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jueves, 29 de diciembre de 2011

Mis discos de este 2011 / The common good - DeVotchKa

Estos días que todo el mundo se lanza a publicar listas de los mejores discos, a mí me apetece hacer lo mismo, por qué no. En Music rules our world siempre me focalizo en las canciones, al fin y al cabo es un blog de canciones. Pero las canciones siempre forman parte de un conjunto de ellas, de un disco, y este año ha sido, en mi opinión, un gran año discográfico. A pesar de algún patinazo de los más esperados, otros no sólo no han fallado sinó que han hecho verdaderas obras maestras. Es por ello que no puedo dejar de enumerar, ahora que al 2011 le faltan escasos días para acabar, los 15 discos de este año que más me han marcado, más he disfrutado de cabo a rabo, más cosas me han hecho sentir; aquellos que, en definitiva, probablemente seguiré escuchando durante mucho tiempo y sientiendo las mismas cosas. Es una lista 100% personal, en la que quizás algunos encontréis vuestros favoritos, otros discrepéis sobre algunas elecciones, e incluso algunos hagáis un buen descubrimiento de última hora.

No puedo hacer un ranking del 1 al 15, pero sí que tengo un top 3, que dejaré para el final (y que muchos seguro que acertáis). De la mayoría de discos, ha aparecido alguna de las canciones en este blog a lo largo del año, por lo que irá enlazada. El orden seguido por estos 12 primeros que menciono es totalmente aleatorio, aunque unidos por algunos elementos comunes respecto a las bandas.


Este año he descubierto algunas bandas ya consolidadas que se han convertido en parte de mis favoritas, de mis debilidades. A THE DECEMBERISTS, precisamente, los conocí gracias a ese gran "THE KING IS DEAD" que publicaron a principios de año, con las mejores raíces musicales norteamericanas combinadas con los mejores sonidos del pop y del folk, variado como los mejores discos de la banda, una delicia. Otros a los que he descubierto gracias a su último disco, de este año, es a los franceses M83. Nunca pensé que, además de ese temazo que es "Midnight city", el disco que lo acompaña, llamado "HURRY UP, WE'RE DREAMING", llegaría a gustarme tanto. Porque no es un disco fácil, o te aburre o te fascina, y a mí, sorprendentemente, me enganchó sobremanera, con esas ambientaciones a medio camino entre la electrónica sutil y el post-rock que me lo han hecho realmente adictivo. Diferente has sido el caso de LOW, que los descubrí a través de su mítico "The great destroyer", pero que resultó que este año han publicado un enorme disco, llamado "C'MON". Un álbum de esos para escuchar con calma, entero, de arriba a abajo, música con la marca de la casa, preciosas y cálidas voces combinadas con esas hipnóticas bases instrumentales. Y el único de los escogidos sin canción enlazada, pero tranquilos, que quizás no tarde en caer alguna de sus maravillas.


Un caso aparte es el de los norteamericanos THE DODOS. Aparte y curioso, ya que con su último disco, "NO COLOR", consiguieron que una banda que no me gustaba, que su sonido me resultaba molesto, llegara a encantarme, enganchándome a ese disco y mirando con otra perspectiva sus trabajos anteriores, que antes no me convencían. Pocos lo consiguen. Quizás el verlos en directo me ayudara también a cambiar de opinión.


Muchas bandas y cantantes ya consolidados que me gustaban de antes han sacado discos este año. Algunas resultaron decepcionantes, a pesar de enormes temazos de presentación, pero muchas otras me han cautivado. Empezaré por uno de los discos más injustamente olvidados en muchas listas, el último trabajo de IRON&WINE, llamado "KISS EACH OTHER CLEAN", que ya reivindiqué en su correspondiente entrada. Porque demuestra que con el folk simple se pueden hacer muchas, muchas cosas, y que se puede llevar mucho más allá de lo que parece (con el permiso del gran Sufjan Stevens, maestro en tan delicada tarea). DEVOTCHKA es una de mis debilidades personales, aunque reconozco que su propuesta variada y ecléctica, a medio camino entre el folk, los sonidos populares y el pop con grandes orquestaciones, no es fácil. Y este 2011 sacaron un brillante disco, llamado "100 LOVERS", continuísta en su sonido pero más pulida y definida que trabajos anteriores, una maravilla y un deleite para todos aquellos a los que nos gusta. Y el que tiene el privilegio de acompañar esta entrada. El caso de ARCTIC MONKEYS, para mí, es un redescubrimiento. Los tenía completamente olvidados desde su brillante debut, pero con este último disco, "SUCK IT AND SEE", se lucieron, combinando las mejores y más evidentes influencias de su música, dando lugar a un resultado variado y difícil de aburrir a nadie. Y dejo al final de este bloque una elección muy personal, también olvidada en muchas listas, aunque quizás con una cierta razón, porque bien analizado en conjunto, quizás reulste repetitivo. EDDIE VEDDER y su "UKELELE SONGS" me acompañó en difíciles noches durante el verano pasado, uno de los más duros que he tenido nunca. La sencillez y desnudez de sus temas, la preciosa voz de Vedder como absoluto protagonista, la sentimentalidad de las canciones y la dulzura de sus melodías me sirvieron de cobijo y de paño de lágrimas, de desahogo y de calma. Y es por ello que no puedo olvidarme de él a la hora de hacer balance, porque ha sido uno de MIS discos de este año.



No puedo obviar en mi selección los que, para mí, han sido los debuts más interesantes. Uno, completamente desconocido, del que casi no se ha oído hablar. CASCADEUR, o un misterioso músico francés con una grandísima sensilidad, que me ha cautivado con su "THE HUMAN OCTOPUS", pop-folk delicado con cuidadas instrumentaciones, una delicia. En una línea también tranquila, pero más folk y mucho más instrumentada, están OTHER LIVES y su "TAMER ANIMALS", de los que hablé en la entrada anterior (aunque tampoco es un debut propiamente dicho, pero da esa sensación), uno de mis descubrimientos de fin de año y que tendré la suerte de ver en la próxima edición del Primavera Sound. Cambiando de estilo por completo, para bailar sin parar, un disco y una banda que poco a poco me ha ido entrando hasta volverme loca. Hace también poco que os hablé de ellos, son FOSTER THE PEOPLE con su gran debut "TORCHES", música con la que se te van los pies y un disco muy variado, que no baja la guardia, del cual me es difícil quedarme con sólo un tema. Finalmente, los fantásticos YUCK y su revival indie noventero, reflejado en un brillante debut homónimo, "YUCK", a los que, además, tuve la fortuna de disfrutar en directo. Uno de esos grupos que parece que llevan en la brecha más tiempo del que llevan en realidad. Posiblemente mi debut favorito del año.


Y por fin, mi top 3. Sí, venga, que ya lo sabéis todos. Aquí sí que puedo poner a cada uno en su posición, pero los tres han sido los discos de los que más he disfrutado este año. Aparte de la implicación emocional que tienen, el poder curativo que han tenido sobre mí o el torrente de emociones que me han desatado, son reconocidos de manera bastante unánime entre los grandes del año. Son tres discos, además, que comparten dos factores. Primero, ser brillantes y esperadísimos regresos de algunas de mis bandas predilectas. Y segunda, ser de esos trabajos que ganan con las escuchas de manera exponencial, superando, o al menos llegando al nivel, de sus predecesores, o sus más destacados predecesores. Estoy hablando, como no, de ese impresionante segundo trabajo de BON IVER, llamado sencillamente "BON IVER", cautivador y envolvente, sensibilidad y delicadeza a flor de piel, del primer tema al último, creando una atmósfera que pocos consiguen elaborar. En segundo lugar, como tampoco podía fallar, BEIRUT y su "THE RIP TIDE". Porque con él, Zach Condon sigue demostrándonos su enorme talento y se supera a sí mismo, relajando un poco los sonidos más populares e indagando en el folk y en el pop sin perder ni un ápice de su estilo, sonando en todo momento a Beirut y empapándose de algunos toques de Sufjan Stevens. Una colección breve de temas, con algunos momentos más alegres y otros más tranquilos, pero siempre con ese toque melancólico y un sabor muy auténtico y clásico incluso, atemporal. Y finalmente, mi número 1, mi disco del año, algo que va mucho más allá del disco en sí, mi banda de este 2011. FLEET FOXES, su "HELPLESSNESS BLUES" y su magia. Pop-folk de sabor sesentero, polifonías celestiales, instrumentación delicada, melodías dulces y un segundo disco que supera al primero, brillante de principio a fin. Un deleite para los oídos, que además viene acompañado de un directo aún más mágico y brillante que las canciones, si cabe. Emociones a flor de piel, paisajes sonoros que evocan paisajes físicos, felicidad y esperanza.


Soy consciente de que me faltaron muchos discos de este año por escuchar, y que quizás de haberlo hecho esta lista se hubiera visto ligeramente modificada. Y también me dejé algunos en el tintero, o quizás incluso me olvidé de alguno. Pero todos ellos representan un buen resumen de lo que ha sido este año musical tan bueno. Acompaño la misma con una de las delicias del disco de DeVotchKa, una de las que más me gustan del mismo, una canción un tanto arriesgada, pero con preciosas orquestaciones y todo el sabor de su mejor sonido. Algo que sé que no gustará a todo el mundo, pero que me apetece poner, por si alguien hiciera un buen descubrimiento y pudiera compartir mi pasión.

viernes, 19 de marzo de 2010

Till the end of time - DeVotchKa

Una furgoneta vieja y de difícil arranque, una travesía de 1300 kilometros por carreteras y autopistas pegadas al desierto, un calor agobiante y una familia más que peculiar. Son los elementos de una de las mejores películas de estos últimos años, "Pequeña Miss Sunshine", que cuenta además con una excelente banda sonora.


Los responsables de esa misma son el compositor Michael Danna y el grupo norteamericano DeVotchKa. Este último es un grupo formado por 4 multi-instrumentistas, y es de los que conozco y escucho el más inclasificable. El disco "How it ends", del cual proceden muchas de las canciones de la película, aunque no la escogida, es un claro ejemplo. En él encontramos sonidos de diversos orígenes folk, desde los balcanes hasta Méjico, combinados con folk americano clásico y pop. Una mezcla explosiva que da lugar a buenas canciones, eso sí, no aptas para todos los oídos.


La canción que hoy presento aparece al final de la película, acompañando las últimas imágenes. Tiene ritmo de road movie y su base recuerda al viento típico del desierto californiano, ello hace que quede perfecta para esta película y te recuerde a ella cuando la escuchas. A la vez, es un gran tema, una excelente melodía acompañada por una instrumentación cuidada y preciosa. El vídeo incluye imágenes de la película, espero que lo disfrutéis.