Quizás algunos notaríais que ayer tocaba post y no hubo. Pero fue adrede, y es que preferí romper el esquema del blog y esperarme un día más en vista del concierto al que iba a ir ayer por la noche. Tras reiteradas recomendaciones por parte de JMHulme, Vanessa y Julia, me planteé la opción de ir a ver a la cantante mallorquina Maika Makovski, y más si era en esa maravilla de sala de conciertos que es la Apolo. Tuve la suerte, además, de participar en un concurso y de que ganara una entrada para acudir, aunque realmente fue un poco una aventura encontrar a alguien a quien le gustara y quisiera acompañarme, la perspectiva de ir sola a un concierto no es algo que me motive demasiado, ya que si hay algo de lo que disfruto más que de ir, es de compartirlo con alguien que también lo disfrute. Finalmente mi amiga Miriam accedió a venir, tras haber escuchado una canción que había puesto en mi perfil de facebook que le había gustado.
En realidad no la tenía escuchada en exceso, había escuchado su homónimo tercer disco varias veces y me habían llamado mucho la atención varias de las canciones, pero no fue hasta varias semanas antes del concierto que me puse sus dos últimos discos, dándome aún más razones para ir. Y superó con creces cualquier expectativa, superando su sonido en disco y ofreciendo un directo variado en el que da toda una lección de versatilidad estilística, en un rock con tintes de jazz y blues, y sacando jugo al cien por cien de su preciosa y tremenda voz, demostrando una técnica vocal moderna espléndida. En la hora y veinte minutos que duró su directo, pasaba de momentos enérgicos y rockeros a momentos más íntimos, pasando por otros más sensuales y tribales; mientras su voz devaneaba desde pasajes graves y profundos a otros más agudos y dulces, impoluta e infalible, sin dejar de sonar fantástica. Una maravilla para disfrutar en directo.
Me cuesta enumerar el orden y los temas que cantó, entre otros, porque no domino su discografía. Pero podría decir que se centró en sus últimos dos álbumes, "Maika Makovski" del 2010 y "Desaparecer" del pasado año. Sonaron "Oh M Ah", "No blood", "Ruled by Mars", "The bastard and the tramp" y una de sus delicias, "Friends", del primero; y "We're alive", "Iron bells", "Body", "Avoiding you" y la fantástica "The gate" del segundo. Se dejó su mítica "Lava love" para el final, antes del bis, acabando el concierto con un bis de tres temas más un extra de una canción preciosa llamada "Song of distance", no perteneciente a ninguno de sus trabajos, ella sola, sin su banda, al desnudo, en uno de esos momentos de pelos de punta. Quizás eché en falta "City life" o algunas de las más íntimas del desaparecer, como "Frozen landscape", pero al final es lo de menos. Cabe destacar, dentro del concierto, la fantástica banda que la acompañaba, formada por el guitarrista Oskar Benas (gracias por la corrección, Sarita), el bajo JC Luque y el batería David Martínez, que le dan el toque de energía necesario a sus canciones o de intimismo cuando lo precisan, en plena sintonía con la cantante.
Una de mis canciones más esperadas y que pensé que quizás no cantaría, constituyó uno de los momentos más bonitos y especiales para mí. Podría decir que es mi favorita de su repertorio, y una de las canciones que mejor muestran todo ese elenco vocal que nos ofrece. Un tema íntimo y lento, con un toque sensual, delicioso, que sonó brillante en directo. Espero que os guste.