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martes, 17 de enero de 2012

Winter song - The head and the heart

En realidad podría decir que todo empezó hace ya un tiempo, unos meses, cuando nuestro amigo Midas nos los descubrió desde su blog y me recomendó encarecidamente que los escuchara, que me gustarían, con ese excelente ojo que tiene para saber que es lo que me va a gustar. Los acumulé en mi lista de grupos pendientes de profundizar, gustándome como me habían gustado de primeras las canciones que escuché. Hace cosa de una semana, una tarde en el trabajo me puse a escuchar el disco y me encantó. Pero el domingo pasado por la mañana, mientras leía placidamente en la soleada galería de mi casa, me quedé completamente enamorada de ellos, enmarañada en esa tela de araña en la que te encuentras bajo la necesidad de reproducir el disco en bucle una y otra vez. Quizás porque iba que ni pintado con los salvajes y ensoñadores paisajes de Alaska y Canadá que se describen en el libro de viajes de Javier Reverte "El río de la luz", porque era el complemento ideal para dejarme llevar y soñar despierta en hacer ese mismo viaje algún día en mi vida.

De haberme puesto a escucharlos antes, probablemente se hubieran convertido en uno de mis discos del 2011. Aunque autoeditaron su homónimo disco de debut en 2010, no fue hasta un año después que la discográfica Sub Pop (que como me descuide este blog se va a convertir en el blog de la discográfica, ya que no paro de hablar de sus grupos, pero qué queréis que os diga, tienen cada joyita que es imposible que no sea así!!) se lo editó, con lo que el trampolín hacia una mayor difusión y repercusión estaba más que armado. Enmarcados en esa corriente  pop-folk actual de la que forman parte bandas de mis predilectas como son Iron & Wine o Fleet foxes, que de tan buena salud goza (y que esperemos que dure un tiempo), este sexteto de Seattle nos ofrecen un sonido propio con lo mejor de cada una de sus influencias. Instrumentación cuidadísima, pianos, percusiones, guitarras y violínes, polifonías deliciosas, en canciones suaves y variadas, que van más allá de estructuras clásicas del pop, recogidas en un disco con el que es dificilísimo quedarse con un sólo tema. Al igual que me pasó hace dos semanas con Girls, hasta que no he acabado de redactar la entrada no he decidido qué canción escoger, pero finalmente la afortunada ha sido una de las que más me estremecen, una de las más lentas e intimistas, además de las más adecuadas para acompañar estos días de frío que nos esperan. Y que viene acompañada de un gracioso vídeo de esos casi caseros de directos improvisados en lugares, cuanto menos curiosos. Os dejo con la canción tal y como suena en el disco, y con el vídeo que os comentaba. Espero que os guste.