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martes, 1 de diciembre de 2015

Some days I'm golden all night - Josh Rouse

Corrían los meses de otoño e invierno previos al nacimiento de este espacio cuando descubrí a Josh Rouse y escuchaba su "Subtitulo" en bucle. No tardé, efectivamente, en pasarlo por aquí, con esa "Quiet town" que, víctima de su uso (y abuso) en publicidad, ha quedado relegada a un injusto segundo plano emocional. Ciertas referencias negativas respecto a su directo leídas por internet me desanimaron en su día a acudir a alguno de sus conciertos, pero cinco años después, tras la insistente sugerencia de mi amiga Adriana y la persistencia en mi cabeza del tema que acompaña estas líneas, me animé a acompañarla de excursión a Terrassa a verle, por qué no.


La tarde fría de domingo con calles peatonales llenas de gente abrigada, de esas que invitan a un chocolate, resultó un encantador contexto para recibir el cálido folk del californiano afincado en Alicante. El marco, la Nova Jazz Cava, un lugar alto con olor a elegancia musical, decorado con mimo y referencia al festival de jazz de la ciudad que le da vida. Y sobre el escenario, el pequeñito y sonriente Josh acompañado del músico valenciano Chema Fuertes alternando guitarra y batería y ejerciendo de segunda voz.


Y a partir de ahí, una exhibición de saber hacer musical. Un cantante de bonita voz que canta y toca como si se rascara la nariz, sin mostrar ningún tipo de esfuerzo ni dificultad, como si la música brotara de su cuerpo sin más. Que junto con su brillante acompañante reconstruyeron sus canciones con tanto mimo como las producciones que las envuelven en disco pero de manera mucho más sencilla. Haciéndonos disfrutar de las dos caras del folk, la festiva y la más íntima, recordándonos el por qué del género que, combinando con gracia las dos, nos llega al alma y nos hace felices. Como la felicidad con la que inundaron la hora y media de recital y nos reconcilió con el mundo aunque fuera por unas horas.


¿Sabéis aquella sensación de sorprenderte conociendo la mayor parte del repertorio sin ser consciente de ello? Pues eso, razón por la cual creí reconocer la animada "Givin' it up" que hacía milenios que no escuchaba, junto a otras delicias como "A lot like magic", "Julie (Come out of the rain)" , "Lemon tree", y varios temas del aclamado "1972" como los efectivos "Sunshine (Come out lady)", "Come back [Light therapy]" o la "Slaveship" en la que nos invitaba a darle la réplica en el estribillo y intentar que el público, un tanto tímido, rompiera un poco el hielo del concierto en asiento. Y, aún sin ser consciente de haberla escuchado antes o no, no podré olvidar la canción con la que se fue al bis, "The ocean", que nos dejó conmocionados, ni la final "Love vibration" y el paseo rodeando la platea con que la acompañaron, a guitarras y voces a pelo invitándonos a cantar con ellos, regalándonos un momento más a sumar a la infinita lista de momentazos musicales de nuestra vida.


Y, entre todas sus míticas, algunas de las que componen su úlltimo trabajo, "Embers of time". Otra de las razones por las que me animé a acudir a la cita, por ser uno de esos discos que han llenado de banda sonora más de un momento de este año, un trabajo que puede que no aporte nada nuevo al sonido del músico pero que rezuma encanto en todas sus notas y se hace representante y seña de su sonido familiar pero único. Prueba de ello, la animada "Crystal falls", las americanas "Jr worried blues" o "New Young" (guiño innegable y pequeño homenaje a Neil Young), la ritmica "Too many things on my mind" y, como no podía ser menos, "Some days I'm golden all night", canción que impregna mi día a día actual y reconforta e intenta quitarle hierro a la incertidumbre y la montaña rusa emocional que protagoniza estos meses de mi vida. La música, finalmente, como infalible terapia.

Some days I'm golden
Other days I'm bad
It all depends on the weather

And how many drinks I've had

But I'll keep on movin'
Baby I can't slow down
The last few years it's been a struggle
To get along and hang around

Now the city's fast asleep
I'll go walk these empty streets
All night

I'm getting older
Solid for these shoes

I lean heavy on ambition
And I mostly feel abused

But some days I'm golden
Some days I'm bad
It all depends on my wallet
And the lucky streak I've had

Now the city's fast asleep
I'll go walk these disco streets
All night

Now it's the right time
To set things straight
I'm not ready for an upstart
I'm too proud to make a change 

But some days I'm golden
Some days I'm golden
Some days I'm golden 
All night

viernes, 27 de noviembre de 2015

Sparks - Beach House

Tanto tiempo sin escribir para acabar volviéndolo a hacer para hablar de un grupo del cual no puedo haber hablado más en este espacio. Pero quizás justo por eso sentí tal necesidad. Porque el pasado sábado 21 de Noviembre, mientras viajaba entre los paisajes musicales oníricos de los temas del dúo de Baltimore, visualicé todo lo que ha sucedido en mi vida desde el significativo día en que les vi por primera vez, allá en Julio de 2011, hasta hoy. Sentí cómo esas canciones han acompañado diferentes momentos y, de su mano, han ido entrando y saliendo de mi vida todo un flujo de gente del cual sólo quedan aquellos que han forjado los mejores cimientos.



Qué decir de volver a escuchar "Silver soul" por enésima vez y recordar donde empezó mi historia de amor con ellos y cómo esa canción calmaba mi alma en su día, o "Myth" y todo ese 2012 de renacimiento lleno de significado e historias, o "Saltwater" y evocar los días del imparable 2013 en los que fue despertador. Y con todas esas canciones tejer miles de recuerdos y llegar a la maravillosa "Sparks" y a ser consciente de lo poco que le queda a este 2015 tranquilo pero lleno de cambios, en el que al fin llegó la etapa de transición e incertidumbre cuya gestación se alargó hasta ya no poder más.


Y todo ello escuchándoles mejor que nunca (aún luchando contra un público hablador y desmerecedor de estar viéndoles, una auténtica lacra en algunos conciertos). Con los temas de su último "Depression cherry" sonando brillantes, aún sin reconocerles el carisma de los que componen los ya míticos "Teen dream" y "Bloom". Con una Victoria LeGrand que cantó como nunca, moviendo su melena larga e hipnotizadora, y, sobretodo, con una batería implacable que llenó de intensidad una de mis favoritas con el tiempo, el "10 mile stereo" que me puso los pelos de punta y me emocionó plenamente mientras cantaba ese "It can't be gone, it's still right here" que tanto significó durante una época de mi vida y ahora casi he olvidado el motivo. Todo ello adobado con una escenografía más sencilla de lo habitual en la que los colores fueron los únicos protagonistas e hicieron que finalmente resultara tan bonita como siempre.


Releyendo para los correspondientes links los posts dedicados anteriormente a la banda podría suscribir otra vez todas las sensaciones descritas en ellos, como posiblemente le pase a mi querida Viola tricolor que presenció al día siguiente lo mismo en Madrid. Que pasen los años y una banda siga inspirándote lo mismo al volverles a ver en directo es, sin duda, señal de que forman parte irremediable de aquello que podríamos denominar "grupos de nuestra vida".


Que justo ese día se cumplieran cinco años de aquel mítico y también simbólico concierto de Arcade Fire del Palau Sant Jordi que ninguno de los que lo presenciamos hemos olvidado, y que justo ayer viviera sensaciones paralelas viendo a Sr. Chinarro en acústico en la Heliogàbal, a quien vi por primera vez en directo (y en ese formato) ese mismo Julio de 2011 se me antojan ahora mismo señales del paso rápido del tiempo y de la pervivencia emocional de determinadas propuestas musicales en mi vida. Y, con ello, de la absoluta necesidad de escribir ahora mismo estas líneas.

lunes, 16 de marzo de 2015

Magnitizdat - Kermit

El pasado sábado 14 de Marzo al fin pude ver en directo a los malagueños Kermit. Una banda de post-rock cercano al jazz que sigo desde sus comienzos, de la que ya he hablado por aquí en alguna ocasión, y que desde que los descubrí hace dos años tenía muchas ganas de disfrutar en concierto. Algo me decía que un sonido como el suyo tenía que ganar aún más sobre un escenario. Una intuición que fue superada por la realidad que pude presenciar durante los 50 minutos que les adjudicaba ser los que abrían la última jornada del AMFest en la sala Apolo 2.

A una hora relativamente temprana para estos eventos, alrededor de las 19.30, me sorprendió gratamente ver a tanta gente en la sala. Aparecieron sobre el escenario los cuatro miembros de la banda con atuendo blanco y negro y con una lona para proyecciones detrás, dándole el ambiente idóneo para su música. Altamente concentrados, desde el minuto cero sonaron potentes y minuciosos, pudiendo distinguir cada una de las capas de guitarra y el bajo con nitidez. Aunque comenzaron recuperando uno de los temas de su primer disco, "Autoficción", el setlist se centró en su segundo trabajo, Litoral, un tanto más jazz y experimental que el primero, más maduro y repleto de referencias literarias. Unas referencias literarias que acompañaron en forma de breves textos a lo largo del concierto enriqueciendo aún más el recital.


Todo ello en conjunto creando una deliciosa atmósfera de evocación infinita, de la que invita a cerrar los ojos y dejarse llevar, mover la cabeza al ritmo de las distorsiones y sentir la elegancia de los tintes de jazz e improvisación que aparecen de tanto en tanto. Un aspecto que protagonizó uno de los momentos culminantes del concierto, cuando en "Magnitizdat" un saxo empezó a sonar de repente y, al abrir los ojos y mirar detenidamente al escenario, vimos como el batería se había puesto en pie para tocar ese instrumento, para después pasar adelante y continuar con una sentidísima improvisación que transmitía tanto sentimiento como el erizamiento de vello colectivo que provocó. Es por ello que es esta la canción que acompaña esta entrada.


Una de las pruebas más patentes del éxito que obtuvieron los malagueños ante el público barcelonés fue el silencio que fue estableciéndose poco a poco entre los asistentes, que desembocó en crecientes y sinceras ovaciones a cada final de cada tema. Como si hubieran conseguido introducir a todo el mundo en sus atmósferas, imbrincando cada línea de guitarra, sintetizadores, bajo y batería entre todos nosotros en una conexión directa y mágica que resulta emocionante al recordarla días después.



Kermit presentan una propuesta tan particular y musicalmente rica como compleja, razón por la cual puede que no disfruten de la popularidad y el conocimiento que merecen. Ya se sabe que en las esferas de la considerada música independiente muchas veces el criterio sobre lo que triunfa y lo que no está sesgado y condicionado por llegar a oídos de quien corta el bacalao en el asunto o bien por rodearse de los mismos. Esto hace que por el camino queden miles de propuestas tan interesantes como esta que brindan al panorama musical riqueza y originalidad de verdad hecha con buen gusto y saber musical, algo no tan común entre lo que escuchamos día a día. Algo que queda demostrado al plantarse sobre un escenario ante oídos nuevos que quedan fascinados al momento y lo demuestran con la más sincera de las ovaciones. Larga vida a Kermit y esperamos volver a disfrutar de ellos en Barcelona muy pronto.



lunes, 3 de noviembre de 2014

With light and with love - Woods

Antes de que este verano alargado eche definitivamente el cierre, cerremos definitivamente las ventanas de casa y amablemente se nos invite a buscar refugio entre paredes es el momento de pasar por este espacio una de mis canciones del ya pasado verano. Y, con ella, dar tres pinceladas de lo que fue el concierto que esta banda dio en la 2 de la Apolo el pasado 14 de Septiembre. Para no perder la costumbre, escribiendo estas líneas pasado más de un mes desde entonces, y tras haber acudido desde entonces a aproximadamente unos diez conciertos. Que se dice pronto. Quién dijo parar (quizás yo, que por primera vez necesito descansar como nunca).


Desde que se anunció me sorprendió que una banda como Woods fuera ubicada en una sala de pequeño aforo. Era por tanto obvio que la sala se llenaría, porque quién puede resistirse a la propuesta guitarrera de aires sesenteros de estos norteamericanos. Porque si su sonido en disco, especialmente del publicado este año, "With light and with love", es de los que evocan brisa y verano, insufla dulzura y garra guitarrera soleada a la vez, su translado a un escenario es aún más brillante. No quedó mandíbula cerrada durante la hora y cuarto de concierto que nos ofrecieron, no quedó corazón sin vilo ni cabeza inmóvil. No quedó alma sin devanear entre los guitarreos intensos (sobretodo gracias al enorme guitarrista de la banda) y la explosión instrumental improvisada que mostraron en dos de los momentos cumbres del concierto, las canciones "Size meets the sound" y la inmensísima "With light and with love". Todo interpretado con perfeccción y maestría, en un descontrolado control milimetrado y natural. Cómo sólo los buenos músicos consiguen.


Pelos de punta y música mezclada con sonrisas de un final de verano que se daba la mano de un comienzo de algo incluso mejor. Ilusión y alegría, intensidad y desenfado, esperanza y aventura. Viaje sónico y sentimental dados de la mano, con los ojos cerrados para dejar la cabeza a medio camino entre el cielo de las guitarras y allí donde me llevaban. De un verano eterno como el que la canción que da título al disco invita y acompaña, del mar que había dejado sobre mi piel las últimas capas de sal de la temporada pocos días atrás.Y que evoco una tarde oscura y gris de noviembre recordando que aquello fue un fin y, a la vez, un inicio del cual aún saboreo sus dulces consecuencias.


viernes, 12 de septiembre de 2014

County line - Cass McCombs

Otra cálida noche de septiembre y desde mi galería intento entrever los restos de la última superluna del verano. Un verano al que le quedan poco más de diez días y que ha sido tan intenso musicalmente que las melodías siguen en duelo de neurona a neurona intentando sobrevivir y no caer por los surcos. Como esta delicia de Cass McCombs que me lleva directamente a la noche del 10 de Julio, al también delicioso Petit Format celebrado en los jardines de Ca'n Sumarro de l'Hospitalet de Llobregat, pequeño festival gratuito del que me enamoré perdidamente el año pasado viendo a Neil Halstead.


Una sesión de conciertos que empezó con una reunión que sería la previa a la gran reunión del verano, esa que ha desembocado en una lista imparable de eventos a compartir, por obra y gracia del festival Maldaltura al que acudimos una semana después. Que continuó con Tirana, primer concierto de la noche que, aunque a muchos entusiasmara, no me causó demasiado efecto. Y con unos encantadores Renaldo i Clara, pura dulzura y sencillez pop suave cocinado para hacer las delicias de los amantes de los sonidos delicados de pocos decibelios, casi a modo de nana, incluso con algún eco a los también encantadores Stereolab, ideal para mecer el anochecer que acompañaba.


Pero, como he dicho al principio, el gran reclamo de la noche para mí era Cass McCombs. Un músico de extensa trayectoria y discografía que apenas dominaba pero que pocas canciones escuchadas en la radio y alguna recomendación por parte de nuestro gran bboyz hicieron que se me hiciera imprescindible, ideal para un contexto como aquel, sin lugar a dudas. Un bboyz que se unió a nosotras y escribió una gran crónica en la que encontraréis muchos más detalles que en estas escasas líneas.


Porque os confieso que ahora mismo me veo incapaz de recordar todo lo necesario para escribir algo decente. Pero, aún así, no puedo olvidar las sensaciones de derroche de encanto y amor absoluto que destiló su directo. Una guitarra con la justa potencia para que no nos durmiéramos pero sin hacer saltar por los aires el aura de delicadeza de las melodías que acompañaban, un ritmo suave pero marcado. Melodías dulces con reminiscencias sesenteras cantadas por una voz excelente dotada de un gran carisma. Y una sonrisa de las que no se van de la memoria, complemento extra para que todo fuera tan delicioso como esta "County line" que acompaña estas líneas y de la cual el concierto no es más que una excusa tonta para dejarle un hueco en este espacio. Porque, también, gracias a ese concierto se convirtió en otra de mis canciones de este verano.


miércoles, 6 de agosto de 2014

Capital - Neleonard / Close-up - The Saurs

Volver a la esencia de los pequeños festivales. O, en mi caso, casi descubrirla. Allí donde hacen sus primeros pasos las propuestas que quizás en un tiempo correrán por todos lados, para que por entonces las vuelvas a escuchar orgullosa recordando sus modestos inicios. Y el encanto de todo ese momento, sobretodo cuando el encanto en sí mismo fue el lugar y el contexto en el que pudiste disfrutar de esos inicios.


Sirva esto como introducción al pequeño gran festival del que pude disfrutar durante el pasado 19 de Julio. Un evento llamado Maldaltura, en relación al bucólico y apartado lugar en el que se celebró, Llessuí, un minúsculo pueblo en el Pirineo de Lleida a 1500 metros de altura, organizado por el colectivo l'Eix del Mal. Un entorno fresco y auténtico, silencioso pero lleno de vida, donde el verde omnipresente se alterna con el marrón de las piedras que, una encima de la otra, constituyen las pocas casas que encontramos.


El cartel del evento estuvo compuesto por una serie de bandas locales poco conocidas, la mayor parte de Barcelona y alrededores. Se trató de Dofí malalt, Neleonard, The saurs, Les sueques, Vàlius y Macho. Seis propuestas diferentes entre ellas, cada una con su carácter y su sonido propio, yendo desde el pop de Neleonard al ruído casi garagero de Vàlius o el rock de Macho. Un abanico de sonidos que bien podía dejar satisfechos a todos los presentes en un momento u otro de la tarde-noche en la que se celebró. Aunque estas líneas se escribieron casi de manera paralela a la crónica que escribí para la web Fuck & yYoung, me apetece focalizar el post en las dos propuestas que, a mi juicio, resultaron más destacadas, sin desdeñar para nada ninguna de las demás, conste. Dos grupos que realmente me llegaron al alma, aunque ya me habían llamado la atención al escucharlos previamente. Dos bandas con claras posibilidades de hacerse en el futuro un nombre dentro de la selva del panorama musical nacional.


Los primeros a destacar fueron Neleonard. El segundo grupo en subir al escenario y uno de los que más ganas tenía de ver. Un grupo que hace pocos meses subieron a bandcamp "Capital", la canción que será primer single de su EP de debut, publicado por Elefant. Y es que si una discográfica como Elefant ha puesto el ojo en ellos, está claro que por algo será. Las referencias a Belle & Sebastian (de los que no puedo negar la influencia, y menos aún después de verles en directo hace escasos días) o La buena vida son tan evidentes que no es el primer lugar en el que las leeréis, sin embargo logran hacer con ellas algo muy personal. Porque consiguen con pocas canciones que sintamos que nos ofrecen un sonido casi propio, y todo ello sin buscarlo, natural, fruto de la reunión de amigos de la que nacen como banda.


Definiendo ellos mismos su estilo como POF, siglas correspondientes a pop orientado al folleteo (en palabras de ellos mismos, que propicie el acercamiento entre quienes les escuchan, todo un propósito), elaboran melodías pop dulces y agradables en un delicioso dúo de voces chico-chica, acompañando unas letras simples y agridulces con las que fácilmente podemos habernos sentido reflejados en algún momento de nuestras vidas. Todo ello provocando una mezcla extraña de sentimientos en los que la sonrisa en los labios sirve de apoyo a la lágrima que pueda caernos involuntariamente al escucharles. Toda una explosión de emociones que nos transmitieron en su directo en el festival, en el que nos presentaron las canciones que constituirán ese esperado debut, aunque algunas ya las conocíamos por grabaciones anteriores que corren por youtube. Canciones que inundaron de una particular felicidad emotiva la pequeña explanada del Tros de Sant Jaume en la que se celebraba el evento.


Como prueba de todo ello, no sólo dejo la mencionada "Capital", sinó también un vídeo del inicio del concierto, correspondiente a la canción "Casi cuela", grabado por Armand de la web Fuck&Young, en el que se aprecian también los preciosos alrededores del lugar, toda una delicia a sumar a la propia delicia de la música.


Tras ellos actuaron la segunda banda de la que quiero hablaros, The Saurs. Ganadores del concurso Bala perduda que organizaron los responsables del Primavera Sound, que les permitió actuar en el mismo festival, se trata de unos chavales muy jóvenes que con sus canciones guitarreras de inspiración indie rock noventera y múltiples influencias nos arrancaron a bailar a todos los presentes. Si bien los días previos al festival escuché hasta la saciedad "Close-up", puede que el disfrutarla en directo fuera la guinda a ese atardecer pirenaico al que le dieron caña.


 En uno de esos casos de "no sé qué tienen pero suenan de maravilla", fueron más allá de la efectividad de las canciones de sus dos EPs publicados y, sin más pretensión que tocar para pasárselo bien y hacer pasarlo bien a quienes les acompañan, cumplieron con su objetivo con creces, sonando sucios como piden sus temas pero claros a la vez. A mis oídos, parecían una de esas bandas que sin ser realmente conscientes de lo que hacen el resultado es brillante. Aquello que llaman simple talento. Y todo ello sin inventar nada que no se haya escuchado antes, quién nos hubiera dicho que los jovencísimos ocupantes del Peugeot 306 que tuvimos delante durante parte del viaje hacia allí serían los responsables de tal hazaña.


Si bien musicalmente el festival fue muy satisfactorio, todo lo que implicó a su alrededor fue un plus que hizo de todo el fin de semana una gran experiencia, que nos dejó preciosos recuerdos. Comida abundante y exquisita, muchas risas, mil anécdotas y sobretodo el excelente equipo festivalero con el que lo compartí, mi inseparable Adriana, Andra, Pili, Goretti, Eva Rosa del fantástico programa de radio El sonido de las montañas al revés y Vero de los blogs Rayuela musical y La historia de un ruidito, estas dos últimas las principales instigadoras de nuestra asistencia al evento.

Estas líneas, finalmente, sólo son una pequeña reseña de mis impresiones, pero os recomiendo fervientemente que también echéis una ojeada a la fantástica crónica completa que realizó Vero para Rayuela musical.






sábado, 14 de junio de 2014

Primavera Sound 2014 II: Viernes / When the sun hits - Slowdive / Slow show - The national

La segunda jornada del Primavera Sound se vio terriblemente entorpecida, a parte de por nubes amenazantes que descargaron con fuerza por la tarde, por dos cancelaciones muy dolorosas que me dejaron un panorama vespertino un tanto desolador. Lo de Linda Perhacs fue una lástima pero justo acababa de enamorarme de sus canciones pocos días antes, pero lo de Jenny Lewis sí que me dolió especialmente, porque quizás era lo que más ganas tenía de ver el viernes. No se presentan muchas oportunidades de disfrutar de la cantante en solitario y que el Primavera Sound la trajera lo recibí con muchísima alegría e ilusión. Una lástima, pero ya sabemos que es uno de los riesgos del festival, mala suerte.




Todo ello hizo que todo se relajara un poco, cosa que agradecí porque la maratón del jueves ya me dejó agotada. Tranquilamente nos plantamos en el Forum Viola y yo y cuando decidimos dirigirnos al RayBan a ver a Drive-by-truckers el jarrazo de agua quedó totalmente servido. Por mucho que llevara un chubasquero en el bolso, tenía muy claro que no iba a ponérmelo ni a empaparme si no era por un grupo que realmente tuviera muchas ganas de ver, así que mirando en el horario qué había en el Auditori para refugiarnos vimos que Mick Harvey, componente de bandas como The birthday party o Nick Cave and the bad seeds, interpretaba clásicos de Serge Gainsbourg y nos pareció de lo más apetecible. Como podéis suponer, medio Forum tuvo la misma idea que nosotras y ello hizo que el Auditori se llenara por completo. 

Nubes amenazantes se acercaban al Forum


Y lo que fue un refugio temporal se convirtió en la primera gran sorpresa de la jornada. Al mando de una banda acompañada de una bonita sección de cuerdas, el señor Harvey se dedicó a versionar los temas del mítico cantante francés traducidos al inglés. Si bien es cierto que aquellos que conocía sonaron un tanto extraños, musicalmente fue todo un festival de nostalgia bien llevada, sonidos de toda vida y buen hacer sobre un escenario. Acompañado también por una cantante que le hacía la réplica y la parte correspondiente a Jane Birkin, el concierto supuró elegancia y una cierta emoción por escuchar canciones míticas como "Bonnie and Clyde" en un contexto musicalmente tan delicioso. Puede que el solo hecho de haber cuerdas sobre el escenario sesgue mi visión, pero nuestra sensación al salir de allí y ver el precioso atardecer que se había quedado, habiendo escampado la lluvia, fue de que habíamos presenciado algo muy grande. Al menos compensó perdernos el precioso doble arco iris que coronó el Forum e inundó Instagram.

Mick Harvey interpretando canciones de Serge Gainsbourg con banda y cuerdas en el Auditori

La banda sin las cuerdas

Mick a la percusión y su divertido teclista

No vimos el arco iris pero algo similar en cuanto a luces acompañó el final de fiesta


El precioso atardecer que tiñó las nubes que quedaron tras la lluvia

Vuelta a reunir con mis compañeras de batalla Adriana y Natalia, vimos un rato a los navarros Kokoshca en el pequeño y algo mal ubicado SonyClub PS14 y disfrutamos de la dulzura y el descaro de su divertido pop y de allí nos dirigimos hacia el Sony para ver a Slowdive. Se hacía poco a poco de noche y parecía el contexto ideal para saborear el suave shoegaze de la formación noventera de Neil Halstead, reunida de nuevo para la ocasión. Y fue tan ideal que se convirtió en mágico, porque durante una hora el cielo fue oscureciéndose entre ensoñadoras capas de guitarras y las voces suaves y reposadas de Rachel Goswell y el adorable Neil Halstead. Magia y ensueño que invitaba a cerrar los ojos y volar con la música gracias a un magnífico silencio de los asistentes, mezclarse con la brisa y la frescura de la lluvia de la tarde y así poder distinguir cada matiz, cada voz, cada línea melódica, el bajo, la batería, todo el conjunto en partes complementadas a la perfección. Sonaron delicias como "Machine gun" o una emocionante "When the sun hits" que nos puso los pelos de punta y acompaña esta entrada, abrimos los ojos y no supimos ubicar a qué altura del suelo nos hallábamos.

Slowdive

Mientras anochecía a nuestro alrededor


Una escena sobria pero con una preciosa iluminación

Grande Neil Halstead

Un público entusiasmado despidió con sentidos aplausos a la banda

Que Pixies tocaran en el festival era la excusa perfecta para que les viera. Es uno de esos grupos de los que me gustan muchas canciones pero que no están en su mejor momento y posiblemente no pagaría por ir a verles en sala, pero sí les tenía muchas ganas en festival. Así que me reuní con Jordi y sus amigos y nos dirigimos hacia el otro lado de la explanada, al Heineken, un poco retirados, para ver un reflejo de lo que está pasando con ellos en su directo. Porque, las cosas como son, fue uno de esos típicos conciertos de subidones y bajones continuos. Sonaron correctos, sí, y no me disgustaron en absoluto, pero realmente sólo disfrutamos cuando tocaron aquellos temazos con los que yo deseaba saltar y desgañitarme, como "Here comes your man", "Wave of mutilation", la grandísima "Debaser" o esa mítica "Where is your mind" que tuvimos que escuchar desde el escenario contiguo cogiendo buen sitio para The National. Un concierto que quedó en un agradable y alegre paréntesis entre los dos grandes momentos de la noche.

Pixies

A la distancia se pueden disfrutar de preciosas vistas de los edificios del Forum iluminados

Porque señores, lo que presenciamos a continuación fue una de esas cosas que no se olvidan. Vi a The national en mi primer Primavera Sound y me gustaron mucho, aunque con el tiempo y el recuerdo me doy cuenta de que les vi desde un poco lejos y el sonido no fue para tirar cohetes, aunque con la emoción del momento y el hecho de que fuera mi primera experiencia las sensaciones no fueron del todo objetivas. Es por ello que quería darles una segunda oportunidad y tenía muchas ganas de escuchar las canciones de ese último disco que tan difícil se me ha hecho pero al que finalmente he ido cogiéndole el gusto. Salió Matt Berninger y su banda, empezó a sonar "Don't swallow the cap" y desde ese momento adelante mi vello se erizó y le costó volver a su posición inicial.

Sin lugar a dudas, Matt Berninger lo dio absolutamente todo

El añadido visual del concierto fue un elemento más añadir a su belleza



Y es que todo sonaba tan perfecto que al segundo acorde nos envolvió una burbuja sonora, sensorial y emocional en forma de torrente de ritmos acompasados marca de la casa, guitarras y bajos potentes, una sección de vientos elegante y sonora y una voz inigualable. Una voz que venía de un Matt Berninger entregadísimo a nosotros que nos hizo sufrir a todos con su dudoso estado etílico, con sus tambaleos y sus golpes de micro en la cabeza, pero que no falló ni una sola nota y su voz sonó tal y como queríamos escucharla. Deshaciéndonos a todos en mil pedazos con los graves de "Bloodbuzz Ohio", los desesperados estribillos de "Afraid of everyone" y "Squalor Victoria" o la melancolía de "I need my girl". Durante la hora y media de concierto, entre preciosas proyecciones, todos fuimos esclavos de ese ritmo inigualable de canciones como "Mistaken for strangers", reconocimos y tarareamos todas las que fueron cayendo, una selección extensa y acertada que, entre otras cosas, nos reconcilió del todo con su último trabajo. Para acabar con un final de fiesta inolvidable que empezó haciéndome perder la compostura al invitar al escenario a Justin Vernon para interpretar una "Slow show" que sonó aún más emotiva con el falsete de Justin contrastando con la voz de barítono de Matt, sin duda MI momento de este festival, por lo que tiene que ser la otra canción que acompañe estas líneas (junto con un vídeo del momento). Y continuó haciéndome llorar con "Fake empire", desgañitándonos con "Mr. November" junto a Matt y como colofón final una "Terrible love" en la que el cantante se dio el enésimo y último baño de masas mientras sobre el escenario quedaba Hamilton Leithauser de The walkmen. Pasadas las semanas no he podido volver a escuchar las canciones de The national sin que me suba un nudo a la garganta acordándome de las sensaciones tan intensas que viví en el que fue mi concierto de este Primavera Sound.


Uno de los primeros acercamientos a nuestra zona de Matt

Justin Vernon sobre el escenario y yo mientras tanto me derretía entera

Ay, Matt, qué cerquita te tuvimos y cómo nos hiciste sufrir ahí subido

El estado emocional en el que nos dejaron The national pareció no querer dejarnos mucho margen para encarar la última parte bailonga del festival. Pero al poco tiempo aparecieron Chk chk chk sobre el escenario contrario y con calma nos dirigimos hacia allí para regalarnos al festival de baile imparable que siempre nos ofrecen Nic Offer y los suyos. Ataviado esta vez en unos calzoncillos más sobrios, de color azul, atajó el frío que nos envolvía con sus habituales y simpáticos bailoteos. Siendo ya la tercera vez que les veo en un año quizás esta fue la más floja, en la que la voz de Nic estuvo menos afortunada (pocas notas dio en su lugar, todo sea dicho), pero una selección diferente de temas y el ritmo imparable de su mezcla de rock, funk y electrónica fue suficiente para que tuviéramos lo que buscábamos con ellos, una buena dosis de baile y desenfreno. Y en eso sí que no fallaron en absoluto. Porque me hicieron volver a bailar como si no hubiera mañana "One girl / one boy" y "Slyd" y me hicieron totalmente feliz.

Jagwar ma

Eran ya altas horas de la madrugada y a mí me apetecía ver un rato qué ofrecían Jagwar ma en directo. Su ecléctico disco de debut, donde se turnan la electrónica, los sonidos beatleleros y el rock de manera aleatoria, prometía baile a esas horas y en el inigualable RayBan. Siempre es buena opción acabar la jornada en ese escenario y esta vez no fue menos. Porque allí acabamos ya de darlo todo, entre juncos voladores y gente bailando al ritmo del cariz más electrónico de la banda, que fue el que sacaron a paseo. Un concierto festivo y divertido sin más, que nos dio lo que a esas horas necesitábamos y agotó nuestras últimas fuerzas a tiempo de que pudiéramos encarar la última jornada que nos esperaba al día siguiente.

When the Sun Hits by Slowdive on Grooveshark