¿Sabéis? Se me acumulan un poco los clásicos para pasar por aquí, perezosa como soy para escribir los domingos. Se me acumulan a pesar de que, como ya sabéis, no soy una gran experta, que por mucho que lo parezca, que conozca tropecientosmil grupos actuales, a veces peco de falta de conocimiento de algunos clásicos, y en el fondo no conozco más que las canciones más obvias y la mayoría de vosotros me dais cien vueltas en el tema. A la vez que me estáis haciendo aprender lo que hay que saber para entender todo el mundo de la música actual, porque ya sabemos todos que no hay casi nada nuevo bajo el sol, que todo lo que me gusta actualmente ya se ha hecho antes. Pero me gusta mucho, ¿y qué más da?
Con las canciones obvias, conocidas, en ocasiones me sucede que una me encanta, me ha gustado toda la vida, incluso hasta a lo mejor pulula por alguna de esas cintas que confeccionaba de adolescente con las canciones que sonaban por la radio, no sabía de quién era hasta que alguien me lo descubre. Y lo mejor es cuando te das cuenta de que varias canciones que te encantaban hasta resulta que son del mismo grupo, te pica el gusanillo y empiezas a investigar un poco. Y es lo que me pasó con esta canción que hoy paso por aquí. Todo un clásico, sí, una canción casi 100% ochentera pero que me provoca muy buenas sensaciones, entre alegría, desahogo y una cierta nostalgia. De The waterboys, la banda británica de Mike Scott, de la que sé que pulula por aquí algún que otro fan, de su tercer álbum, "This is the sea", del año 1985, sin duda uno de sus temas más conocidos y radiados. Creo que es una de esas canciones que nunca me cansaría de escuchar, y estupenda para acompañar este tranquilo domingo que se me presenta. Que lo disfrutéis.