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lunes, 6 de mayo de 2013

Streets of your town - The go-betweens

Perspectiva de una noche de sábado sin planes definidos, un whatsapp de mi amiga Adriana llegó a tiempo proponiéndome un concierto muy económico que a ella le hacía buena pinta. Robert Forster, de primeras confesaré que no, que no sabía que era de The go-betweens, banda de la que conocía el nombre pero en la que nunca había profundizado. Algo me dijo que sí, que podría gustarme, va, venga, me animo, vayamos a la aventura. No tuve tiempo de escuchar nada previo, y me planteé el concierto de la manera más estimulante posible: iría totalmente a ciegas, quién sabe, puede ser una gran experiencia.


Lugar, teatro del ÇCCB, ciclo Primera persona, una curiosa e interesante propuesta que combina sesiones literarias y musicales mezcladas aunque de manera un tanto aleatoria y sin mucho que ver. Porque curioso fue llegar a la hora en que empezaba, hacernos con las dos últimas entradas disponibles ante los ojos atónitos de la chica que desafortunadamente (para ella) había llegado un segundo después que nosotras, y de repente encontrarnos en una sesión literaria protagonizada por el escritor Donald Ray Pollock. Un escritor al que sinceramente desconocía, por lo que finalmente fue una oportunidad para conocerle de pleno y picarme la curiosidad en su obra, por qué no. Ya se sabe, el saber no ocupa lugar, y menos el saber literario, otro autor más en la lista de pendientes de lectura, y yo feliz, oye.

Pero aquí lo importante era la música, y alrededor de las 12 apareció sobre la escena un elegantísimo Robert solo con la guitarra interpretando dos temas de manera muy correcta. Pensábamos que la velada iba a ser tranquila, desconocedoras de qué nos encontraríamos. ¿Tocaría los éxitos de su banda? ¿Sus canciones en solitario? Sinceramente, no podría decirlo, ni antes ni después. Porque tras esa introducción entró toda su banda, compuesta por seis músicos locales, llamada Els micacos.


 Ante mi desconocimiento total de las canciones (aunque quizás alguna me sonó), me resulta obviamente imposible nombrarlas con exactitud. Pero lo que no puedo pasar por alto son las tremendas sensaciones que tuvimos ante esa hora y cuarto de música que pudimos presenciar, porque fue algo muy grande. Muy grande ver sobre el escenario toda la elegancia y el buen hacer de este buen señor, entrañable y divertido, cantando y llevando la batuta tal director de orquesta de todos los músicos. Muy grande la banda que le acompañaba, que llenaron de sonido el teatro y nos llevaron las canciones directas al alma. Por lo que pudimos intuir por las reacciones del público, debieron tratarse en su mayoría de canciones de su banda. Deliciosas melodías de pop ochentero con ecos (al menos a mi parecer en su momento) a The smiths, los Waterboys más poperos y otras bandas de los ochenta como The the de esas que te quitan de un plumazo todo prejuicio negativo sobre la música de la época.


Canciones con las que lo pasamos en grande, conscientes en cada momento del gran privilegio de estar presenciando algo así, y sintiéndonos totalmente afortunadas de haber decidido acercarnos. Canciones que, como podéis imaginar, me puse a buscar al día siguiente, reconociendo algunas de ellas del concierto. Como esta, que me encanta, y que me atrevería a definir como la que acabó el recital, ya en el bis, con todo el público en pie dándolo todo. Porque si nosotras disfrutamos, mucho más debieron de disfrutar aquellos que iban a verle con todas las ganas y la ilusión del mundo. Nunca es tarde para ponerse con los grandes clásicos; ya se sabe, como he dicho antes, si el saber literario no ocupa lugar, el musical aún menos. Sean bienvenidos The go-betweens a mi vida, no podrían haber entrado mejor.

viernes, 29 de marzo de 2013

This is the day - The the

Como dice el título de la canción, hoy es el día del cambio de decena. Del paso definitivo a aquello que de broma denomino la versión 3.0, algo que hasta me cuesta creer que haya llegado. Lo que popularmente se conoce como cumplir 30 años, esa edad que hasta hace unos años parecía algo tan lejano y significativo y con unas perspectivas que poco o nada tienen que ver con lo que finalmente ha sido. Y qué más da si así una es feliz, si una está satisfecha con la vida que lleva, orgullosa de llevar la edad con dignidad y alegría, con menos traumas cada año, abierta a los cambios que tengan que venir, si es que vienen, pero sobretodo sin prisas por nada. Porque lo mejor es dejar que la vida fluya y tome su propio camino, dejarnos llevar por lo que nos ofrece, ir tanteando las rutas que se nos presenten y, si nos hemos equivocado, no tener miedo de volver atrás y comenzar de nuevo, que no pasa nada.

Algo me dice que posiblemente este año sea uno de los cumpleaños de los que menos gente se acuerde, en plenas vacaciones de semana santa y con medio país desperdigado y merecidamente incomunicado. No estoy en Barcelona para celebrarlo con mis amigos pero sí que es especial por poder estar junto a mis padres y disfrutar de unos días en Málaga. Algo de bueno también tendrá tener vacaciones y no tener que ir a trabajar el día de tu cumpleaños.

Me apetece celebrarlo por aquí con un tema que, como yo, este año cumple también 30 años. Una canción que me descubrió nuestro querido Johnny, un clásico que desconocía y del que caí prendada a primera escucha. Del disco de debut de esta formación británica llamado "Soul mining". Un tema adictivo y fresco, que me evoca estas tardes de inicio de primavera en las que cada día la luz gana terreno, de aire fresco y renovado, con las primeras golondrinas de banda sonora. Un viaje a nuestra infancia que nos acompaña toda la vida cada año en estos últimos días de marzo. Espero que os guste y que tengáis unas buenas mini-vacaciones de semana santa.

This Is the Day by The The on Grooveshark

lunes, 12 de noviembre de 2012

Souvenir - OMD

Abrir blogger y darte cuenta que no escribes desde el 29 de Octubre, por algo será. Noviembre empezó en Málaga y la vuelta fue ajetreada, imparable, incansable, pero alegre. Tener visitas de gente a la que aprecias es cierto que es agotador, pero a la vez hace que esos mismos días sean especiales y te quede un recuerdo muy bonito, que de repente al quedarte sola en casa y tranquila, desees descansar pero enseguida eches en falta esa compañía y ese mismo ajetreo.

Una de las mejores cosas de tener visitas es pasear por Barcelona y verla, por unos días, con ojos de turista. Sobretodo cuando quien la visita siente entusiasmo por lo que ve y te lo contagia, te hace fijarte en detalles que quizás nunca te habías fijado e incluso te descubre rincones fantásticos desconocidos para ti en la ciudad en la que vives. Es cuando eres consciente de lo bonita y especial que es esta ciudad, de la cantidad inabarcable de rincones, detalles y edificios increíbles que alberga. Es genial también enseñar la ciudad desde la perspectiva en la que tú la vives y que eso haga que aún la disfruten más, tal y como cuando tú vas a visitar a un amigo a una ciudad que no es la tuya y la disfrutas mucho más que si hubieras ido con un simple mapa.

Ha sido un fin de semana lleno de buenos momentos, conversaciones inacabables, preciosos paseos, bares y terrazas y agradables y divertidas reuniones, acompañado por un tiempo que se aguantó las ganas de descargar y fastidiar la fiesta y una temperatura mediterránea benévola. Y para acompañar su recuerdo, un clásico ochentero de esos que hace siglos que no pasan por el blog, ese "Souvenir" de Orchestral Manouvres in the Dark del año 1981 que ha sido un agradable reencuentro para algunos de nosotros, una canción preciosa de las que nunca pasan de moda, casi una joya atemporal. Espero que os guste.


domingo, 27 de mayo de 2012

Inbetween days - The cure

Faltan sólo cuatro días para el Primavera y aunque me haya venido de retiro físico unos días a Mallorca y desconecte de todo, de esto no puedo ni quiero desconectar, tal es la euforia que a todos los que lo esperamos nos recorre el cuerpo en estos días previos. Ahora sí que estoy metida en los pocos momentos que tengo para escuchar música en calentar motores para el festival, mi mp3 se ha llenado de grupos y cantantes primaverales y no hay vuelta atrás.

Pero es domingo, quiero escribir y toca un clásico, y qué mejor que en esta espera volver a pasar por aquí a The cure, uno de los privilegios de los que voy a poder disfrutar el próximo viernes, para el cual incluso podré estar un tiempo prudencial antes y agenciarme un buen lugar, imprescindible para un concierto como ese que promete grandes aglomeraciones en torno a él. Una de mis compañeras de piso, Sara, es muy fan de ellos, es la razón por la que le regalamos para su tesis el abono del festival y me hace especial ilusión verlos con ella.

Dice Robert Smith que harán un concierto de dos horas, algo no muy habitual en un festival, por lo que puede ser muy grande. Supongo y espero que tiren de sus grandes clásicos, aunque en ese tiempo hay lugar para muchas canciones, muchas de las cuales es muy probable que ni tan solo conozca. Confieso que no conozco muchas más canciones que sus grandes éxitos, que ya son bastantes, pero es de esos grupos de los que todas las canciones que les conozco me encantan, y comprobar en mi archivo de entradas que sólo les he dedicado una, a mi favorita, "Boys don't cry", hace más de dos años, es una señal de que urge volver a hacerlos aparecer por aquí. Uno de las cosas que más me gusta de ir indagando un poco en ellos es comprobar cómo su estela musical continúa hasta nuestros días, ver cómo se empaparon de todas las tendencias musicales de su momento, las plasmaron de manera única y estas han sido semilla para muchos grupos de los 90 y actuales. En toda la variedad de sus canciones, que es bastante.

Como es de esperar, me costó escoger sólo una, pero la afortunada finalmente ha sido esta, que quizás también sea una de mis favoritas, y se me antoja festiva y alegre para acompañar este día soleado en el que probablemente me dé mi primer baño de 2012. Que tengáis un buen domingo.

Inbetween Days by The Cure on Grooveshark

domingo, 26 de febrero de 2012

Stormy weather - Etta James

Mientras me encuentro perdida por a saber dónde del sur de Francia, me apetece acompañar este domingo de finales de febrero con una gran voz. Una gran voz que se apagó hace cosa de un mes y a la que, desde entonces, le debo una entrada, y qué mejor que hacerlo aprovechando este especial de voces femeninas al que le quedan escasos días. Una voz capaz de tocar diversos géneros, diversos tipos de canciones, siempre sonando fantástica y dotando a las mismas de una tremenda fuerza y sensibilidad. Una voz por la que siempre sentí un cierto cariño aún sin conocer demasiados de los temas que protagonizó, gracias a una canción, "At last", que siempre me ha hecho volar, sentir mil emociones, llorar, soñar.

De todo su repertorio, no puedo evitar quedarme con aquellas que suenan similares a "At last", como esta delicia que he escogido para hacerle homenaje. Canciones para un dulce despertar de domingo. Canciones de las de siempre, de las que posiblemente escuchaban nuestros padres y aquellos de su generación y soñaban. Canciones con las que cerrar los ojos y soñar igual que ellos lo hacían, con las que imaginarnos bailando agarrados a la persona que ocupa nuestros sueños, aún conscientes de que ello nunca será posible, de que quedará empapado en dulce sueño sin poder salir de ahí. Qué bonito es dejar volar la imaginación, pero qué duro es que de repente las alas pierdan fuerza y caigas al abismo. Eso sí, siempre con dignidad, y sabiendo como levantarte y continuar. Que tengáis un buen domingo y que disfrutéis de este gran clásico.

Stormy Weather by Etta James on Grooveshark

domingo, 12 de febrero de 2012

Try your wings - Blossom Dearie

Dentro de mi no-aparente ignorancia musical, de tanto en tanto me topo, de repente, con algo antiguo que me encanta y que resulta que probablemente mucha gente conoce menos yo. O algo en lo que no te habías fijado antes hasta que alguien te lo remarca. Hace unos pocos meses me encontré en un recopilatorio que se había hecho para mí con una pequeña delicia de sabor muy clásico de la que me enamoré al instante. Investigué y me encuentré con que, efectivamente ese aire antiguo se debe a que es un clásico, y de repente descubrí a una gran voz de jazz de todos los tiempos, de esas con una extensa discografía que han fallecido hace pocos años. Seguí investigando de dónde salió esa canción y resultó que formaba parte de la banda sonora de una película preciosa que he visto varias veces, "Mi vida sin mí", de Isabel Coixet; sin haber parado nunca atención a ese tema. Nunca es tarde.

Con los meses resulta que de repente parte de su mensaje te llega, y esa canción significa alguna cosa para ti, más que nunca. Como dice la canción, "Try your wings"; porque en ocasiones hay que intentar volar, arriesgarse, o quizás perdamos la oportunidad de algo muy bueno. Dar según qué saltos es exponerse al riesgo, al peligro, al miedo a que no funcionen las alas y acabemos dándonos un tortazo en todo el suelo, a sentir dolor. Pero también son una puerta a la felicidad, a algo que quizás hace tiempo que deseábamos pero no éramos conscientes de ello, a una experiencia inolvidable, incluso quizás a hacer feliz a otra persona que puede que lo esté esperando, quién sabe; a que se hagan realidad alguno de nuestros sueños, recientes o pasados. Porque coleccionar "Y si"'s en nuestras vidas no es sano, posiblemente llevemos ya demasiados acumulados y ya esté cubierto el cupo. Así que quizás sea hora de enfrentarnos a nuestros propios miedos y dar un paso valiente, dejarnos llevar por las sensaciones que quizás nos esperan, ser felices. Porque si finalmente no resulta, no funciona, al menos nos quedaremos con la satisfacción de, al menos, haberlo intentado. Si nos sentimos preparados para ello, nunca es tarde. Que tengáis un buen domingo, y espero que os guste esta delicia.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Something - The Beatles

Que sí, qué cansina que soy con los Beatles, lo sé. Pero qué queréis que os diga, beatlera empedernida que soy, no podía pasar por alto esta cita. Como todos ya sabéis, el pasado martes 29 de noviembre se cumplían 10 años de la muerte de George Harrison, el Beatle quizás más a la sombra (con permiso de Ringo Starr, claro), ese guitarrista de enorme talento que el tiempo va colocando en su lugar y que poco a poco va reivindicándose su figura como elemento imprescindible en la maquinaria que dio lugar a la maravilla musical que nos dejaron los cuatro grandes de Liverpool.
La efeméride en sí, aparte del hecho, me llama la atención porque para mí es casi un recuerdo reciente. Quizás sea una tontería, pero nunca olvidaré el momento en el que me enteré. Era una mañana plácida y soleada de otoño de viernes, no tenía clase en la facultad, me preparaba para mi tercera cita con el examen práctico del carnet de conducir, con toda la ansiedad y la desesperación que ello me conllevó, y tenía clase de violín a última hora antes de comer. Me desperté con esa noticia en la radio, y me dejó sorprendida, acompañándome una extraña sensación de tristeza sutil durante toda la mañana. Más que el hecho, una de las cosas que más me llaman la atención de todo esto, es que hayan pasado ya diez años, haciéndome pensar en lo rápido que han pasado y la cantidad de cosas que me han pasado.

Para recordarlo, posiblemente una de las canciones de amor más bonitas que se han escrito nunca. No es la primera vez que desde este espacio se reivindica la figura de George Harrison, y el hecho de que muchas de mis canciones favoritas de los Beatles sean suyas quizás es por algo. Y esta es una de ellas. Del "Abbey road" de 1969, una canción sencilla, reposada, sin demasiados artificios, pero directa al corazón, que me emociona y me transmite calma y sosiego, que nunca me cansaré de escuchar. Espero que la disfrutéis.



Canciones anteriores:
- Hey Jude 
- Here comes the sun

domingo, 6 de noviembre de 2011

Just like honey - The Jesus and Mary chain

Cambio entrada enérgica de lunes por entrada tranquilita de domingo por la noche, acorde con el fin de semana lluvioso y extremadamente tranquilo que he tenido, espero que no os moleste, pero el cuerpo me lo pide. Porque señores, me debí traer de Madrid un buen resfriado en la maleta que me transformó la ligera afonía que sufría el miércoles en una auténtica voz de Manolo el camionero fumador. Viendo mi estado de salud y el panorama, con la perspectiva de fin de semana lluvioso y gris y mi necesidad de descansar, decidí pasar estos dos días recluída en casa, algo muy extraño en mí y que me ha sorprendido por no haberme molestado en absoluto, ya que lo he disfrutado mucho más de lo que esperaba. Quizás sea por esta casa tan grande y acojedora en la vivo actualmente, que invita a quedarse en ella sin agobios, o por la época del año, o probablemente por lo molesto que me resulta salir de casa cuando llueve, mediterránea como soy. 

Y el fin de semana tranquilo acaba, como no podía ser menos, en una noche tranquila de domingo, no muy fría y ya habiendo dejado de llover, pero envuelta de melancolía otoñal, de languidez. Un ambiente ideal para un clásico que conocí gracias a su aparición en el final de "Lost in translation", que ya sabéis que es una de mis películas favoritas y de la que ya presenté dos de las canciones de su espléndida banda sonora en esos viernes cinematográficos que había en el blog en sus inicios y que tendría que reemprender algún día. Una banda que muchos de vosotros domináis y que sí, que posiblemente tiene mejores temas, de hecho todos los que conozco me encantan, con ese estilo rock relajante que ha servido de inspiración a tantas bandas actuales. Pero este tiene algo muy especial, no sé si por el recuerdo del final de la película o por la canción en sí, pero siempre me ha transmitido muchísimas cosas, disfrutándola especialmente en noches como esta. Pertenece a su disco de debut, "Psychocandy", del año 1985. Atención a las pintas del vídeo, porque no tienen desperdicio. Espero que os guste.

domingo, 16 de octubre de 2011

The whole of the moon - The waterboys

¿Sabéis? Se me acumulan un poco los clásicos para pasar por aquí, perezosa como soy para escribir los domingos. Se me acumulan a pesar de que, como ya sabéis, no soy una gran experta, que por mucho que lo parezca, que conozca tropecientosmil grupos actuales, a veces peco de falta de conocimiento de algunos clásicos, y en el fondo no conozco más que las canciones más obvias y la mayoría de vosotros me dais cien vueltas en el tema. A la vez que me estáis haciendo aprender lo que hay que saber para entender todo el mundo de la música actual, porque ya sabemos todos que no hay casi nada nuevo bajo el sol, que todo lo que me gusta actualmente ya se ha hecho antes. Pero me gusta mucho, ¿y qué más da?

Con las canciones obvias, conocidas, en ocasiones me sucede que una me encanta, me ha gustado toda la vida, incluso hasta a lo mejor pulula por alguna de esas cintas que confeccionaba de adolescente con las canciones que sonaban por la radio, no sabía de quién era hasta que alguien me lo descubre. Y lo mejor es cuando te das cuenta de que varias canciones que te encantaban hasta resulta que son del mismo grupo, te pica el gusanillo y empiezas a investigar un poco. Y es lo que me pasó con esta canción que hoy paso por aquí. Todo un clásico, sí, una canción casi 100% ochentera pero que me provoca muy buenas sensaciones, entre alegría, desahogo y una cierta nostalgia. De The waterboys, la banda británica de Mike Scott, de la que sé que pulula por aquí algún que otro fan, de su tercer álbum, "This is the sea", del año 1985, sin duda uno de sus temas más conocidos y radiados. Creo que es una de esas canciones que nunca me cansaría de escuchar, y estupenda para acompañar este tranquilo domingo que se me presenta. Que lo disfrutéis.

domingo, 8 de mayo de 2011

There is a light that never goes out - The smiths

Quizás por lo gris que empezó el día me he levantado con ganas de The smiths, y qué mejor que sea domingo y que sea el día para ponerlos en el blog. Además sé que le alegraré el día a alguno de los que pasáis por aquí, aunque precisamente The smiths no sean la alegría de la huerta. Con la banda de Morrissey me sucede algo muy curioso, que me sucede con otras bandas. De adolescente no me gustaba nada, las canciones las aborrecía cuando sonaban por la radio, se me hacía durilla la voz tristona de su estrambótico cantante. Pero con el paso de los años cada vez me han ido gustando cada vez más, y hoy en día al escuchar las notas de muchas de sus canciones no puedo evitar sonreir, aún sabiendo que no son canciones precisamente para sonreír, como nuestro amigo Uri nos ha contado varias veces con sus ingeniosos textos.

Me desperté con The smiths en la cabeza, pero sin ninguna canción en concreto. Así que me dediqué a escuchar varios de sus éxitos para intentar encontrar aquel que me transmitiera hoy algo especial, y lo encontré en este clásico, sin duda otra de mis favoritas junto a ese "Charming man" que pasé hace ya bastante tiempo por aquí. Perteneciente a uno de sus discos más míticos, "The queen is dead" del año 1986 (y tres tiernos añitos que tenía yo por entonces, madre mía), creo que tiene una melodía preciosa y quizás no sea de sus canciones más tristes, o al menos a mí no me lo parece. Un tema idóneo para acompañar este día de calma forzada, que seguro que os gusta a muchos de vosotros. Que tengáis un buen domingo!!

domingo, 17 de abril de 2011

Maggie May - Rod Stewart

Ayer al atardecer, volviendo a casa con el coche, cuando el cansancio del día pasado fuera y la expectación por el partido eran los protagonistas del estado de ánimo, sonó en la radio este tema, que hacía siglos que no escuchaba. Al hacerlo sonreí de inmediato, aunque no sea de mis favoritos, pero desde muy jovencita fue un tema que siempre me llamó la atención, y consecuentemente la ristra de recuerdos que me trae es lo suficientemente grande como para que esta mañana, al despertarme, siguiera en mi cabeza. Es por ello que he decidido que fuera el protagonista de este domingo de clásicos, que hace tantas semanas que no relleno.

Quizás sea el más popular de Rod Stewart, cantante británico con una larga carrera musical, un gran éxito en Reino Unido y Estados Unidos y activo hasta nuestros días. Aunque nunca haya sido demasiado santo de mi devoción, esta canción suya sí que me gusta. Trasteando por google descubro que es una canción del año 1971 y me sorprendo al intentar enmarcarla con los sonidos que tengo relacionados con aquella época. Porque tiene un carácter tan atemporal que cuesta definir de cuándo es. Sea como sea, me parece un tema idónea para acompañar un domingo tranquilo, preludio de una semana corta. Espero que os guste.

domingo, 27 de marzo de 2011

Sunny afternoon - The kinks

Qué bien que hoy cambiaron la hora, y que las tardes vuelven a llenarse de luz. Es la última prueba de que la primavera está más que instalada en nuestro alrededor, y con un domingo soleado como este, aún más. Después de darme un intenso baño de sol con buena música en mis oídos y un buen libro en mis manos, no puedo evitar que me venga a la cabeza esta estupenda canción, cuya frase principal "Lazing on a sunny afternoon" resulta más que ideal para definir el estado mental de esta tarde de domingo, en la que necesitaba más que nunca descansar después de una semana de locos.
The kinks. Qué deciros a vosotros de ellos, cuando la mayoría de los que pasáis por aquí los domináis cuarenta veces más que yo. Una de las grandes bandas de los 60 y 70, aunque quizás no sean tan conocidos por andar un tanto a la sombra de Beatles o Rolling Stones. Por ello no los tenía demasiado controlados, aunque amante como soy de los sonidos de esa época, al empezar a introducirme en sus canciones, a través de un Grandes éxitos de Spotify, caí rendida ante su música, disfrutando como una enana de escuchar sus temas.

Esta canción que hoy os pongo sí que la conocía, y siempre me ha gustado muchísimo. Me resulta irresistible, quizás pueda considerarla mi favorita de ellos, con ese aire tan relajado pero rítmico a la vez que tiene, y esa voz como medio dejada, medio arrastrada. Un auténtico temazo atemporal. de esos que nunca pasarán de moda, y que formó parte de su álbum "Face to face", del año 1966. Espero que os guste y os acompañe esta primera tarde luminosa del año.

domingo, 13 de febrero de 2011

Breakfast in America - Supertramp

Hace ya muchos domingos que no publico un clásico, y hace semanas que les tengo ganas a Supertramp, un grupo del que conozco bastantes de sus éxitos y que siempre me llamó la atención. Me costó escoger una de sus canciones, el "It's raining again" o "The logical song" acompañaron en mi cabeza muchos de mis momentos de adolescencia (aún sin ser de la época, claro), pero finalmente me decido por esta, que a día de hoy es una de mis favoritas de la banda.

Como suele ocurrir con los clásicos, pocas presentaciones hacen falta para esta banda británica. Empezaron su carrera a principios de los años 70 y fue en esa década principalmente cuando cosecharon sus mayores éxitos. Con un sonido pop-rock que bebe de todas las influencias de la música de su momento pero que a la vez es muy particular, alberga su carácter principalmente en la reconocible voz aguda de Roger Hogdson y el uso de los teclados. Hoy en día siguen en activo, aunque ya sin su cantante original, y hasta la fecha han publicado 11 álbumes.

De uno de sus discos más emblemáticos, llamados como esta canción y publicado en 1979, procede esta canción, otro de sus éxitos más conocidos. Una canción a medio tiempo con todos los elementos que definen el sonido de la banda, desenfadada y con un toque divertido, ideal para acompañar este soleado domingo. Que la disfrutéis!!

domingo, 12 de diciembre de 2010

Woman - John Lennon

Este domingo, como no podía ser menos para una admiradora de los Beatles como yo, no podía pasar sin recordar la figura del gran John Lennon, habiéndose cumplido esta semana 30 años desde su inesperado asesinato. Un hombre convertido en leyenda antes de su muerte. Una de las piezas básicas de mis adorados Beatles que, junto con Paul McCartney, compuso la mayor parte de los temas que los convirtieron en una de las bandas más importantes y significativas de la historia de la música pop.
Al separarse la formación, quizás fuera el que más éxito y popularidad tuvo, en parte por sus implicaciones políticas y su capacidad para crear polémicas, pero nada de eso eclipsó su talento compositor y siguió ofreciendo buenas canciones, con el sello indiscutible de su formación anterior pero un poco más calmadas, más maduras, en la línea de las últimas canciones de los Beatles. Desde 1970 hasta 1984 (varios años después de su muerte) tuvo una carrera muy prolífica, publicando hasta 8 álbumes de estudio, más tres considerados como experimentales.

Qué difícil escoger una canción para este homenaje. Con 16 años me regalaron una recopilación de sus mayores éxitos que me encantó, con muchas canciones que, con el paso de los años, siguen siendo significativas para mí. Al final me he decidido por esta, una de las más bonitas, de las que me hacen llorar, una preciosa canción de amor dedicada a su esposa y, de rebote, a todas las mujeres del mundo. Formó parte de su penúltimo álbum, publicado pocas semanas tiempo antes de su muerte, el "Double fantasy" del año 1980. Espero que os guste recordarla.

For the other half of the sky...

domingo, 7 de noviembre de 2010

Livin' thing - ELO

Hace unos días, en un blog de Midas apareció una canción de la ELO. Al escucharla y recordarla, me quedé enganchada a ella y el siguiente paso fue que empecé a buscar por Spotify alguna colección de los mayores éxitos de la banda. Al encontrarla y empezar a sonar por mis auriculares, topé de repente con uno de sus éxitos, que hacía miles de años que no escuchaba y que siempre me había encantado. Al revivir las mismas sensaciones, o incluso más, que las que siempre me había transmitido, decidí que el puesto de la canción del domingo sería para ella.

La Electro Light Orchestra, popularizada por su abreviatura, fue una formación de rock procedente de Birmigham, Inglaterra. Formada en 1970 por Jeff Lynny, Roy Wood y Bev Bevan, residuos de otro grupo llamado The move, pretendía unir los sonidos más típicos del pop y del rock de su época con orquestaciones clásicas. Activos principalmente durante los años 70 y la primera mitad de los 80, publicaron durante esos años 12 álbumes, y cosecharon un grandísimo éxito, siendo una de las bandas que más discos vendieron durante los 70 en Reino Unido y Estados Unidos. Pasados los años, apreciamos su influencia en algunas bandas actuales, como The apples in stereo.

Esta canción apareció el año 1976 formando parte de su sexto disco, llamado "A new world record". No sé si será considerada la mejor o no, y tampoco sé por qué a mí siempre me llamó tanto la atención. En ella se aprecian fuertes aires setenteros que me encantan (sobretodo en el uso de las voces) y ecos al sonido de alguno de los éxitos de los posteriores Queen, que le proporcionan un cierto carácter épico. Espero que os guste y que paséis un buen domingo.

domingo, 31 de octubre de 2010

Wish you were here - Pink Floyd

Levantémonos todos en esta tarde casi anochecida de domingo para deleitar nuestros oídos con un gran clásico. No sólo uno de mis clásicos favoritos, sinó una de mis canciones de cabecera, un tema que siempre me ha acompañado y que consigue ponerme la piel de gallina cada vez que lo escucho. Ideal para acompañar una atmósfera como la de estos momentos, son miles las sensaciones que consigue transmitirme, que juntas elevan a la milésima potencia cualquier sentimiento, cualquier estado de ánimo.

Poco hace falta decir de esta mítica banda de rock inglesa surgida en los años 60. Liderada por Roger Waters, se caracterizó por su afán de experimentación dentro de los sonidos rock de su época, dando lugar a un rock progresivo y psicodélico, de fácil digestión, eso sí, que ha calado en épocas posteriores y ha servido de influencia a muchos grupos de los años 90 hasta la actualidad.

Mi memoria personal de Pink Floyd va irremediablemente asociada a mi madre, por las miles de veces que ella me ha explicado como en su época universitaria estudiaba con sus amigos con esta música de fondo. Y esta canción, perteneciente al noveno disco de la banda, llamado igual que la canción, del año 1975, desde que la escuché, hace ya muchísimos años, siempre me ha encantado. Ese inicio tan suave, con esas dos guitarras, casi acústicas, reconocible desde la primera nota, hasta que aparece una voz suave y rasgada de David Gilmour, que fluye en su conjunto en toda la canción. Sublime. Posiblemente, una de las mejores canciones de la historia de la música. Espero que os guste rememorarla.

domingo, 24 de octubre de 2010

Happy hour - The housemartins

Salgo de juerga bastante poco, pero cuando lo hago, aparte de pasármelo en grande, al día siguiente parece como si me hubiera pasado una apisonadora por encima y me haya dejado una especie de bombo en la cabeza. No sé si será la edad o la falta de costumbre. Pero a pesar de todo, al pensar en lo que llegué a divertirme y a bailar en una discoteca de música independiente a la que hacía siglos que no iba y que, a pesar de su reducido tamaño, me gusta mucho, tengo para sonreír todo el día. Entre las muchas buenas canciones de anoche, colaron este clásico de The housemartins que hacía siglos que no escuchaba y que siempre me ha gustado mucho, por lo que decidí en ese momento que hoy estaría aquí para acompañar este domingo y aliviar un poco mi dolor de cabeza.
The housemartins fueron una banda inglesa de pop independiente de los años 80, activos entre el 83 y el 88, durante los cuales publicaron dos álbumes. Además, serían el embrión de dos proyectos musicales que han llegado hasta la actualidad; por un lado, uno de sus miembros era Norman Cook, más conocido como Fatboy Slim; por otro, Dave Heaton y Dave Hemingway formaron The beautiful south. Curiosamente hace unos días en la radio pusieron uno de los temas que más recuerdo de este grupo, que próximamente un miércoles pasará por aquí, y qué casualidad que días después me tope con mi favorito del grupo original. Una de las cosas que hace más característico su sonido es la voz del cantante principal y su marcado acento inglés, que lo hacen reconocible al momento.

Segundo single de su primer álbum, "London 0 Hull 4", del año 1986, es un tema 100% alegre y desenfadado, de esos que ponen de buen humor al escucharlo y nos hacen olvidar todos los problemas. Un clásico que me hizo una ilusión tremenda escuchar ayer y me cargó pilas para todo el resto de noche. Y que me sirve, de paso, para daros energía de cara a la semana que empieza mañana y despedirme de vosotros por unos días, ya que me voy toda la semana, de lunes a viernes, a Valencia a un congreso, y no voy a poder publicar ni estar pendiente del blog. Espero que os guste el tema, y que tengáis una buenísima semana!!!

domingo, 17 de octubre de 2010

Sweet child o' mine - Guns N'Roses

En este frío pero soleado domingo de otoño me apetece recordar un clasicazo como la copa de un pino, aunque sea relativamente reciente, una de esas canciones archiconocidas hasta para aquellos que no son muy musicales, un tema casi universal, de una de las bandas míticas del hard rock de todos los tiempos, que aún hoy en día arrastra multitud de seguidores en todo el mundo.

Quizás no hagan falta demasiadas presentaciones para esta banda californiana. Se formaron en 1985 y siguen activos hasta la actualidad, aunque su carrera musical haya sido relativemente poco prolífica, con seis discos de estudio. Su primer álbum, "Appetite for destruction", del año 1987, fue su trabajo más exitoso y vendido, y de él procede este tema, que llegó al número 1 en USA en 1988. Reconozco que no soy demasiado seguidora de este grupo ni conozco muchos más temas, quizás no sean de mi estilo, pero esta canción siempre me ha gustado mucho. Tiene una gran energía y su melodía es preciosa. Espero que os guste.

domingo, 3 de octubre de 2010

Here comes the sun - The beatles

Siendo una de mis bandas favoritas de toda la historia de la música y haciéndome compañía desde hace más de diez años, me ha costado aguantarme tantos domingos sin ofreceros ninguna de sus canciones. Aunque, a decir verdad, hay varias de mis bandas favoritas que aún no han aparecido por aquí, reservando mis canciones predilectas de ella para cuando la atmósfera exterior sea idónea para ellas. Volviendo al tema, después de una soleada mañana de paseo y bicicleta por la ciudad, me apetece escuchar algo de mis adorados Beatles, algo alegre pero tranquilo, como esta canción, una de mis preferidas.

Cuando se habla de canciones de The Beatles, vienen a la cabeza principalmente los nombres de McCartney y Lennon como compositores. Pero George Harrison, de cara al final de su carrera, también compuso algunos temas, para mí incluso de los mejores de la carrera del grupo. Seguro que hay mil discusiones sobre cuál fue la mejor etapa de la banda, habrá quienes prefieran las canciones alegres y desenfadadas del principio y otros, como yo misma, que se queden principalmente con esas canciones más profundas y largas que hicieron de cara al final. Como esta que hoy pasa por aquí, del album "Abbey road" del año 1969, preciosa, dulce y reposada, ideal para acompañar un día como hoy. Espero que os guste y que tengáis un buen domingo.

domingo, 19 de septiembre de 2010

This charming man - The smiths

Y el domingo se despertó soleado después de estos días de preludio otoñal que hemos tenido. Y me apetece recordar hoy por aquí a The smiths, la mítica banda de Morrissey, una de las más importantes del pop británico de los años 80, que ha dejado sus huellas en muchas bandas británicas posteriores.


Curiosamente y contrariamente a lo que se pensaría, la banda estuvo activa sólo durante 5 años, entre 1982 y 1987. Durante ese periodo publicaron 4 discos, todos ellos llegando al disco de oro en Reino Unido, y siendo una de las primeras bandas de sello independiente que conseguía un gran éxito entre el público general. Su sonido pop es fácilmente reconocible principalmente por la personal voz de su carismático cantante.

Este tema, sin duda una de sus canciones más conocidas, fue uno de sus primeros singles. Fue publicado el año de mi nacimiento, 1983, y más tarde fue incluído en su disco de debut, llamado como ellos. Un tema que siempre me puso de buen humor, y que resulta ideal para acompañar un día como este. Espero que os guste recordarlo conmigo.