Trasteando por las listas que tengo por Spotify, me gusta bucear por aquellas en las que me dedico a ir guardando canciones al azar, aquellas que no siguen ningún criterio más que ser saco de aquellas canciones que de repente escucho en la radio, en un blog o en cualquier otro lado y deseo recordar. Aquellas que olvido una temporada y un día decido seguir rellenando. Y que al final del año resultan de lo más variado y, en su variedad, son capaces de hacerte sonreír al volver escucharlas y recordar algunas canciones que quedaron en la recámara.
Esta es una de ellas. Podríamos decir que ha sido la lista de 2012, la otra lista, la que contiene todas aquellas que en algún momento del año quise recordar y fui acumulando, y que con el año nuevo es momento de cerrar y empezar una nueva. Pero antes de hacerlo me apetece enlazarosla y que buceeis en ella, probablemente os llevéis alguna sorpresa, como me he llevado yo. Porque de ella quizás empiecen a salir canciones estos días, porque me apetece, aunque me cueste decidir cuáles.
Como para esta entrada, demasiadas opciones, pero al final una de ellas ganó por goleada. Porque se merecía estar en el blog, porque me acompañó en varios momentos a lo largo del año, y porque me da el temple y la tranquilidad que necesito para ir recuperando todo lo que dejé pendiente antes de irme de vacaciones. Para reemprender la rutina laboral con calma y sin estrés, dejándome llevar por la voz grave de Dave Gahan presente en ella y la emotividad de las cuerdas que lo acompañan, por su ligera oscuridad que le confiere una deliciosa profundidad. Una pequeña joya que también nos dejó el año anterior.