De las pocas cosas que podría salvar de estos días (sin contar el turrón, apreciado tesoro), son las canciones que nos lleva ya ofreciendo el genio de Sufjan Stevens para amenizar estas fechas desde hace ya unos años. Por una razón desconocida (y que se me escapa por completo), a este hombrecillo le encanta grabar discos de villancicos. Y este año no podía ser menos y nos ha regalado otra compilación, llamada "Silver & Gold: songs for christmas", en la que suena toda su esencia transformadora del folk en forma de pequeñas y sencillas canciones.
Una de ellas es este sencillo "Silver & Gold" cuyo vídeo está protagonizado por su propio sobrino, que conocí gracias a nuestros simpáticos amigos de Ciudad sin discos. Una canción de la que quizás lo que más me gusta sea precisamente lo poco navideña que suena y el hecho de volver a escuchar a Sufjan en su registro más desnudo y folk. Una delicia con la que aprovecho para felicitaros estas fiestas ya que no se me ocurre mejor manera.
No puedo dejar esta entrada sin un simpático vídeo que me hizo llegar mi amiga Viola, en el cual aparece el amigo Sufjan en toda su salsa, en un espectáculo en directo cantando otro de sus villancicos, que recordará con cariño su concierto a todos aquellos que lo vivimos, y encantará todos aquellos que le adoran. Que tengáis una feliz Navidad!!
La música rodea nuestro mundo, nuestra vida, no existe el mundo sin ella. Entonces, ¿por qué no rellenarla con grandes canciones y crear nuestra propia banda sonora? Melómanos sin remedio, bienvenidos.
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lunes, 24 de diciembre de 2012
miércoles, 1 de junio de 2011
Especial PS 2011 III: The age of adz - Sufjan Stevens
De manera completamente anárquica (sinceramente, en función del tiempo que dispongo cada día para escribirlas) sigo con la tercera de mis crónicas festivaleras, hoy dedicada a, en mi opinión (y creo que en la de muchos más), EL CONCIERTO del festival. Polémico por la manera que hubo de distribuir por sorteo las entradas para el Auditori, por otro lado marco ideal para el mismo, fui afortunada y las conseguí para el día que yo quería, es decir, el jueves. Cabe decir que para mí, además, fue el primer concierto del festival y uno de los que más deseaba ver, aunque iba con un cierto temor a que se centrara en su inclasificable último disco, el cual a ninguno de los que nos juntamos para verlo nos convencía. Pero igualmente todos deseábamos ver a Sufjan.
Apareció en el escenario cantando "Seven swans", un clásico, y acompañado por un estelar espectáculo de luces, preludio de todo lo que iba a venir después, y mi piel empezó a erizarse. Poco después se descubría toda la escenografía, con 12 músicos encima, al mando de dos baterías, varios instrumentos de viento, teclados, guitarras, bajo y dos coristas; la cosa prometía. Nuestro temor inicial se hizo realidad, sí, focalizó su show en su último disco. Pero lo hizo de tal manera que consiguió fascinarnos a todos, metiéndonos en el bolsillo con la interpretación de los temas, acompañados por un espectacular show de luces, colores, proyecciones y largas introducciones en las que Sufjan hacía gala de una gran elocuencia y una cierta excentricidad (porque se le iba la pinza bastante, todo hay que decirlo).
Parecía que su misión era, autodenominándose capitán de la nave espacial en la que él nos decía que estábamos, convencernos de su transformación musical del folk al "pop cósmico" (como él definía su sonido), explicando los temas e intentando justificarse. Cualquier otro hubiera fracasado, pero él consiguió lo que pretendía. Nos introdujo en su atmósfera y hizo que nos entusiasmara aquello que en principio no nos convencía. De tanto en tanto, entre temas muy sonoros, se marcaba un momento de intimidad con algún tema más folk, y uno de esos momentos fue uno de los más emotivos del concierto, una preciosa versión del "The one I love" de REM, que a continuación os enlazo. Como véis, considero que la ocasión merece hacer una excepción en este blog, cambiar la estructura de la entrada y poner más de una canción.
La mayor parte de las casi 2 horas de concierto fueron más o menos tranquilas, pero todo estalló al final, durante la interpretación de la larguísima "Impossible soul", cuando a mitad de canción nos invitó a levantarnos y bailar, cosa que todos obedecimos al instante, dejándonos llevar por el ritmo y el espectáculo que nos ofrecía. Pero la apoteosis no acabó ahí, ya que tras desaparecer del escenario y hacerse un poco de rogar, volvió para realizar ese bis que todos estábamos esperando, su temazo "Chicago", que no podía faltar. Ahí fue donde culminó la locura general de un público entregadísimo, entre globos gigantes volando por la platea y un ambiente festivo precioso. Uno de esos momentos que nunca se borrarán de mi retina, y que testimonia el siguiente vídeo.
Berit, Vincent, Carre, Viola, Txarls y yo salimos del auditori como en una nube, alucinando por todo lo que habíamos visto y convencidos de que habíamos visto el mejor concierto del festival, con una sensación de "y ahora, ¿qué?" que teníamos que quitarnos para poder disfrutar de lo que quedaba de festival. Algo que difícilmente olvidaremos.
Finalmente, me apetece presentaros una de las canciones de su último disco, llamado "The age of adz", que fue de las únicas que me gustaban antes del concierto, y que me encantó escuchar en directo. Un tema en la línea del resto, con ese toque electrónico del disco pero con un toque épico y un estribillo pegadizo, y aunque extraña, con todo el estilo propio de Sufjan, con ese tratamiento tan particular de los ritmos y los acompañamientos. Una canción que cada vez que escucho, me gusta más, y que os dejo en la versión que se escuchó en el concierto. Y disculpad por la longitud extra de esta entrada, pero no podía dejar de explicar todo lo que allí vi porque fue una experiencia inolvidable.
Apareció en el escenario cantando "Seven swans", un clásico, y acompañado por un estelar espectáculo de luces, preludio de todo lo que iba a venir después, y mi piel empezó a erizarse. Poco después se descubría toda la escenografía, con 12 músicos encima, al mando de dos baterías, varios instrumentos de viento, teclados, guitarras, bajo y dos coristas; la cosa prometía. Nuestro temor inicial se hizo realidad, sí, focalizó su show en su último disco. Pero lo hizo de tal manera que consiguió fascinarnos a todos, metiéndonos en el bolsillo con la interpretación de los temas, acompañados por un espectacular show de luces, colores, proyecciones y largas introducciones en las que Sufjan hacía gala de una gran elocuencia y una cierta excentricidad (porque se le iba la pinza bastante, todo hay que decirlo).
Parecía que su misión era, autodenominándose capitán de la nave espacial en la que él nos decía que estábamos, convencernos de su transformación musical del folk al "pop cósmico" (como él definía su sonido), explicando los temas e intentando justificarse. Cualquier otro hubiera fracasado, pero él consiguió lo que pretendía. Nos introdujo en su atmósfera y hizo que nos entusiasmara aquello que en principio no nos convencía. De tanto en tanto, entre temas muy sonoros, se marcaba un momento de intimidad con algún tema más folk, y uno de esos momentos fue uno de los más emotivos del concierto, una preciosa versión del "The one I love" de REM, que a continuación os enlazo. Como véis, considero que la ocasión merece hacer una excepción en este blog, cambiar la estructura de la entrada y poner más de una canción.
La mayor parte de las casi 2 horas de concierto fueron más o menos tranquilas, pero todo estalló al final, durante la interpretación de la larguísima "Impossible soul", cuando a mitad de canción nos invitó a levantarnos y bailar, cosa que todos obedecimos al instante, dejándonos llevar por el ritmo y el espectáculo que nos ofrecía. Pero la apoteosis no acabó ahí, ya que tras desaparecer del escenario y hacerse un poco de rogar, volvió para realizar ese bis que todos estábamos esperando, su temazo "Chicago", que no podía faltar. Ahí fue donde culminó la locura general de un público entregadísimo, entre globos gigantes volando por la platea y un ambiente festivo precioso. Uno de esos momentos que nunca se borrarán de mi retina, y que testimonia el siguiente vídeo.
Berit, Vincent, Carre, Viola, Txarls y yo salimos del auditori como en una nube, alucinando por todo lo que habíamos visto y convencidos de que habíamos visto el mejor concierto del festival, con una sensación de "y ahora, ¿qué?" que teníamos que quitarnos para poder disfrutar de lo que quedaba de festival. Algo que difícilmente olvidaremos.
Finalmente, me apetece presentaros una de las canciones de su último disco, llamado "The age of adz", que fue de las únicas que me gustaban antes del concierto, y que me encantó escuchar en directo. Un tema en la línea del resto, con ese toque electrónico del disco pero con un toque épico y un estribillo pegadizo, y aunque extraña, con todo el estilo propio de Sufjan, con ese tratamiento tan particular de los ritmos y los acompañamientos. Una canción que cada vez que escucho, me gusta más, y que os dejo en la versión que se escuchó en el concierto. Y disculpad por la longitud extra de esta entrada, pero no podía dejar de explicar todo lo que allí vi porque fue una experiencia inolvidable.
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jueves, 3 de febrero de 2011
In the devil's territory - Sufjan Stevens
Lo descubrí gracias a algunos de vosotros que me lo hicisteis conocer, que me hicisteis fijarme de repente en "Chicago", la canción que aparecía en la banda sonora de mi adorada "Pequeña Miss Sunshine". A partir de esta canción, me introduje en el álbum que la contiene, ese "Illinoise" del año 2005, una auténtica joya musical que se disfruta de principio a final. Aunque conocía pocas de sus canciones, había algo en él que me enganchó sobremanera. Muchas veces un grupo o cantante pasa en poco tiempo a convertirse en uno de nuestros favoritos sin necesidad de escuchar demasiado de lo que nos proponen, consiguen transmitirnos mil sensaciones, compartimos su sensibilidad, y nos apetece ir desgranando, poco a poco, todo aquello que han ido haciendo.
Sería el caso de Sufjan Stevens, este cantante y músico procedente de Michigan con una propuesta musical folk que roza el experimento, con un sonido personal e inconfundible. Su voz suave, tranquila y aguda, nos introduce en el universo de sus canciones ayudada por diferentes instrumentos, formas musicales, algo de electrónica sutil y marcados ritmos, siempre con mucha delicadeza. Todo ello con un grandísimo talento, cocinando una receta que da lugar a canciones con un cierto toque de magia.
Aunque su gran obra maestra sea ese "Illinoise" que he nombrado, tengo bastante escuchado también su álbum previo, llamado "Seven swans" y publicado el año 2004. Un album de planteamiento y temas más sencillos, pero también lleno de deliciosas canciones, como esta que hoy os presento. Quizás os choque, me da la sensación de que es una elección un tanto personal. Me gusta como empieza con un ritmo sencillo que se va repitiendo, para que después se superpongan otros complementarios sonando a un intervalo superior y creen la atmósfera necesaria para que entre su voz y la canción vaya cogiendo fuerza poco a poco, hasta el colofón final. No sé qué tiene que, desde la primera vez que la escuché, me llegó al alma.
Ayer supe que, para mi alegría, tocará en la próxima edición del Primavera Sound, al que este año no faltaré. Junto con otros, como Avi Buffalo, que justo hace una semana pasaban por aquí, Fleet foxes, The national o Belle and Sebastian. Empieza la cuenta atrás.
Sería el caso de Sufjan Stevens, este cantante y músico procedente de Michigan con una propuesta musical folk que roza el experimento, con un sonido personal e inconfundible. Su voz suave, tranquila y aguda, nos introduce en el universo de sus canciones ayudada por diferentes instrumentos, formas musicales, algo de electrónica sutil y marcados ritmos, siempre con mucha delicadeza. Todo ello con un grandísimo talento, cocinando una receta que da lugar a canciones con un cierto toque de magia.
Aunque su gran obra maestra sea ese "Illinoise" que he nombrado, tengo bastante escuchado también su álbum previo, llamado "Seven swans" y publicado el año 2004. Un album de planteamiento y temas más sencillos, pero también lleno de deliciosas canciones, como esta que hoy os presento. Quizás os choque, me da la sensación de que es una elección un tanto personal. Me gusta como empieza con un ritmo sencillo que se va repitiendo, para que después se superpongan otros complementarios sonando a un intervalo superior y creen la atmósfera necesaria para que entre su voz y la canción vaya cogiendo fuerza poco a poco, hasta el colofón final. No sé qué tiene que, desde la primera vez que la escuché, me llegó al alma.
Ayer supe que, para mi alegría, tocará en la próxima edición del Primavera Sound, al que este año no faltaré. Junto con otros, como Avi Buffalo, que justo hace una semana pasaban por aquí, Fleet foxes, The national o Belle and Sebastian. Empieza la cuenta atrás.
viernes, 30 de julio de 2010
Chicago - Sufjan Stevens
Hoy, por primera vez en Music rules our world, repito película. Algo que ya os anuncio que volverá a pasar porque de muchas de mis favoritas me gusta más de una canción. Hace unos meses pasó por aquí una de mis favoritas de estos últimos años, la divertidísima y original "Pequeña Miss Sunshine", con una de las canciones originales de la película, de DeVotchka. Varias personas, al mencionar la película, destacaron un tema en el que no me había fijado cuando vi la película, pero que me gustó muchísimo y desde entonces he escuchado muchas veces.
A decir verdad, en ese momento descubrí a este cantautor norteamericano de voz suave, ya que me sonaba de algo el nombre pero nunca lo había escuchado. Explorando un poco descubro que está activo desde el año 1999 y que hasta hoy ha publicado ya 8 álbumes. Tiene un estilo de base folk pero del cual salen también canciones muy curiosas y originales. Su disco más importante es el Illinois, del año 2005, del cual sale este tema.
Una fantástica canción que le viene de maravilla a las imágenes de la película. Con ese ritmo de base que evoca un viaje en coche, generando un ambiente ideal que acompañe los paisajes desérticos que en la cinta aparecen. De hecho, esta es una película en la que todas las canciones escogidas parecen fundirse con el paisaje, algo que no pasa en cualquiera, y que le da a la banda sonora un grandísimo valor. Me encanta por esa suavidad en la voz, ese ritmo y esas orquestaciones tan bonitas que la acompañan. Una delicia de canción. Espero que os guste.
A decir verdad, en ese momento descubrí a este cantautor norteamericano de voz suave, ya que me sonaba de algo el nombre pero nunca lo había escuchado. Explorando un poco descubro que está activo desde el año 1999 y que hasta hoy ha publicado ya 8 álbumes. Tiene un estilo de base folk pero del cual salen también canciones muy curiosas y originales. Su disco más importante es el Illinois, del año 2005, del cual sale este tema.
Una fantástica canción que le viene de maravilla a las imágenes de la película. Con ese ritmo de base que evoca un viaje en coche, generando un ambiente ideal que acompañe los paisajes desérticos que en la cinta aparecen. De hecho, esta es una película en la que todas las canciones escogidas parecen fundirse con el paisaje, algo que no pasa en cualquiera, y que le da a la banda sonora un grandísimo valor. Me encanta por esa suavidad en la voz, ese ritmo y esas orquestaciones tan bonitas que la acompañan. Una delicia de canción. Espero que os guste.
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