 2002, abrazado por la fenomenal Sub Pop (que tiene todas las de convertirse en mi preferida, que por cierto, a Low también los lleva), con su disco de debut, y hasta ahora se ha ido curtiendo una magnífica y valorada carrera musical con tres discos más, en los que ha ido evolucionando su sonido sin perder ni un ápice de calidad. Quizás uno de los músicos más unánimemente valorado hoy en día. ¿Y por qué esta canción y no otra más emblemática? Porque es mi favorita de él, porque un día de repente me transmitió tanto que no pude dejar de escucharla, y porque me proporciona las sensaciones que necesito ahora mismo. Que la disfrutéis y que tengáis un buen fin de semana.
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