Una de las cosas que más me gustan de volar a o desde Mallorca es sentarme en ventanilla (habiendo escogido deliberadamente el asiento) y desde ella observar la belleza de la isla desde el cielo, sintiendo el verdor del paisaje en esta época, los impresionantes colores del mar alrededor de las pequeñas calas y playas de la costa en verano, las montañas del norte de la isla casi rozando la barriga del avión, el irregular trazado de las calles de Palma. De ida me hace sonreír, y de vuelta esa sonrisa se vuelve melancólica, al borde de la lágrima, demasiados recuerdos vuelven a mi memoria y el tiempo hasta la próxima visita lo percibo como eterno.
En las canciones del último disco de uno de mis últimos descubrimientos, el músico californiano Kelley Stoltz, otra joyita de la discográfica Sub Pop, encuentro un poder evocador de todas estas cosas. Como si fuera la banda sonora ideal para acompañar un momento así. No preguntéis por qué. Será por ese toque setentero Beatles veraniego que se me antoja irresistible, que me anuncia la cuenta atrás hasta el verano, cuando más deseo estar en Mallorca. Sí, qué raro, yo presentando una propuesta actual de sonido setentero, pero ya sabéis que me pirra este tipo de música. Y esta canción es una de las mejores de su último disco, "To dreamers", publicado el año pasado y el séptimo de su carrera (vamos, que lo he descubierto un poco tarde). Espero que os haga sonreir tanto como a mí.