Si es que al final me voy a hacer cansina de tanto repetir que voy cansada, que siento que necesito vacaciones lo antes posible, que me quedan aún dos semanas y pico de trabajo, dentro y fuera del laboratorio, que no sé si me hará más cuesta arriba o si no llegaré físicamente hasta el magnífico día en que cogeré un vuelo a Mallorca y me olvidaré de todo durante dos semanas, que para colmo no podré estar más tiempo. En fin, necesito descansar y no puedo, y por ello necesito canciones como esta.
El "The opposite side of the sea" de Oren Lavie fue uno de los discos del verano pasado, cuando os lo presenté y puse ya uno de sus temas . Después de escucharlo con avidez esos meses, como suele sucederme cuando descubro algo que me encanta, lo abandoné un poco, pero ahora siento necesidad de recuperarlo de tanto en tanto, y aún me gusta más que entonces. Es señal de que algo te gusta mucho cuando lo recuperas al cabo de un tiempo y te parece aún mejor. Es como una prueba definitiva.
Esta canción es otra de mis favoritas del mismo, aunque me cuesta escoger, porque ahora mismo todas me parecen una maravilla. Con un toque mágico dado por esas flautas del principio, esas orquestaciones tan presentes en todo el disco y la calmada voz del polifacético cantante y compositor israelí (del cual parece no haberse sabido nada más), es un tema precioso, calmado, para escuchar con los ojos cerrados en un momento tranquilo, más hacia al atardecer. Espero que os guste.
Canciones anteriores:
- The opposite side of the sea
La música rodea nuestro mundo, nuestra vida, no existe el mundo sin ella. Entonces, ¿por qué no rellenarla con grandes canciones y crear nuestra propia banda sonora? Melómanos sin remedio, bienvenidos.
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jueves, 21 de julio de 2011
sábado, 24 de julio de 2010
The opposite side of the sea - Oren Lavie
Aparte de la música pop y rock, me gusta mucho la música clásica. Me va a épocas, hay momentos en que la escucho y más y momentos en que casi me olvido de ella. Toco el violín en una orquesta de cámara en la que interpretamos clásicos de todas las épocas, y disfruto muchísimo haciéndolo. Gustándome la clásica, cuando escucho piezas modernas que surgen de la fusión del pop/rock y los elementos más propios de la música clásica, si está hecho con calidad y buen gusto, se me ponen los pelos de punta.
Este es el caso que hoy nos ocupa. Un cantante y compositor israelí que no paro de escuchar últimamente, gracias a una recomendación en su día por parte de mi amigo Txarls. Artista polifacético (por lo visto, también es director y guionista de teatro), hasta ahora sólo ha publicado un disco, llamado como el tema que os presento, donde nos propone una mezcla de sonidos pop y folk suaves, una pizca de sutil electrónica, mucha influencia clásica (con muchas cuerdas) y algunas pinceladas de jazz. Un disco para escuchar en momentos de calma y de tranquilidad. Once tracks diferentes los unos de los otros, preciosos todos ellos, dando una heterogeneidad excelente que demuestra el grandísimo talento que alberga este artista.
Este tema es mi favorito del disco. Con un potente e increíble acompañamiento de cuerda, se nos presenta una agradable melodía, con esa voz tan calmada, casi susurrante, que intenta agarrar energía de donde sea para llegar a la intensidad de esos violines. Una auténtica delicia de canción que me es imposible escuchar sólo una vez. Casi la perfecta fusión entre clásica y moderna. Aunque juraría que la he escuchado antes en algún anuncio, pero no sé ni cual, ni cuándo, ¿os suena? Espero que os guste.
Este es el caso que hoy nos ocupa. Un cantante y compositor israelí que no paro de escuchar últimamente, gracias a una recomendación en su día por parte de mi amigo Txarls. Artista polifacético (por lo visto, también es director y guionista de teatro), hasta ahora sólo ha publicado un disco, llamado como el tema que os presento, donde nos propone una mezcla de sonidos pop y folk suaves, una pizca de sutil electrónica, mucha influencia clásica (con muchas cuerdas) y algunas pinceladas de jazz. Un disco para escuchar en momentos de calma y de tranquilidad. Once tracks diferentes los unos de los otros, preciosos todos ellos, dando una heterogeneidad excelente que demuestra el grandísimo talento que alberga este artista.
Este tema es mi favorito del disco. Con un potente e increíble acompañamiento de cuerda, se nos presenta una agradable melodía, con esa voz tan calmada, casi susurrante, que intenta agarrar energía de donde sea para llegar a la intensidad de esos violines. Una auténtica delicia de canción que me es imposible escuchar sólo una vez. Casi la perfecta fusión entre clásica y moderna. Aunque juraría que la he escuchado antes en algún anuncio, pero no sé ni cual, ni cuándo, ¿os suena? Espero que os guste.
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