Pongamos que no es un sábado. O sí, porque a la hora de comer volveré a estar en casa (aunque no quede muy claro cuando será esa hora de comer) y tendré todo el resto del día para vaguear, aunque el desierto presente en el laboratorio y el centro donde trabajo me contradiga. Es lo que tiene tener que trabajar una mañana de sábado. Pero en una de esas esperas propias del trabajo de laboratorio, hago como si fuera un día de diario y como si nada publico una canción por la mañana, así de sencillo, porque me apetece y porque necesito algo que me dé impulso para sobrellevar todo. A estas alturas de la tesis si te coges unos días, cuando vuelves el trabajo se multiplica por veinte. Pero qué más da, casi que vale la pena hacerlo para no volverse lela. Porque posiblemente lo vuelva a hacer varias veces más antes de final de año.
Barajo varias opciones entre la música que me acompañó ayer por la tarde, y finalmente me decido por esta canción del último disco de esta banda inglesa de pop folk dulce y calmado llamada Noah and the whale. Toda una inyección de buen rollo a la manera tranquila, con esos violines deliciosos que acompañan el ritmo de toda la canción (lo mejor de la misma, sin duda). Enmarcada en un disco que provoca sensaciones similares, en el que se esconden varias joyitas más, como la positiva "L.I.F.E.G.O.E.S.O.N", otra de esas canciones que me han ayudado a tirar adelante. Espero que os guste y que disfrutéis de un buen sábado.