La música rodea nuestro mundo, nuestra vida, no existe el mundo sin ella. Entonces, ¿por qué no rellenarla con grandes canciones y crear nuestra propia banda sonora? Melómanos sin remedio, bienvenidos.
Realizar un viaje casi irrealizable, difícil de creer para todo aquel con el que se cruza. Perder tanto la noción del tiempo real que tenga que preguntar a qué día está para saber cuánto lleva en la carretera. Atardeceres y amaneceres se suceden e iluminan el camino, un fuego nocturno sirve de cobijo y calor, y la gente a su alrededor pasa, se sienta, charla y se va. De todos aprende pero sobretodo todos aprenden de él. Y todo ello con un firme objetivo: tragarse el orgullo y mover cielo y tierra para volver a ver a su hermano después de diez años sin hablarse. Porque según Alvin Straight, un hermano es la persona que mejor te conoce en el mundo. "Espero no llegar tarde".
En los tiempos de las prisas, de la mensajería instantánea, del aquí y ahora, de la eterna juventud, te topas con una película como "Una historia verdadera" y sientes verdadera paz. Una paz que rezuma entre la tierna y sabia mirada de Alvin, en su resignación y la aceptación de todo lo que le ha pasado en la vida, en su manera de hablar, entre infinitos campos de cereal iluminados por un cielo naranja, en la paciencia y el trote de esa cortacésped de recorrido impensable en la que nuestro protagonista no tiene más remedio que usar si quiere hacer ese viaje. Y sin dejar escapar el sombrero.
Paz que sientes también con la música que le acompaña durante el viaje. Imposible haber imaginado mejor banda sonora para complementar las preciosas imágenes y la bonita historia que nos cuenta el film. Una historia contada sin prisas, casi al ritmo del transporte que la protagoniza, con una música perezosa y de ritmo pausado. Pero llena de pequeños detalles, directa al corazón con su sencillez, pura y emocional. Con los pies en el suelo de su constante guitarra de base y la fluidez y color de los violines que llevan la melodía.
Vi esta película de adolescente en un cine de verano, y trece años más tarde vuelvo a verla y me doy cuenta de lo mucho que recuerdo sus escenas. Porque deja tanta huella como el protagonista por allí donde pasa. Porque, igual que él, resulta totalmente inolvidable. Y deliciosa. Tal y como es su música.
No es viernes que es cuando toca, pero dentro del caos que últimamente lleva el blog qué más da. Porque al fin hablo de, posiblemente, la mejor película que he visto en lo que llevamos de año y candidata clarísima a convertirse en mi película de 2013. Quién no ha oído hablar de "Searching for sugar man", de hecho pocos bloggers quedamos sin haberlo mencionado. Si a todo ello le unimos que su protagonista, el cantautor Sixto Rodríguez, es uno de los reclamos principales del Primavera, el fenómeno está más que servido. Y obviamente en mi repaso pre-primaveral de descubrimientos no podía faltar, ya mucho he tardado en hacerle su merecido hueco en este pequeño espacio.
El amor por la música. El poder de la música para remover consciencias. La lucha por un sueño. Y por encima de todo, alguien que, sin saberlo, fue el protagonista de un cuento que por imposible que parezca es totalmente real. Una historia fascinante y emotiva que me niego a desvelar en su conjunto porque quizás la magia al ver este maravilloso documental resida, en parte, en el puro desconocimiento. En el dejarse llevar por la historia y por lo que cuenta, formar parte de ella, emocionarse con cada fase, ponernos en la piel de sus protagonistas, enamorarnos de Rodríguez. Y sonreír, dejar que toda esta historia te llegue al alma, se empape de tus emociones, dejar escapar alguna lagrimilla si así lo reclama. Porque si la historia es alucinante, la manera en que el director Malik Bendjelloul la desarrolla es aún mejor, es él quien le da ese plus de emotividad, de misterio, de belleza en el montaje y en las imágenes. Porque no sólo es un simple documental, es algo más, es puro cine. Cualquiera que ame profundamente el cine y la música tiene que verlo sin falta.
Y cómo no, están las canciones. Las que protagonizaron esos dos discos que nuestro humilde protagonista grabó entre los años 1970 y 1971 y alguna extra, que van dejándose sonar a lo largo del film. Canciones sencillas de folk que recuerdan a su coetáneo Bob Dylan, sonidos de aquel momento que se han convertido en atemporales, universales. Todas ellas una joya, tan bonitas como la historia de aquel quien pertenecen. Como esta, perteneciente a su segundo álbum, "Cold fact", casi escogida al azar entre mis favoritas, incapaz como soy de escoger. Y menos pensando en que en exactamente dos semanas estaré probablemente escuchándola en directo.
El amor es mucho más complejo de lo que normalmente nos vende el cine. Pero de tanto en tanto, el mismo cine intenta resarcirse de todo ello y mostrar algo real. Nada de cuentos de hadas ni de relatos para soñar, sinó historias realistas, aunque duelan, aunque cuesten, aunque nos muestren aquello que no queremos ver. Porque tan bonitos son los comienzos como tormentosos los finales, sean como sean. Porque tan emocionante es de repente encontrar a aquel o aquella que remueve todo nuestro mundo, como devastador es sentir que el amor se secó y murió y que nada se puede hacer para volver a insuflarle oxígeno. Porque las miradas, el deseo y las sonrisas del principio pueden transformarse en huídas, rechazo y lágrimas al final, sin una razón concreta. Las dos caras de una misma moneda, la vida de un sentimiento tan humano como sus contradicciones.
De todo esto es de lo que trata "Blue Valentine". Una cinta que incomprensiblemente ha tardado dos años en llegar a nuestra cartelera. Que quizás se labrara la propia leyenda por eso mismo, pero que al verla uno entiende el por qué de todo lo que se ha hablado de ella. Porque estamos delante de un excelente film. Con un planteamiento narrativo brillante y unos actores principales, Michelle Williams y Ryan Gosling, que bordan sus difíciles papeles. Una cinta cuidada y delicada, no convencional ni artificiosa, de una cinematografía impecable y un impacto emocional inmediato. Pero que no es fácil ni cómoda de ver, sinó que pretende precisamente no serlo, no ser complaciente. Y que, aún con todo eso, tampoco se recrea en el morbo sinó que sencillamente nos explica la historia de la manera real en la que esta se presenta, con sus momentos dulces y tiernos junto con otros más duros. Algo que casi resulta una proeza.
Todo este combo está acompañado por una banda sonora compuesta por Grizzly Bear, que con sus composiciones de guitarras acústicas desoladas y la voz lejana de su cantante le proporcionan a las imágenes de la película el colchón sonoro adecuado, de manera muy comedida, a cuentagotas, pero presente. De la que varios temas destacan pero casi al azar escojo este corte, cuyo vídeo viene con imágenes de la película. Que tengáis buen fin de semana.
Retomo la sección cinematográfica-musical por un viernes para hablar de "El lado bueno de las cosas", la comedia de turno nominada a los Oscar y por la que su actriz principal, la jovencísima Jennifer Lawrence se ha llevado tan preciada estatuílla. Dirigida por David O. Russell y protagonizada también por Bradley Cooper y Robert de Niro, nuestro amigo Lleonard Pler desde el blog Sombras de neón ya escribió hace unas semanas una fantástica reseña del film que incentivó mis ganas de verla y a la que poco más puedo aportar. Sabía que me iba a gustar y, efectivamente, no me decepcionó en absoluto.
Posiblemente en el fondo no sea más que una historia de amor más, pero tiene algo que la hace un tanto especial. Porque es la historia de dos personajes al borde de la locura (o directamente metidos en ella) que encuentran el uno en el otro comprensión, ayuda y complicidad. En una relación que se va cociendo a fuego lento, baile a baile, conversación a conversación, discusión a discusión, mirada a mirada. Una terapia encubierta y sutil más efectiva que cualquiera de las medicinas que se toman. Pero también difícil y dolorosa, retadora, llena de sufrimiento.
Aún con todo esto, la película no sólo es eso, o al menos a mí me transmitió mucho más que eso. Nuestro alrededor y la gente que nos rodea y nos aprecia como terapia ante cualquier problema con su apoyo incondicional (y su paciencia) quizás sea uno de los mensajes más bonitos que nos trae. Y en ella, aparte de la historia de los dos protagonistas, una de las cosas que más me llegó fue el hilarante y tiernísimo papel que hace Robert de Niro. Ese padre obsesionado con el deporte que en el fondo lo único que quiere es pasar más tiempo con su hijo, reflejo de estos padres de la edad de los míos que desean lo mismo.
Una película llena de excelentes diálogos, momentos muy divertidos y otros más tiernos con la que fácilmente uno puede acabar con una sonrisa en los labios. Aún así, soy consciente de que no a todo el mundo le ha gustado o le va a gustar, puede que sea algo bastante personal. Finalmente, querría destacar su interesante banda sonora formada por canciones de Alabama Shakes, alt-J o esta delicia que desconocía y que me caló a primera escucha. Quizás sea por la escena en la que aparece o por ese mensaje desesperado que transmite. Compuesta por Bob Dylan, fue regrabada a dúo junto a Johnny Cash en 1969, seis años después de ser publicada en el segundo álbum de Dylan. Una maravilla que espero que disfrutéis, y que os acompaño, además, de la escena de la película en la que aparece.
Aunque ya haga un año desde que se estrenó "Drive" y casi un año desde que la vi en pantalla grande nunca es tarde para hablar de esta fantástica película. Volví a verla hace unos meses y la sensación fue igual o incluso superior a cuando la vi por primera vez. Y es que el paso del tiempo es lo que nos acaba de certificar el calado que una cinta ha tenido sobre nosotros, porque si al cabo de muchos meses aún se te ponen los pelos de punta al recordarla o tienes aún grabadas en la memoria sus imágenes, es señal de que probablemente se convierta con el tiempo en otra más a engrosar la interminable lista de películas favoritas de una.
Poco o nada más de lo ya comentado sobre la cinta puedo aportar yo desde este humilde rincón. Dirigida por Nicolas Winding Refn es una cinta que, en (sabias) palabras de mi padre, es todo un western urbano moderno, hecho con elegancia y con multitud de ecos al cine de los ochenta, del que casi parece un homenaje. Un personaje principal inquietante y frío pero con un gran corazón, interpretado de manera brillante por un Ryan Gosling que meritoriamente deja de lado todo su atractivo, acompañado de toda una batería de secundarios igual de brillantes a los que dan vida, entre otros, la dulce Carey Mulligan, Brian Cranston (al que conozcáis quizás por la serie "Breaking bad") o el característico Ron Perlman. Un thriller oscuro empapado en una absorbente, casi etérea y nocturna ambientación que circula por las calles de Los Angeles, con imágenes y secuencias cuidadas al milímetro y un ritmo reposado pero eficaz.
Uno de los elementos más importantes en toda su ambientación es sin duda su destacabilísima banda sonora, formada principalmente por temas electrónicos suaves tanto del compositor principal, Cliff Martínez, como de grupos como Chromatics, Desire o el que nos ocupa, el músico francés Kavinsky. Una canción que, finalmente, es la excusa para hablar de la película, porque este tema, presente en los primeros minutos de la cinta, es una de las canciones que más me ha acompañado a lo largo del año. Un tema oscuro pero adictivo, suave pero rítmico, ideal para poner banda sonora a las calles de cualquier ciudad durante estas noches larguísimas.
Vuelve hoy al blog, después de más de un año de ausencia, la sección cinematográfico-musical, el día en que dedico una entrada a una canción que aparezca en una pelicula y así matar de un tiro dos pájaros y hablar de cuando se produce la mágica conjunción de dos de las cosas que más me gustan, la música y el cine. Todo para haceros una pequeña recomendación cinematógrafica actual, para todos aquellos que queráis pasar un rato muy ameno en el cine, deleitaros con imágenes bonitas, volver a sentir la inocencia de los primeros amores, olvidaros de todo aquello que os preocupa y sobretodo salir del cine con una sonrisa de oreja a oreja. Porque son las sensaciones que provoca "Moonrise kingdom", última cinta del director norteamericano Wes Anderson, que aún podéis encontrar en cartelera.
Podríamos definirlo, así por encima, como un cuento, para ser más exactos, un "cuento indie" (con todo lo que el término podría conllevar). Personajes fuera de lo establecido, traumas infantiles, adolescencias difíciles, adultos complejos bajo una apariencia sencilla; todo ello en una isla imaginaria, años 60, una gran aventura. La inocencia y la dulzura del primer amor, la búsqueda de un rincón aislado para encontrar la felicidad lejos de cualquier misería, la ilusión por la vida. Con un reparto adulto de lo más destacable, formado por actores como Bruce Willis, Edward Norton, Bill Murray, Frances McDormand o Harvey Keitel, acompañados por un estupendo elenco de jovencísimos autores. Y adobado en preciosas y coloridas imágenes, cuidadas al detalle, que le proporcionan la magia justa y complementaria a la sencilla historia que relata, nada que no se haya contado antes pero con muchísimo encanto.
Uno de los protagonistas de la película es su banda sonora. Empezando por la brillantísima escena inicial acompañada de una pieza clásica del compositor inglés del siglo XX Benjamin Britten, siguiendo con las composiciones originales de Alexandre Desplat y esta preciosa canción de este mito de la música francesa que es Françoise Hardy. Publicada en 1962 en su disco de debut, "Tous les garçons et les filles", compuestas por Jacques Dutronc (padres ambos del cantante francés Thomas Dutronc que ha aparecido por aquí en varias ocasiones), se mimetiza con el espíritu juvenil e inocente del film y protagoniza una sencilla pero bonita escena a mitad de la misma. Una delicia, canción y película, para refrescar cualquier tarde de julio.
Cambio entrada enérgica de lunes por entrada tranquilita de domingo por la noche, acorde con el fin de semana lluvioso y extremadamente tranquilo que he tenido, espero que no os moleste, pero el cuerpo me lo pide. Porque señores, me debí traer de Madrid un buen resfriado en la maleta que me transformó la ligera afonía que sufría el miércoles en una auténtica voz de Manolo el camionero fumador. Viendo mi estado de salud y el panorama, con la perspectiva de fin de semana lluvioso y gris y mi necesidad de descansar, decidí pasar estos dos días recluída en casa, algo muy extraño en mí y que me ha sorprendido por no haberme molestado en absoluto, ya que lo he disfrutado mucho más de lo que esperaba. Quizás sea por esta casa tan grande y acojedora en la vivo actualmente, que invita a quedarse en ella sin agobios, o por la época del año, o probablemente por lo molesto que me resulta salir de casa cuando llueve, mediterránea como soy.
Y el fin de semana tranquilo acaba, como no podía ser menos, en una noche tranquila de domingo, no muy fría y ya habiendo dejado de llover, pero envuelta de melancolía otoñal, de languidez. Un ambiente ideal para un clásico que conocí gracias a su aparición en el final de "Lost in translation", que ya sabéis que es una de mis películas favoritas y de la que ya presenté dos de las canciones de su espléndida banda sonora en esos viernes cinematográficos que había en el blog en sus inicios y que tendría que reemprender algún día. Una banda que muchos de vosotros domináis y que sí, que posiblemente tiene mejores temas, de hecho todos los que conozco me encantan, con ese estilo rock relajante que ha servido de inspiración a tantas bandas actuales. Pero este tiene algo muy especial, no sé si por el recuerdo del final de la película o por la canción en sí, pero siempre me ha transmitido muchísimas cosas, disfrutándola especialmente en noches como esta. Pertenece a su disco de debut, "Psychocandy", del año 1985. Atención a las pintas del vídeo, porque no tienen desperdicio. Espero que os guste.
Queridos amigos y seguidores de este espacio. Mañana cumplo un año de blog, por lo que, antes de nada, os invito mañana, en cualquier momento del día, a pasaros porque tengo algo preparado para todos vosotros. Pero antes de esto, también aprovecho para anunciaros que esta sección de los viernes cinematográficos, tras un año de vida, he decidido ponerla en "stand by" temporal. Necesito un tiempo para volver a recopilar más canciones y más películas para poder volver a tomarla con el ímpetu que se merece.
Pero antes de aparcarla, quiero hacer pasar por aquí un clásico que, tras apreciar su utilización en la alucinante "Trainspotting", tanto película como banda sonora, me dejó alucinada. Es una canción que bueno, sí, un clásico de Lou Reed, vale, me trae algunos recuerdos de adolescencia, de acuerdo, pero que en el fondo nunca me llamó especialmente la atención. Pero al oírlo en la película y verlo empastado en la escena que protagoniza, me quedé con la boca abierta. Los que la hayáis visto quizás recordéis el contraste brutal entre la tranquilidad del tema y la crudeza de la escena en la que aparece. Y los que no, os digo que para mí es otro de esos momentos cinematográfico-musicales de altísimo nivel. Justo lo que he buscado muchas veces en esta pequeña sección.
Espero que comprendáis esta decisión, confieis en que volveré a retomarla y, sobretodo, que hayáis disfrutado de las canciones y los recuerdos cinematográficos que os he ido ofreciendo, tanto como yo de presentaroslos o traeroslos a la memoria.
Una de las mejores sensaciones que puedes tener viendo una buena película es que de repente suene en alguna de sus escenas una de tus canciones favoritas sin que te la esperes, porque no sabías que formaba parte de su banda sonora. Eso fue lo que me sucedió mientras veía "Garden State", película de la que ya hablé hace unos meses, que cuenta con una excelente banda sonora. En una de las escenas más importantes de la película empieza a sonar esta canción, que semanas antes había recordado y que es una de mis favoritas de Simon & Garfunkel.
Ya sabéis que este dúo norteamericano es uno de mis clásicos favoritos. De uno de sus discos más emblemáticos, el "Bridge over troubled waters" que tantas y tantas veces he escuchado, procede esta preciosa canción. No fue ni single, ni es de las más conocidas, pero tiene algo que para mí la hace mágica. No sé si será por su suavidad o por los coros que aparecen en el estribillo, pero es una de esas canciones que consiguen evadirme de todo lo que hay a mí alrededor y hacerme volar con la mente. Así me preparo para un fin de semana bastante movidito, entre los primeros conciertos con mi orquesta este año y que me tocará ir a trabajar un ratillo. Que tengáis un buen fin de semana.
Gracias al nuevo blog de canciones de mi amigo Midas, hace un tiempo recordé esta fantástica canción que aparecía en "Todo sobre mi madre", la película de Pedro Almodóvar que en 1999 me conmovió sobremanera. Un director que, curiosamente, a muchos hombres no gusta nada (de hecho, a mi padre, cinéfilo como es él, nunca le ha gustado), pero que a mí hay algunas de sus últimas películas que me han llegado al alma. Pero la que más, esta, cuya historia e imágenes destilan tal sensibilidad que consiguieron hacerme saltar la lágrima incluso en escenas sin música (cosa que es bastante difícil). Para mí, una de las mejores películas españolas de los últimos veinte años.
Al principio de la película aparecía entero este precioso tema de Ismaël Lo, un cantante senegalés con más de veinte años de carrera y 10 discos publicados, que se dio a conocer en España precisamente gracias a este tema en esta película. Con una voz particular, que a momentos no puedes saber del todo bien si está cantando una mujer o un hombre, el tema dentro de su extrema sencillez tiene una gran delicadeza, un sonido tranquilo y evocador, con un cierto toque nostálgico y un carácter universal. Encontré en youtube la escena entera donde aparece esta canción, espero que os guste recordarla a aquellos que hayáis visto la película, y que os guste la canción a aquellos que no la conozcais. Que tengais un buen fin de semana!!
Con la canción de hoy podría, como muchos otros viernes, por cierto, pulirme las tres secciones especiales del blog en un momento. Porque es una canción que aparece en una de mis películas favoritas, "Las vírgenes suicidas", que ya apareció por aquí hace poco tiempo y justo ayer recordé gracias a Sergi. Porque es un clásico, una de esas canciones que, pasado un tiempo, aún siguen sonando. Y porque al escucharlo evoco mil buenísimos recuerdos de adolescencia.
Y es que, aunque la conocía ya de antes y ya me había llamado, en cuanto la escuché en la fantástica película de Sofia Coppola cuando fui a verla al cine, se me quedó grabada en la mente. Aunque quizás en aquella época sentía atracción por este tipo de sonidos tan evocadores y sensuales, pasado el tiempo la atmosfera que genera la canción me sigue envolviendo al escucharla y disfruto tanto como cuando la descubrí.
Por no comentar lo adecuada que es para el ambiente semi-onírico que nos propone este film, casi confundiéndose con la banda sonora original de Air, y demostrando con ello su atemporalidad. Porque se trata ni más ni menos de un clásico del año 1975 de una banda británica llamada 10cc, de su tercer álbum "The original soundtrack", y la canción más exitosa de su carrera. Una canción relajada y envolvente, ideal para escuchar al final del día. Espero que os guste.
Hace unos días volví a ver, después de unos meses, la fantástica "500 días juntos", una de mis favoritas, aunque haga relativamente poco tiempo que la vi. Los que la hayáis visto (y quizás los que no, también) sabréis que tiene una estupenda banda sonora, de la que ya puse uno de sus temas más emblemáticos hace unos meses. En una de las escenas más buenas e importantes de la película, aquella de "Esperanzas y realidad", que no sé si recordaréis, aparece este tema que me conmovió en el último visionado. Otra de esas maravillosas veces en que buenas imágenes cinematográficas se fusionan con una bonita canción adecuada para ellas y el conjunto resulta algo difícil de explicar con palabras. Porque quizás sin ella nunca me hubiera fijado tanto en este tema.
Regina Spektor es una cantautora nacida en Rusia y criada en Estados Unidos. De familia de músicos y una amplia formación musical, apareció en la escena musical el año 2001 con su primer disco. Este y el segundo fueron únicamente editados en Estados Unidos. El éxito y la repercusión internacional llegarían con su cuarto disco, "Begin to hope", del año 2006. Con un estilo variado, mezcla de elementos pop, folk e incluso algunos propios de la música clásica, y una excelente ejecución del piano, su mayor baza se sitúa en su fina y aguda voz y en su manera de interpretar las canciones. Elementos que se aprecian en este delicado y sencillo tema, en el que piano y voz son los únicos elementos pero que juntos consiguen conmover. Por desgracia, no encontré en youtube el vídeo con la escena que os quería mostrar, pero encontré uno con la canción y algunas imágenes de la película, que espero que disfrutéis. ¡Que paséis un buen fin de semana!!
A pesar de lo que me gusta el cine, muchas veces tengo auténticas asignaturas pendientes en cuanto a films. En ocasiones simplemente no me atrae verlos, hasta que un día alguien que conoce lo que me puede gustar me lo recomienda fervientemente y me decido a verla. Esto es lo que me pasó con "Trainspotting", la cinta que rodó el año 1996 el director británico Danny Boyle sobre un grupo de jóvenes en el Edimburgo de finales de los 80, marcados por su negativa a aceptar los estándares de la vida burguesa adulta, su afición a determinadas drogas y su facilidad para estar al margen de toda ley y moral establecida.
Una película con la que disfruté como una enana, con un planteamiento, unas imágenes y unos diálogos buenísimos, una auténtica obra maestra. Además cuenta con una fantástica banda sonora, de la que me costó escoger un tema y que repetiré más adelante. Al final me decidí por el que aparece justo al principio de la película, la que acompaña la carrera inicial por las calles de Edimburgo, toda una declaración de intenciones, tanto musical como cinematográfica. Una canción brutal para un inicio aún más brutal.
Su responsable, el inimitable Iggy Pop, un músico de rock activo desde finales de los 60, con una larga y variada carrera, formando parte de The stooges como en solitario, del cual el protagonista de la película se declara admirador. De los 16 discos de su carrera, del segundo de ellos, llamado igual que la canción, procede este tema, publicado en 1977. Os dejo con la canción y con el trailer británico de la película, en la que aparece de fondo, esperando que os traiga a la cabeza el film, a los que lo hayáis visto y os guste, y que os guste la canción para empezar el fin de semana con energía.
Estas navidades hice una revisión a una película que había visto hacía muchos años y me había llamado la atención. Se trata de "American graffiti", la cinta que dirigió George Lucas en 1973 y produjo Francis Ford Coppola. Protagonizada por un jovencísimo Richard Dreyfuss, es una especie de retrato de la generación de jóvenes de principios de los 60. Transcurre en una noche de verano de 1962, esa última noche antes de irse de casa a la universidad, del cambio de vida, de la despedida de la adolescencia.
Lo mejor de la película, sin duda, es su banda sonora. Durante la hora y media de duración, no para de sonar música en ningún momento. En un baile, en los bares o, principalmente, en los coches en los que los protagonistas se pasean y exhiben por la ciudad, en los que se deja oír una emisora de radio que pretende acompañarles esa noche con una selección de grandes éxitos de esos años. Esas canciones de finales de los cincuenta y principios de los sesenta que rezuman encanto por todos lados, unas más movidas, otras más lentas, pero todas ellas canciones que consiguen dibujarnos una sonrisa. De grupos y artistas como Buddy Holly, The flamingoes, The diamonds, The Spaniels, The silhouettes y muchos, muchísimos más.
Afortunada y feliz de haber encontrado el recopilatorio por Spotify, es un verdadero dilema escoger una. Pero al final me he decidido por este popularísimo éxito del mítico Chuck Berry del año 1958, que siempre me ha gustado muchísimo, con ese sonido tan geniuno del primer rock and roll, un ritmo pegadizo que te invita a levantarte de la silla e intentar marcarte un baile. Aunque yo haya nacido varias décadas después y no viviera esos momentos, estos sonidos y estas canciones me encantan, no son más que la base de todo lo que ha habido después. Siempre es un placer recordar cualquiera de ellos. Os dejo el enlace de Spotify con la banda sonora, por si os apetece disfrutar del encanto de estas viejas canciones. Espero que os guste.
Después del paréntesis del día de Reyes, que espero que se portaran bien con todos vosotros (conmigo lo hicieron), vengo este extraño viernes de puente (para los demás, no para mí) con un tema que aparece en una de las escenas finales de "American beauty", la película de Sam Mendes del año 1999, que cuenta con una extraordinaria banda sonora de la que ya apareció anteriormente por aquí uno de sus temas. Aunque este se sale un poco de la tónica general de las canciones escogidas para la película, no pude evitar fijarme en ella en repetidos visionados de la película, hace ya muchos años. Curiosamente acerté desde el primer momento que se trataba de esta cantante, sin saberlo.
Pocos no sabrán quién es Annie Lennox. Una de las partes del dúo británico Eurythmics, que tantos éxitos cosechó principalmente durante los años 80. Con una voz y una manera de cantar inconfundible, el año 1990 lanzó su carrera en solitario, cuyo estilo era herencia directa del sonido Eurythmics pero un poco más tranquilo. Cinco álbumes componen la trayectoria de esta cantante hasta la fecha.
Tema original de Neil Young, la cantante escocesa la versionó con su particular estilo para su segundo disco en solitario, "Medusa", del año 1995, dándole un aire más sensual. Un aire 100% acorde con la escena en la que aparece, acompañando a esa lluvia de fondo, una de las más importantes del film, por otro lado. Una canción preciosa, relajante y con un punto emocionante. Quizás sea una filia personal, pero siempre me ha gustado muchísimo. Y me encanta volverla a escuchar hoy y recuperarla para el blog. Os pongo la canción y un vídeo con la escena en la que aparece. Que la disfrutéis.
Seguimos hoy con más canciones invernales, y hoy rescato de la lista de espera de los viernes este tema que me vino a la memoria gracias a nuestro amigo Sergi, que desde su blog habló de otro fantástico tema del mismo cantante que aparecía en una de las películas que vi durante mi adolescencia y más me gustaron. Se trata de "El indomable Will Hunting", aquella cinta que en 1997 dirigió Gus Van Sant y protagonizaron unos jóvenes Matt Damon y Ben Affleck, responsables del guión, junto con Robin Williams. Una preciosa y tierna cinta que nos mostraba como un chaval con mucho talento pero algo de conflictividad y pocos recursos económicos consigue "salvarse" de su incierto destino gracias a un profesor con mucha paciencia.
Uno de los que se encargaron de la banda sonora de este film fue este cantautor norteamericano, fallecido el año 2003 a la joven edad de 34 años, con múltiples problemas de drogadicción, alcoholismo y depresión. Aspectos de su vida que reflejó en sus canciones a lo largo de su carrera, comenzada en solitario en 1994 después de pasar por la banda de rock Heatmiser. Con una voz susurrante y un estilo folk clásico, que sienta tan bien escuchar estos días, publicó 5 discos, más 3 póstumos.
Escrita especialmente para la película, esta canción estuvo nominada a los Oscar a la mejor canción el año 1998. Quizás en su momento no me fijara en ella, me debió parecer bonita y adecuada para la película, pero años después me parece un tema precioso, que además me trae a la memoria tanto el filmo como la época en la que fui a verla al cine, ese momento en que, con 15 años recién cumplidos, empecé a cultivar en serio mi amor por el séptimo arte. Por ello quizás sea tan especial. Espero que os guste.
Llegada ya esta sección al punto de repetir mis películas favoritas, no podía faltar volver a poner por aquí otra de las maravillas compuestas por el músico bretón Yann Tiersen, una de mis debilidades musicales, para formar parte de la banda sonora de una de mis películas favoritas de todos los tiempos, "Amélie", que seguro que para más de uno de los que deambuláis por aquí también lo es.
Esta canción es una de las compuestas originalmente para la cinta, y en realidad es una continuación de una serie de canciones, tituladas "Comptine d'été", incluídas en sus dos primeros discos. Con el piano de Tiersen como único elemento presente, quizás sea la pieza más melancólica de toda la banda sonora, la más emocional. Una canción para escuchar con los ojos cerrados y dejarse llevar por mil pensamientos. Por recuerdos propios y ajenos, evocar imágenes de la película o simplemente soñar. Porque va directa al alma, escudriña en nuestro interior y aún así, consigue sacarnos una sonrisa. Os invito a empezar este precipitado fin de semana haciéndolo. El vídeo, como no podía ser menos, imágenes de la película, un homenaje para todos aquellos que nunca nos cansaremos de verla. Espero que os guste.
Hoy no repito película, aunque sí directora. Sofia Coppola, responsable de la maravillosa "Lost in translation", debutó como directora el año 1999 con una preciosa película, "Las vírgenes suicidas", que empezó a callar bocas sobre si la chiquilla le debía el puesto a ser hija de quien era o no. Una curioso relato de frustraciones adolescentes y padres ultraprotectores que, lejos de ser una típica película "teen" al uso, está llena de bellísimas imágenes al servicio de la historia, cuidados diálogos y situaciones y una particular atmósfera que la hace muy especial. A esta contribuye una fantástica banda sonora.
Coppola le encargó su composición a Air, un dúo francés de música electrónica. Formados en 1995, alcanzaron el zénit de su carrera en 1998 con el álbum "Moon safari", que tuvo un excelente reconocimiento crítico y que contenía su tema más conocido, el sugerente "Sexy boy". En sus temas mezclan electrónica suave con algunos elementos de psicodelia e incluso algún toque jazz.
Ya sabéis que no soy muy fan de la electrónica, pero hay cosas que sí que me calan y muchas de las canciones de estos chicos lo consiguen. Como esta, que me parece una preciosidad de tema, ideal también para acompañar estos días y relajarnos. Y que, dentro de la película, acompaña a la perfección esa atmósfera semi onírica y semi fantástica en la que se desenvuelve, que consigue convencerte de que te está contando algo que roza la inverosimilitud. Y con este tema os abandono unos días, no sé si volveré el martes o el jueves, esperando que os guste y que paséis buen fin de semana largo.
Hoy vengo con una canción que creo que sería mejor que esperarais a que atardeciera para disfrutarla en pleno. Mirando por la ventana las luces exteriores, con una infusión en las manos y el sofá bien cerca. Porque si algo bueno tienen estos días que vienen, tan tristes y poco luminosos, es recuperar ese placer de llegar a casa de la fría calle y sentirla como un refugio de calor y de confort, de protección de veras, quitarnos los zapatos, echarnos sobre el sofá y sonreir de descanso. Y para acompañar algo así, nada como una canción como esta.
Como muchos sabréis, esta canción procede de la banda sonora de una película que ya pasó por aquí, la deliciosa "My blueberry nights", protagonizada por Norah Jones, a la que Wong Kar Wai, como no podía ser menos, le encargó la composición e interpretación de la canción principal de la película. Ella es una de las cantantes de jazz más populares, habiendo cosechado un gran éxito ya con su primer disco, ese "Come away with me" del año 2002 del que salieron sus temas más conocidos. Con una voz cálida y sensual, a la vez que típica del jazz y del blues, no es de mis favoritas pero creo que tiene algunas canciones preciosas. Y entre ellas, mi predilecta, esta. Quizás porque dio en el clavo y se fusiona con el ambiente de la película, con esas luces y colores que llenan la historia, haciéndola casi inseparable de ella, dándole un toque aún más delicioso a la misma. Y quizás también porque aparece en una de las escenas finales más bonitas del cine actual, sencilla pero preciosa. Qué chica no quisiera ser ella en ese momento... Os dejo con la canción entera y con el vídeo donde aparece la escena, que si no habéis visto la película, mejor que no lo hagáis, quizás os la estropee; pero si la conocéis y os gusta, seguro que os hará sonreír. Nos vemos de vuelta el lunes, que me voy a hacer un poco el urbanita con mis amigos a la Garrotxa, a disfrutar del otoño y de la naturaleza. Que tengáis un buen fin de semana!!
El día que empecé con esta locura, era viernes, y decidí iniciarla con una de mis películas favoritas. Se trata del segundo film de Sofia Coppola, "Lost in translation", una de esas películas que no puede dejar indiferente a nadie: o te parece un tostón que no sabes por dónde coger, o la adoras. Protagonizada por Bill Murray y Scarlett Johannson, explica una sugerente y simple historia de soledades compartidas en un contexto extraño para los protagonistas a la que no pude resistirme y que he visto miles de veces. Y que viene acompañada, además, por una interesante banda sonora en la que se encuentra este tema que protagoniza una bella escena.
Los responsables de esta canción son My Bloody Valentine, una de las bandas más importantes del sonido shoegaze, caracterizado por un uso particular de las guitarras, que generan una atmósfera repleta de ruído pero sutil y relajante a la vez. Fueron una banda de rock alternativo procedente de Dublin, formados en 1983 y activos hasta 1997, aunque recientemente volvieron a reunirse. A pesar de tan largo periodo, sólo publicaron dos álbumes.
Y del segundo de ellos, el "Loveless" de 1991, procede esta canción. Los que hayáis visto la película, posiblemente la reconozcais, o al menos os venga a la cabeza. Los que no la conozcáis, quizás os choque de primeras, y no sepáis por donde cogerla. Pero a las pocas escuchas quizás empecéis a introduciros en su atmósfera y la sensación que provoca es sensacional. A mí es una canción que, quizás influenciada por el recuerdo de la película, me llega hasta el alma y me hace sentir muchas cosas. El vídeo viene acompañado de imágenes de la película. Espero que os guste.