De manera casi atropellada, con la dificultad de escribir esto bajo la resaca emocional de los conciertos con mi orquesta de este fin de semana, a horas casi intempestivas para publicar en este blog y de manera breve, no quería dejar este especial que he hecho durante esta semana sin una entrada final. En esta, más que una crónica en sí, me gustaría dar cuatro detalles sobre otros conciertos que vi. No hubo nada que me desagradara, aunque me llevara una leve decepción con Avi Buffalo por su empeño en mostrarnos sus nuevos temas cuando todos los que estábamos allí queríamos escuchar los de su fantástico disco (aunque sí que me gustó el concierto); o ese algo que le falta al directo de Belle & Sebastian, pese a ser Stuart Murdoch y todo el escenario lleno de músicos intercambiándose instrumentos dignos de ver en acción. Y aunque a Animal Collective no hubiera por donde cogerlos, al final me lo pasé bien, aunque más por el cachondeíllo que nos llevábamos intentando bailarlos que por el concierto en sí.
Un directo que me gustó mucho, pese al enorme cansancio que arrastraba en ese momento, fue el de la banda norteamericana Deerhunter, asiduos del festival y con una propuesta indie rock muy, muy sonora, de la que os pondré alguna canción más adelante. Y otro con el que disfruté muchísimo, aún sacrificando la final de la Champions (cosa de la que, confieso, me arrepentí al haberlo podido ver al día siguiente en otro recinto, demasiado precavida que fui), fue el de la formación norteamericana Mercury rev, que en un Auditori lleno interpretaron las canciones de uno de sus discos más míticos, "Deserter's songs" del año 1998, junto con alguna sorpresa, como mi favorita de ellos, "The dark is rising", que ya pasó por aquí hace un tiempo. Y de ellos y del mismo disco os dejo con uno de sus temas más míticos y conocidos.
Y con él acabo esta serie de posts, una semana después y con aún muchas imágenes y recuerdos, que probablemente den para muchos más escritos más adelante. Os dejo, a su vez, con los enlaces a algunas crónicas que han ido haciendo los otros bloggers con quien compartí la experiencia, cada uno dando su rica visión de los hechos, y que os recomiendo que echéis una ojeada. Porque hubo muchos festivales diferentes, no sólo el que yo pude ver; la grandeza de tantos conciertos diferentes.
http://bboyz1970-cafecopaypuro.blogspot.com/2011/06/primavera-sound-2011-el-colofon.html
http://lapor-la-la.blogspot.com/2011/06/primavera-sound-11-preliminares-la.html
http://musicismygirl.blogspot.com/2011/05/primavera-sound-11.html
http://pensamientosdecolores.blogspot.com/2011/06/ill-rest-my-eyes.html
La música rodea nuestro mundo, nuestra vida, no existe el mundo sin ella. Entonces, ¿por qué no rellenarla con grandes canciones y crear nuestra propia banda sonora? Melómanos sin remedio, bienvenidos.
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domingo, 5 de junio de 2011
sábado, 4 de junio de 2011
Especial PS 2011 VI: una pincelada sobre bandas emergentes; Take me somewhere - Tennis / Get away - Yuck
Antes de acabar esta serie, me apetece hacer una segunda excepción en el blog y presentaros dos canciones en vez de una, sobretodo por no saturaros más días con crónicas sobre el festival, y porque no quiero dejar de hablar de dos conciertos de bandas emergentes que me encantaron, de las que ya había hablado por aquí antes y que tenía muchas ganas de ver. Los dos conciertos fueron el sábado por la tarde, casi seguidos y bajo un imponente sol que hizo que saliera de ahí con una divertida marca de sol de la camiseta que llevaba.
El primero fue el del grupo norteamericano Tennis, que realizaban su primera visita a España para el festival, con dos conciertos, uno en el recinto del fórum y otro al día siguiente el Parc del Poblenou, a pocos minutos en tranvía de allí. Eran las 4 de la tarde, Berit, su hermana, Vincent y yo aún acumulábamos cansancio del día anteriores. Bajo un sol acompañado por una agradable brisa, salió este trío a defender su precioso disco de debut, con melodías y sonidos dulces reminiscentes a los años 60, a medio camino entre She&Him y Best coast. Y lo hicieron de manera muy correcta, sus canciones sonaron tan dulces y agradables como en el disco, en un ambiente muy familiar que nos permitió después hablar con la cantante y hacernos una foto con ella. Empezaron el concierto con la misma que comienza el disco, y una de mis favoritas también, que os dejo a continuación. Un concierto que nos dejó una sonrisa dibujada en los labios que tardó en desaparecer.
Varias horas después, ya en el recinto del fórum, me reuní con bboyz1970 para ver a Yuck, una banda británica recién salida de los estudios que a los dos nos entusiasma y que teníamos muchas ganas de ver en directo. En un escenario ATP bastante lleno, especialmente en las gradas y en la hierba alrededor (aunque no sabría decir si la gente allí tomaba el sol o estaba por el concierto), a eso de las 6 de la tarde salió la banda con mucha energía y muchas ganas de mostrarnos las canciones de ese increíble primer disco, en el que vuelven a los mejores sonidos del indie rock de los 90. Y vaya si lo hicieron, con creces, sonando claras cada una de las partes de la banda, especialmente esa guitarra que hace sus canciones
tan especiales. Ya casi de cara al final (si mal no recuerdo) tocaron esta, que es con la que empieza el disco y es otra de mis favoritas. Sin duda estos chicos, según mi punto de vista, prometen y mucho. No creo para nada que estén sobrevalorados y espero que se hable de ellos, porque lo merecen.
En definitiva, dos bandas muy diferentes entre ellas, quizás con perspectivas también diversas, pero de las que disfruté muchísimo. No podía dejar de hablar de las dos.
El primero fue el del grupo norteamericano Tennis, que realizaban su primera visita a España para el festival, con dos conciertos, uno en el recinto del fórum y otro al día siguiente el Parc del Poblenou, a pocos minutos en tranvía de allí. Eran las 4 de la tarde, Berit, su hermana, Vincent y yo aún acumulábamos cansancio del día anteriores. Bajo un sol acompañado por una agradable brisa, salió este trío a defender su precioso disco de debut, con melodías y sonidos dulces reminiscentes a los años 60, a medio camino entre She&Him y Best coast. Y lo hicieron de manera muy correcta, sus canciones sonaron tan dulces y agradables como en el disco, en un ambiente muy familiar que nos permitió después hablar con la cantante y hacernos una foto con ella. Empezaron el concierto con la misma que comienza el disco, y una de mis favoritas también, que os dejo a continuación. Un concierto que nos dejó una sonrisa dibujada en los labios que tardó en desaparecer.
Varias horas después, ya en el recinto del fórum, me reuní con bboyz1970 para ver a Yuck, una banda británica recién salida de los estudios que a los dos nos entusiasma y que teníamos muchas ganas de ver en directo. En un escenario ATP bastante lleno, especialmente en las gradas y en la hierba alrededor (aunque no sabría decir si la gente allí tomaba el sol o estaba por el concierto), a eso de las 6 de la tarde salió la banda con mucha energía y muchas ganas de mostrarnos las canciones de ese increíble primer disco, en el que vuelven a los mejores sonidos del indie rock de los 90. Y vaya si lo hicieron, con creces, sonando claras cada una de las partes de la banda, especialmente esa guitarra que hace sus canciones
tan especiales. Ya casi de cara al final (si mal no recuerdo) tocaron esta, que es con la que empieza el disco y es otra de mis favoritas. Sin duda estos chicos, según mi punto de vista, prometen y mucho. No creo para nada que estén sobrevalorados y espero que se hable de ellos, porque lo merecen.
En definitiva, dos bandas muy diferentes entre ellas, quizás con perspectivas también diversas, pero de las que disfruté muchísimo. No podía dejar de hablar de las dos.
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viernes, 3 de junio de 2011
Especial PS 2011 V: Helplessness blues - Fleet foxes
Si el miércoles le dediqué la entrada al que creo que fue el mejor concierto del festival, hoy la dedico al concierto más emocional para mí, el que más me llegó, más me transmitió a nivel sentimental. Y lo mejor de todo es que era el que más ganas tenía de ver de todos, porque los Fleet foxes son una de mis bandas favoritas desde que los descubrí, hace cosa de un año. Así que espectativas, deseos y realidad se unieron, se superaron a sí mismas y el resultado final fue mágico e inolvidable. Salí aún más enamorada de ellos de lo que ya lo estaba antes.
Era el sábado a eso de las 7 y media cuando nos dirigimos hacia el escenario principal para intentar coger un buen sitio. A pesar de estar llenísimo, conseguimos un lugar no demasiado alejado, aún con el sol en plena cara, y al cabo de diez minutos aparecieron sobre el escenario Robin Pecknold y sus chicos, empezando el concierto con la preciosa "Grown ocean", de su segundo disco, el cual por cierto aprovecho para decir que es una maravilla, hasta me atrevo a considerarlo mejor que el primero, que ya es mucho. Fluyó la primera parte del concierto basándose en el mismo, cuyas canciones sonaron preciosas, creando una atmósfera tranquila pero rítmica, en la que las polifonías y las guitarras se sentían vivas y naturales. Un aspecto importante en el que no podía dejarme de fijar fue el hecho de que en el extremo derecho del escenario, el miembro de la banda Morgan Henderson brilló como multiinstrumentista tocando en el mismo concierto unos 8 instrumentos distintos, desde el violín o el contrabajo hasta la guitarra, pasando por la flauta, algo que me fascinó sobremanera.
A mitad de concierto llegó el éxtasis colectivo cuando tocaron "White winter hymnal" y después la enlazaron con "Ragged wood", para mí uno de los momentos más emotivos. Doy gracias a que llevaba gafas de sol y no sé notó que los ojos se me empañaron. Después de estas llegaron otras del primer disco, como la preciosa "Blue rigde mountains". Metidos de pleno en el ambiente tan mágico que crearon, el tiempo pasó volando y nadie quería que desaparecieran del escenario. Pero no podían hacerlo sin cantar "Helplessness blues", esa joyita de canción con la que presentaron en su momento su nuevo disco y que lo titula, y así fue como acabaron. Con un público emocionado al escuchar las primeras notas y sintiendo a flor de piel todo lo que la misma transmite. Un tema muy especial, con dos partes muy diferenciadas que la hacen aún más bonita, en el que toda la artillería estilística de la banda se muestra en su estado más puro. Un final que nos hizo salir de allí como flotando sobre una nube a muchos de nosotros, con un cúmulo de sensaciones increíble, conseguido con una propuesta, tanto escenográfica como musical, muy sencilla. La grandeza de la música.
Os dejo tanto con el videoclip de la canción, como con un vídeo que he encontrado de la actuación en directo.
Canciones anteriores:
- Ragged wood
- White winter hymnal
Era el sábado a eso de las 7 y media cuando nos dirigimos hacia el escenario principal para intentar coger un buen sitio. A pesar de estar llenísimo, conseguimos un lugar no demasiado alejado, aún con el sol en plena cara, y al cabo de diez minutos aparecieron sobre el escenario Robin Pecknold y sus chicos, empezando el concierto con la preciosa "Grown ocean", de su segundo disco, el cual por cierto aprovecho para decir que es una maravilla, hasta me atrevo a considerarlo mejor que el primero, que ya es mucho. Fluyó la primera parte del concierto basándose en el mismo, cuyas canciones sonaron preciosas, creando una atmósfera tranquila pero rítmica, en la que las polifonías y las guitarras se sentían vivas y naturales. Un aspecto importante en el que no podía dejarme de fijar fue el hecho de que en el extremo derecho del escenario, el miembro de la banda Morgan Henderson brilló como multiinstrumentista tocando en el mismo concierto unos 8 instrumentos distintos, desde el violín o el contrabajo hasta la guitarra, pasando por la flauta, algo que me fascinó sobremanera.
A mitad de concierto llegó el éxtasis colectivo cuando tocaron "White winter hymnal" y después la enlazaron con "Ragged wood", para mí uno de los momentos más emotivos. Doy gracias a que llevaba gafas de sol y no sé notó que los ojos se me empañaron. Después de estas llegaron otras del primer disco, como la preciosa "Blue rigde mountains". Metidos de pleno en el ambiente tan mágico que crearon, el tiempo pasó volando y nadie quería que desaparecieran del escenario. Pero no podían hacerlo sin cantar "Helplessness blues", esa joyita de canción con la que presentaron en su momento su nuevo disco y que lo titula, y así fue como acabaron. Con un público emocionado al escuchar las primeras notas y sintiendo a flor de piel todo lo que la misma transmite. Un tema muy especial, con dos partes muy diferenciadas que la hacen aún más bonita, en el que toda la artillería estilística de la banda se muestra en su estado más puro. Un final que nos hizo salir de allí como flotando sobre una nube a muchos de nosotros, con un cúmulo de sensaciones increíble, conseguido con una propuesta, tanto escenográfica como musical, muy sencilla. La grandeza de la música.
Os dejo tanto con el videoclip de la canción, como con un vídeo que he encontrado de la actuación en directo.
Canciones anteriores:
- Ragged wood
- White winter hymnal
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jueves, 2 de junio de 2011
Especial PS 2011 IV: Post-war - M. Ward
Llegué al festival con algunas asignaturas pendientes de escuchar con un poco de profundidad, y una de ellas era M. Ward, que conocía como una de las partes de mis adorados She&Him. Aún así, me apetecía verlo en concierto, aunque casi no conociera ninguna canción, y fue mi gran sorpresa del festival. Porque salí encantada con él después de verlo en directo. Sabía que me podría gustar, pero no sabía que disfrutaría tantísimo, que me llegaría tantísimo. Y es que su propuesta de viaje a los sonidos folk y rock de los años 60 se me hizo irresistible.
Fue el viernes por la tarde, bajo un cielo amenazante de lluvia y en el escenario principal. Con una pose en la que nos transmitía en todo momento una sensación de gustarse muchísimo a sí mismo, este que tiene pinta de ser todo un personaje (como buen genio, para qué negarlo), nos ofreció un directo divertido pero también con toques íntimos. Aunque su gran fuerte no sea la voz, tanto sus brillantes composiciones como las múltiples versiones que nos ofreció sonaron de maravilla y creo que encandilaron a casi todo el público. Pocas canciones conocía antes, menos aún recuerdo y reconozco que tocara, pero me dejó tan buena sensación que llevo dos días enganchada a sus dos últimos discos sin parar. Y no olvidaré ese final apoteósico de concierto en el que nos puso a todos a bailar al ritmo del clásico de Chuck Berry "Roll over Beethoven", qué bien que lo pasé.
Me ha costado horrores escoger una canción con la que acompañar esta entrada. Sus dos últimos discos esconden verdaderas joyitas, pero finalmente no he podido dejar de decantarme por esta delicia, una canción lenta e intimista con un sabor muy añejo, que había escuchado alguna vez antes del concierto y ya me había llamado la atención. Pertenece al "Post-war", del año 2006, es ideal para disfrutar con todos los sentidos en un momento de calma y gana muchísimo con las escuchas. Espero que os guste.
Fue el viernes por la tarde, bajo un cielo amenazante de lluvia y en el escenario principal. Con una pose en la que nos transmitía en todo momento una sensación de gustarse muchísimo a sí mismo, este que tiene pinta de ser todo un personaje (como buen genio, para qué negarlo), nos ofreció un directo divertido pero también con toques íntimos. Aunque su gran fuerte no sea la voz, tanto sus brillantes composiciones como las múltiples versiones que nos ofreció sonaron de maravilla y creo que encandilaron a casi todo el público. Pocas canciones conocía antes, menos aún recuerdo y reconozco que tocara, pero me dejó tan buena sensación que llevo dos días enganchada a sus dos últimos discos sin parar. Y no olvidaré ese final apoteósico de concierto en el que nos puso a todos a bailar al ritmo del clásico de Chuck Berry "Roll over Beethoven", qué bien que lo pasé.
Me ha costado horrores escoger una canción con la que acompañar esta entrada. Sus dos últimos discos esconden verdaderas joyitas, pero finalmente no he podido dejar de decantarme por esta delicia, una canción lenta e intimista con un sabor muy añejo, que había escuchado alguna vez antes del concierto y ya me había llamado la atención. Pertenece al "Post-war", del año 2006, es ideal para disfrutar con todos los sentidos en un momento de calma y gana muchísimo con las escuchas. Espero que os guste.
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miércoles, 1 de junio de 2011
Especial PS 2011 III: The age of adz - Sufjan Stevens
De manera completamente anárquica (sinceramente, en función del tiempo que dispongo cada día para escribirlas) sigo con la tercera de mis crónicas festivaleras, hoy dedicada a, en mi opinión (y creo que en la de muchos más), EL CONCIERTO del festival. Polémico por la manera que hubo de distribuir por sorteo las entradas para el Auditori, por otro lado marco ideal para el mismo, fui afortunada y las conseguí para el día que yo quería, es decir, el jueves. Cabe decir que para mí, además, fue el primer concierto del festival y uno de los que más deseaba ver, aunque iba con un cierto temor a que se centrara en su inclasificable último disco, el cual a ninguno de los que nos juntamos para verlo nos convencía. Pero igualmente todos deseábamos ver a Sufjan.
Apareció en el escenario cantando "Seven swans", un clásico, y acompañado por un estelar espectáculo de luces, preludio de todo lo que iba a venir después, y mi piel empezó a erizarse. Poco después se descubría toda la escenografía, con 12 músicos encima, al mando de dos baterías, varios instrumentos de viento, teclados, guitarras, bajo y dos coristas; la cosa prometía. Nuestro temor inicial se hizo realidad, sí, focalizó su show en su último disco. Pero lo hizo de tal manera que consiguió fascinarnos a todos, metiéndonos en el bolsillo con la interpretación de los temas, acompañados por un espectacular show de luces, colores, proyecciones y largas introducciones en las que Sufjan hacía gala de una gran elocuencia y una cierta excentricidad (porque se le iba la pinza bastante, todo hay que decirlo).
Parecía que su misión era, autodenominándose capitán de la nave espacial en la que él nos decía que estábamos, convencernos de su transformación musical del folk al "pop cósmico" (como él definía su sonido), explicando los temas e intentando justificarse. Cualquier otro hubiera fracasado, pero él consiguió lo que pretendía. Nos introdujo en su atmósfera y hizo que nos entusiasmara aquello que en principio no nos convencía. De tanto en tanto, entre temas muy sonoros, se marcaba un momento de intimidad con algún tema más folk, y uno de esos momentos fue uno de los más emotivos del concierto, una preciosa versión del "The one I love" de REM, que a continuación os enlazo. Como véis, considero que la ocasión merece hacer una excepción en este blog, cambiar la estructura de la entrada y poner más de una canción.
La mayor parte de las casi 2 horas de concierto fueron más o menos tranquilas, pero todo estalló al final, durante la interpretación de la larguísima "Impossible soul", cuando a mitad de canción nos invitó a levantarnos y bailar, cosa que todos obedecimos al instante, dejándonos llevar por el ritmo y el espectáculo que nos ofrecía. Pero la apoteosis no acabó ahí, ya que tras desaparecer del escenario y hacerse un poco de rogar, volvió para realizar ese bis que todos estábamos esperando, su temazo "Chicago", que no podía faltar. Ahí fue donde culminó la locura general de un público entregadísimo, entre globos gigantes volando por la platea y un ambiente festivo precioso. Uno de esos momentos que nunca se borrarán de mi retina, y que testimonia el siguiente vídeo.
Berit, Vincent, Carre, Viola, Txarls y yo salimos del auditori como en una nube, alucinando por todo lo que habíamos visto y convencidos de que habíamos visto el mejor concierto del festival, con una sensación de "y ahora, ¿qué?" que teníamos que quitarnos para poder disfrutar de lo que quedaba de festival. Algo que difícilmente olvidaremos.
Finalmente, me apetece presentaros una de las canciones de su último disco, llamado "The age of adz", que fue de las únicas que me gustaban antes del concierto, y que me encantó escuchar en directo. Un tema en la línea del resto, con ese toque electrónico del disco pero con un toque épico y un estribillo pegadizo, y aunque extraña, con todo el estilo propio de Sufjan, con ese tratamiento tan particular de los ritmos y los acompañamientos. Una canción que cada vez que escucho, me gusta más, y que os dejo en la versión que se escuchó en el concierto. Y disculpad por la longitud extra de esta entrada, pero no podía dejar de explicar todo lo que allí vi porque fue una experiencia inolvidable.
Apareció en el escenario cantando "Seven swans", un clásico, y acompañado por un estelar espectáculo de luces, preludio de todo lo que iba a venir después, y mi piel empezó a erizarse. Poco después se descubría toda la escenografía, con 12 músicos encima, al mando de dos baterías, varios instrumentos de viento, teclados, guitarras, bajo y dos coristas; la cosa prometía. Nuestro temor inicial se hizo realidad, sí, focalizó su show en su último disco. Pero lo hizo de tal manera que consiguió fascinarnos a todos, metiéndonos en el bolsillo con la interpretación de los temas, acompañados por un espectacular show de luces, colores, proyecciones y largas introducciones en las que Sufjan hacía gala de una gran elocuencia y una cierta excentricidad (porque se le iba la pinza bastante, todo hay que decirlo).
Parecía que su misión era, autodenominándose capitán de la nave espacial en la que él nos decía que estábamos, convencernos de su transformación musical del folk al "pop cósmico" (como él definía su sonido), explicando los temas e intentando justificarse. Cualquier otro hubiera fracasado, pero él consiguió lo que pretendía. Nos introdujo en su atmósfera y hizo que nos entusiasmara aquello que en principio no nos convencía. De tanto en tanto, entre temas muy sonoros, se marcaba un momento de intimidad con algún tema más folk, y uno de esos momentos fue uno de los más emotivos del concierto, una preciosa versión del "The one I love" de REM, que a continuación os enlazo. Como véis, considero que la ocasión merece hacer una excepción en este blog, cambiar la estructura de la entrada y poner más de una canción.
La mayor parte de las casi 2 horas de concierto fueron más o menos tranquilas, pero todo estalló al final, durante la interpretación de la larguísima "Impossible soul", cuando a mitad de canción nos invitó a levantarnos y bailar, cosa que todos obedecimos al instante, dejándonos llevar por el ritmo y el espectáculo que nos ofrecía. Pero la apoteosis no acabó ahí, ya que tras desaparecer del escenario y hacerse un poco de rogar, volvió para realizar ese bis que todos estábamos esperando, su temazo "Chicago", que no podía faltar. Ahí fue donde culminó la locura general de un público entregadísimo, entre globos gigantes volando por la platea y un ambiente festivo precioso. Uno de esos momentos que nunca se borrarán de mi retina, y que testimonia el siguiente vídeo.
Berit, Vincent, Carre, Viola, Txarls y yo salimos del auditori como en una nube, alucinando por todo lo que habíamos visto y convencidos de que habíamos visto el mejor concierto del festival, con una sensación de "y ahora, ¿qué?" que teníamos que quitarnos para poder disfrutar de lo que quedaba de festival. Algo que difícilmente olvidaremos.
Finalmente, me apetece presentaros una de las canciones de su último disco, llamado "The age of adz", que fue de las únicas que me gustaban antes del concierto, y que me encantó escuchar en directo. Un tema en la línea del resto, con ese toque electrónico del disco pero con un toque épico y un estribillo pegadizo, y aunque extraña, con todo el estilo propio de Sufjan, con ese tratamiento tan particular de los ritmos y los acompañamientos. Una canción que cada vez que escucho, me gusta más, y que os dejo en la versión que se escuchó en el concierto. Y disculpad por la longitud extra de esta entrada, pero no podía dejar de explicar todo lo que allí vi porque fue una experiencia inolvidable.
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martes, 31 de mayo de 2011
Especial PS 2011 II: Bloodbuzz Ohio - The national
Llegó el viernes y una de las actuaciones más esperadas por mí, The national. Otra vez en peregrinación multitudinaria hacia Llevant, alucinando con la marea de gente que iba de camino y pensando ya en que nos tendríamos que conformar con un lugar alejadísimo del escenario, al final la verdad es que no fue para tanto y pudimos coger un sitio aceptable. Tras pocos minutos de espera, apareció un elegante Matt Berninger y toda su banda y el espectáculo no hacía más que comenzar.
Durante la hora y algo que duró su concierto, desgranaron bastantes temas de su último y aclamadísimo álbum, "High violet", sin olvidar temas de sus discos anteriores. Personalmente he de confesar que conozco sobretodo sus dos últimos álbumes y me cuesta reconocer temas anteriores, pero todo el concierto fue fantástico. Para no olvidar fue, además, la deseada aparición en escena del grandísimo Sufjan Stevens dos veces, una de ellas para acompañarlos en la grandísima "Terrible love", uno de los momentos de pelo de punta del concierto. Tampoco olvidaré el momento "Fake empire", en el que tuve que luchar contra mis fuerzas para que no se me cayeran las lágrimas, o las magníficas "Mistaken for strangers", "Sorrow", "Squalor Victoria" o "Anyone's ghost", por nombrar algunas. Con esa magnífica voz de barítono, y la energía de las guitarras y la batería, acompañados además por dos trompas que le daban el toque de elegancia a las canciones, se nos metieron en el bolsillo y nos hicieron vivir momentos de emoción.
No negaré que adoro el último disco, con ese sonido tan profundo y oscuro hacia el que ha evolucionado la banda y del que ya daban muestras en el también aclamado "Boxer". Y en él se encuentra uno de los primeros temas que me erizaron los vellos durante el concierto, la enorme "Bloodbuzz Ohio", en la que una voz muy grave lidia con el particular ritmo asincopado de base, marca de la casa. Ese anochecer con ese tema de fondo fue inolvidable. Os dejo tanto con la canción como con un vídeo de la misma actuación que encontré por youtube, no es una maravilla pero se pueden apreciar bien las sensaciones del momento.
Temas anteriores:
- Fake empire
Durante la hora y algo que duró su concierto, desgranaron bastantes temas de su último y aclamadísimo álbum, "High violet", sin olvidar temas de sus discos anteriores. Personalmente he de confesar que conozco sobretodo sus dos últimos álbumes y me cuesta reconocer temas anteriores, pero todo el concierto fue fantástico. Para no olvidar fue, además, la deseada aparición en escena del grandísimo Sufjan Stevens dos veces, una de ellas para acompañarlos en la grandísima "Terrible love", uno de los momentos de pelo de punta del concierto. Tampoco olvidaré el momento "Fake empire", en el que tuve que luchar contra mis fuerzas para que no se me cayeran las lágrimas, o las magníficas "Mistaken for strangers", "Sorrow", "Squalor Victoria" o "Anyone's ghost", por nombrar algunas. Con esa magnífica voz de barítono, y la energía de las guitarras y la batería, acompañados además por dos trompas que le daban el toque de elegancia a las canciones, se nos metieron en el bolsillo y nos hicieron vivir momentos de emoción.
No negaré que adoro el último disco, con ese sonido tan profundo y oscuro hacia el que ha evolucionado la banda y del que ya daban muestras en el también aclamado "Boxer". Y en él se encuentra uno de los primeros temas que me erizaron los vellos durante el concierto, la enorme "Bloodbuzz Ohio", en la que una voz muy grave lidia con el particular ritmo asincopado de base, marca de la casa. Ese anochecer con ese tema de fondo fue inolvidable. Os dejo tanto con la canción como con un vídeo de la misma actuación que encontré por youtube, no es una maravilla pero se pueden apreciar bien las sensaciones del momento.
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- Fake empire
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lunes, 30 de mayo de 2011
Especial PS 2011 I: PDA - Interpol
Vuelta a la blogosfera después de este paréntesis festivalero. Estos días he disfrutado del Primavera Sound por primera vez en mi vida, y son tantas las emociones, los momentos vividos, las imágenes y los sonidos que quedaron grabados en mi mente que difícilmente se me olvidará nunca. Todo ello, además, en excelente compañía, tanto de mis amigos Berit, su hermana y Vincent, como de esa fantástica reunión de bloggers que tuvo lugar con bboyz1970, Lapor, Txarls y Viola, junto con la gente que vino con ellos, como Víctor, Ana y Fermín. Porque aparte de toda la música, tengo que decir que me lo he pasado en grande, ya se sabe que los buenos momentos, si bien compartidos, son aún mejores. Es por ello que antes de nada quisiera mandar un abrazo muy fuerte a todos ellos.
Me apetece esta semana hacer un especial sobre algunas de las bandas que he podido ver estos días, aparcando por unos días la estructura general que suelen tener las entradas semanales. Y es que la ocasión lo merece. Si tuviera que hablar de todo lo que vi, posiblemente podría estar más de una semana, pero no quiero alargarlo mucho más, así que, aunque me cueste, seleccionaré algunas de las actuaciones más importantes, dejándome posiblemente muchas de las que quisiera hablar, quizás para más adelante.
Y he decidido empezar por Interpol por la sencilla razón de que no quiero dejaros sin una canción enérgica un lunes, cuando es algo que sé que a muchos os gusta y que yo también necesito. La banda neoyorkina es una formación que me costó un poco de entrar, lo reconozco, pero que finalmente ha conseguido gustarme muchísimo, y os puedo asegurar que mucho más después de haberles visto en concierto.
Fue el jueves, a eso de las 12 de la noche, aún con la piel de gallina después de salir de EL CONCIERTO (en mayúsculas) del festival, que dio Sufjan Stevens en el auditori, y del que hablaré en unos días. Nos dirigimos en exploración hacia el Llevant, un escenario a la otra punta del Forum para el cual tardábamos unos 15 en llegar. Aunque el recinto estaba bastante lleno, conseguimos un buen sitio, y tal y como predecí, me lo pasé pipa con ellos. Sobretodo porque variaron su repertorio entre los cuatro discos y tocaron bastantes temas de los dos primeros, que son los que más conozco y más me gustan. Sonaron "Lights" y "Barricade", sí, pero también "Slow hands", una de mis favoritas, "Obstacle 2", "Evil" o la preciosa "Hands away". Temas correctamente interpretados, con la particular voz de su cantante que, además, se comunicaba en un perfectísimo castellano, y las guitarras que tanto caracterizan el sonido de la banda en su óptimo volumen.
Se podría decir que sonaban como en el disco, y es cierto, pero que no creo que sea para nada malo, si están bien interpretadas y suenan bien, qué más da. A mí me hicieron disfrutar como una enana y creo que no fui la única, me hicieron bailar y pegar saltos con Berit, aún con algún amargadillo que detrás, y a unos 2 metros de distancia, me pedía incomprensiblemente que me quedara quieta (?). Y para el post de hoy escojo "PDA", de su primer trabajo, "Turn on the bright lights", otra de mis favoritas, y que cantaron al final del concierto (si mal no recuerdo), dejándonos a todos un excelente sabor de boca. Una canción para un lunes.
Canciones anteriores:
- Slow hands
Me apetece esta semana hacer un especial sobre algunas de las bandas que he podido ver estos días, aparcando por unos días la estructura general que suelen tener las entradas semanales. Y es que la ocasión lo merece. Si tuviera que hablar de todo lo que vi, posiblemente podría estar más de una semana, pero no quiero alargarlo mucho más, así que, aunque me cueste, seleccionaré algunas de las actuaciones más importantes, dejándome posiblemente muchas de las que quisiera hablar, quizás para más adelante.
Y he decidido empezar por Interpol por la sencilla razón de que no quiero dejaros sin una canción enérgica un lunes, cuando es algo que sé que a muchos os gusta y que yo también necesito. La banda neoyorkina es una formación que me costó un poco de entrar, lo reconozco, pero que finalmente ha conseguido gustarme muchísimo, y os puedo asegurar que mucho más después de haberles visto en concierto.
Fue el jueves, a eso de las 12 de la noche, aún con la piel de gallina después de salir de EL CONCIERTO (en mayúsculas) del festival, que dio Sufjan Stevens en el auditori, y del que hablaré en unos días. Nos dirigimos en exploración hacia el Llevant, un escenario a la otra punta del Forum para el cual tardábamos unos 15 en llegar. Aunque el recinto estaba bastante lleno, conseguimos un buen sitio, y tal y como predecí, me lo pasé pipa con ellos. Sobretodo porque variaron su repertorio entre los cuatro discos y tocaron bastantes temas de los dos primeros, que son los que más conozco y más me gustan. Sonaron "Lights" y "Barricade", sí, pero también "Slow hands", una de mis favoritas, "Obstacle 2", "Evil" o la preciosa "Hands away". Temas correctamente interpretados, con la particular voz de su cantante que, además, se comunicaba en un perfectísimo castellano, y las guitarras que tanto caracterizan el sonido de la banda en su óptimo volumen.
Se podría decir que sonaban como en el disco, y es cierto, pero que no creo que sea para nada malo, si están bien interpretadas y suenan bien, qué más da. A mí me hicieron disfrutar como una enana y creo que no fui la única, me hicieron bailar y pegar saltos con Berit, aún con algún amargadillo que detrás, y a unos 2 metros de distancia, me pedía incomprensiblemente que me quedara quieta (?). Y para el post de hoy escojo "PDA", de su primer trabajo, "Turn on the bright lights", otra de mis favoritas, y que cantaron al final del concierto (si mal no recuerdo), dejándonos a todos un excelente sabor de boca. Una canción para un lunes.
Canciones anteriores:
- Slow hands
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Conciertos,
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Primavera Sound 2011
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