miércoles, 8 de mayo de 2013

Song for Zula - Phosphorescent

Continuamos hoy con la investigación pre-primaveral para pararnos en un descubrimiento relativamente reciente que, con el paso de los días (y más aún sabiendo los horarios) cada vez me tiene más fascinada. No olvidaré cómo hace cosa de unas semanas, rastreando por la letra P en busca de alguna novedad interesante me topé con esta canción. Venía ya advertida sobre el grupo responsable de la misma pero aún no les había dado una escucha. Cual fue mi asombro al verme a los pocos minutos embebida en esa voz aguda y tímida acompañada de sutiles y evocadores arreglos de cuerda y un ritmo electrónico de base suave y aún más sutil, casi imperceptible pero presente, otorgando elegancia al conjunto.

No pude salir de mi asombro y necesité escucharla varias veces más para comprobar que no había sido una ensoñación sinó que estaba ante una de las canciones más bonitas que se han publicado en lo que llevamos de año. No hizo falta nada más para que me entraran ganas de ver en directo a la formación de Matthew Houck. Aunque fue aún mejor al día siguiente rastrear por su extensa discografía y toparme con más delicias de carácter más folk y americano llenas de polifonías de esas para escuchar con los ojos cerrados y dejarse llevar. Quizás no haya sido hasta ahora que han introducido estos elementos más electrónicos a su particular folk, publicando un interesante último disco llamado "Muchacho" en el que parecen haberlo llevado más allá, en incansable evolución y investigación.

Resulta mucho más interesante esperar a descubrir cómo llevan todo esto a un escenario. Varios vídeos por youtube parecen indicar que suenan de maravilla, así que sólo nos queda esperar al sábado a la 1 de la madrugada para poder comprobarlo. Que sí, que se solapan con Los planetas, pero quizás sea uno de los solapamientos que menos me importen. Porque si superan la prueba del directo, en escenario pequeño y familiar, probablemente se ganen un buen lugar en mi alma.


lunes, 6 de mayo de 2013

Streets of your town - The go-betweens

Perspectiva de una noche de sábado sin planes definidos, un whatsapp de mi amiga Adriana llegó a tiempo proponiéndome un concierto muy económico que a ella le hacía buena pinta. Robert Forster, de primeras confesaré que no, que no sabía que era de The go-betweens, banda de la que conocía el nombre pero en la que nunca había profundizado. Algo me dijo que sí, que podría gustarme, va, venga, me animo, vayamos a la aventura. No tuve tiempo de escuchar nada previo, y me planteé el concierto de la manera más estimulante posible: iría totalmente a ciegas, quién sabe, puede ser una gran experiencia.


Lugar, teatro del ÇCCB, ciclo Primera persona, una curiosa e interesante propuesta que combina sesiones literarias y musicales mezcladas aunque de manera un tanto aleatoria y sin mucho que ver. Porque curioso fue llegar a la hora en que empezaba, hacernos con las dos últimas entradas disponibles ante los ojos atónitos de la chica que desafortunadamente (para ella) había llegado un segundo después que nosotras, y de repente encontrarnos en una sesión literaria protagonizada por el escritor Donald Ray Pollock. Un escritor al que sinceramente desconocía, por lo que finalmente fue una oportunidad para conocerle de pleno y picarme la curiosidad en su obra, por qué no. Ya se sabe, el saber no ocupa lugar, y menos el saber literario, otro autor más en la lista de pendientes de lectura, y yo feliz, oye.

Pero aquí lo importante era la música, y alrededor de las 12 apareció sobre la escena un elegantísimo Robert solo con la guitarra interpretando dos temas de manera muy correcta. Pensábamos que la velada iba a ser tranquila, desconocedoras de qué nos encontraríamos. ¿Tocaría los éxitos de su banda? ¿Sus canciones en solitario? Sinceramente, no podría decirlo, ni antes ni después. Porque tras esa introducción entró toda su banda, compuesta por seis músicos locales, llamada Els micacos.


 Ante mi desconocimiento total de las canciones (aunque quizás alguna me sonó), me resulta obviamente imposible nombrarlas con exactitud. Pero lo que no puedo pasar por alto son las tremendas sensaciones que tuvimos ante esa hora y cuarto de música que pudimos presenciar, porque fue algo muy grande. Muy grande ver sobre el escenario toda la elegancia y el buen hacer de este buen señor, entrañable y divertido, cantando y llevando la batuta tal director de orquesta de todos los músicos. Muy grande la banda que le acompañaba, que llenaron de sonido el teatro y nos llevaron las canciones directas al alma. Por lo que pudimos intuir por las reacciones del público, debieron tratarse en su mayoría de canciones de su banda. Deliciosas melodías de pop ochentero con ecos (al menos a mi parecer en su momento) a The smiths, los Waterboys más poperos y otras bandas de los ochenta como The the de esas que te quitan de un plumazo todo prejuicio negativo sobre la música de la época.


Canciones con las que lo pasamos en grande, conscientes en cada momento del gran privilegio de estar presenciando algo así, y sintiéndonos totalmente afortunadas de haber decidido acercarnos. Canciones que, como podéis imaginar, me puse a buscar al día siguiente, reconociendo algunas de ellas del concierto. Como esta, que me encanta, y que me atrevería a definir como la que acabó el recital, ya en el bis, con todo el público en pie dándolo todo. Porque si nosotras disfrutamos, mucho más debieron de disfrutar aquellos que iban a verle con todas las ganas y la ilusión del mundo. Nunca es tarde para ponerse con los grandes clásicos; ya se sabe, como he dicho antes, si el saber literario no ocupa lugar, el musical aún menos. Sean bienvenidos The go-betweens a mi vida, no podrían haber entrado mejor.

jueves, 2 de mayo de 2013

My beloved monster - Eels

Eels para mí (al menos hasta hace unos días) eran una de esas bandas de las que conoces y te gustan muchas de sus canciones, aún teniéndolas totalmente desubicadas, pero no mucho más. Una de esas bandas que algo te dice que hay que ver alguna vez en la vida, de las que se huelen grandes directos. Con los años he ido conociendo más y más canciones, he ido explorando poco a poco su discografía, quedándome atrapada especialmente en sus primeros trabajos.


El pasado sábado 27 de abril se despertó gris y lluvioso, y así se quedó, perezoso y tranquilo, melancólico pero sonriente. Las canciones de Eels llenaron mi casa de sonido y parecían la banda sonora ideal para el día, calentando motores para la gran cita en la que por fin podría verles en directo. Un directo que en realidad se presentaba como toda una aventura para mí, ya que advertida como estaba de la deriva rockera de giras anteriores me creaban una cierta confusión. Me gustan Eels cuando se ponen rockeros, sí, pero quizás me gustan mucho más cuando se ponen melancólicos y romanticones. Qué riesgo, pero aún así, valía la pena probarlo. 


No quiso darnos la lluvia un poco de tregua a la hora de entrar en el concierto, cuando, cerveza previa, me reuní con mi amiga Esther y su amiga María, primera vez para las tres. Y primera vez para las tres en la recién reformada sala BARTS (antes teatro Artèria Paral.lel). Tras pelearnos con paraguas, bolsos, chaquetas y entradas, buscar el lugar idóneo para ver bien y explorar visualmente la sala, cerveza en mano, nos acomodamos para esperar a la banda de Mark Oliver Everett, alias Mr. E. Apareció él mismo primero de todo, empezando "Prizefighter" del "Hombre lobo: 12 songs of desire" mientras el resto de la banda iba apareciendo sobre el escenario, batería a la izquierda delante, dos guitarras y bajos detrás en línea, y el a la derecha delante de flamante directo. Todos ellos curiosamente vestidos con chandal adidas azul y gafas de sol, dando una de las primeras notas divertidas de la noche.


Formaron parte todos ellos de una escenografía sencilla pero efectiva y bella, en forma de una pantalla gigante detrás que cambiaba de tonalidad y que confería a cada tema un color diferente. Circularon por ella naranjas, rojos, violetas y azules, acompañados por alguna figura sencilla de tanto en tanto, dándole un plus visual al espectáculo sonoro, y sobretodo, una fuente inagotable de buenas fotografías.  


Arrancó el concierto y los primeros y potentes diez minutos, en los que sonaron también varios de mis favoritos de su último disco "Wonderful, glorious" como "Kinda fuzzy" y "Open my present", me desencajaron la mandíbula, atónita ante lo que oía y veía. Tras ese rockero inicio, preludio y señal de lo que predominaría el show, bajaron revoluciones con el pretexto de "tocar algo para las señoras", arrancándose con una bellísima "That look you give that guy" en la que la banda hizo los coros y una pausada y preciosa versión del "Dirty girl" del "Shootenanny" dando lugar al momento romántico que muchos esperábamos, aunque fuera casi único en la velada.


Dejaron claro que sí, que venían a presentar su último disco, que personalmente ganó puntos tras el concierto y del que tocaron "New alphabet" o la que le da título, pero también nos ofrecieron un repaso a toda su discografía, desfilando algunas de mis favoritas como "The sound of fear" del "Daisies of the galaxy" o "Fresh feeling" y "Souljacker, part I" del "Souljacker". Y tras el primer parón, en el bis llegó mi momento personal del concierto, ese en el que mi vello se erizó por completo al escuchar las primeras notas de esa preciosidad que es "My beloved monster" del "Beautiful freak", que combinaron en forma de acertado mashup con "Mr. E's beautiful blues", todo un lujo, uno de esos momentos por los que vale la pena pagar la entrada a un concierto.


Acabó el show, se encendieron las luces y muchos nos precipitamos hacia la salida o hacia los baños. Casi que podríamos considerar un golpe de suerte el haber tenido que esperar, porque de repente y sin esperarlo nadie reaparecieron sobre un escenario casi a punto de ser desmontado, con las luces de la sala normales, casi como si lo hicieran entre todos nosotros, en un improvisado (o quizás no tanto...) segundo bis en el que despacharon una enérgica y efectiva "Dog faced boy", broche final a una gran noche. 


¿Cuáles son los ingredientes qué convierten en mítica a una banda? Posiblemente, un sonido y personalidad inconfundible en sus canciones, un cierto eclecticismo, una voz característica y un líder carismático. Todo ello cumplido de la primera a la última línea por Eels, completado además por un grandísimo directo como el que pudimos disfrutar. Un directo en el que nos transmitieron la sensación de que se lo estaban pasando aún mejor que el público, si es que eso era posible. En el que durante hora y media larga nos hicieron bailar sin parar, sonreír, participar en su espectáculo e inundarnos de su sonido en todo momento (ayudado, todo sea dicho, por la estupenda sonoridad de la sala), chutándonos potente rock en vena. Y en el que Mr. E se mostró totalmente entregado al público y su banda, animándonos incansablemente a unos y mostrándose agradecido y cariñoso con los otros. Aún con un acentazo que dificultaba la comprensión de lo que quería transmitirnos, no quiso desconectar de nosotros en ningún momento.


Porque él es un showman y lo sabe, lo da todo en el escenario y, sobretodo, lo hace ver, nos lo quiere demostrar, mostrándose como ese pintoresco personaje que todos sabemos que es. Fuente inagotable además de curiosas anécdotas como su "renovación de votos matrimoniales" con su guitarrista Ched celebrando sus 10 años juntos en escena, o el abrazo "teletúbico" de todos los miembros de la banda de cara al final del concierto. 


Al día siguiente la música de Eels siguió llenando mi casa, poniendo banda sonora a la lluvia otra vez. Aún con las sensaciones de la noche anterior, rescaté algunas de sus canciones y me deleité también con las que me hubiera gustado escuchar. Sí que es cierto que eché en falta un poco más de esa vertiente tranquila que comentaba, probablemente no fuera la única, pero en fondo poco importa si nos ofrecen un buen concierto con tan buenas sensaciones. Que no nos importaría repetir.




My Beloved Monster by Eels on Grooveshark

domingo, 28 de abril de 2013

At least that's what you said - Wilco

Cómo cambian las cosas. Mi cabeza de tanto en tanto viaja a esa época de mi vida en la que los domingos y especialmente sus tardes no eran más que fuente de tormento y hastío, símbolo del aburrimiento más profundo, encerrada en una casa que no era la mía por muchos (y agradecidos) esfuerzos que hiciera e hicieran para que así la sintiera. Días enteros y tardes en las que quería huír pero no sabía ni cómo, ni por qué, ni dónde. En las que me parecía que quedarse en casa era una condena, algo insoportable, en las que había que buscar desesperadamente algo interesante que hacer.

Pasó ya tiempo desde entonces y ahora mismo hasta me apasiona la idea de estarme, de tanto en tanto, todo un domingo en casa encerrada. Sola o en compañía, cocinando, con una copa de vino acompañando una buena comida, realizando las tareas de casa, leyendo en mi galería, durmiendo siestas eternas, viendo películas y series, arreglando el mundo, trasteando por internet, escuchando música (eso siempre), escribiendo o simplemente vegetando en el sofá. Llega la noche y no me importa, no tengo la sensación de haber perdido el tiempo que solía tener por entonces, hago repaso del día y me siento satisfecha. 

Lo que es la vida, y las circunstancias, y lo que duele entender el por qué de todas aquellas sensaciones pasadas, y el lamento de haber hecho tanto daño sin quererlo y sin darme cuenta, al son del pensamiento de por qué no me di cuenta antes, y ahorrar más dolor del que fue causado. Nada se puede hacer por corregir el pasado, pero en días fríos, grises, lluviosos, solitarios pero increiblemente agradables como este de repente me surgen todos estos pensamientos mientras, intentando desintoxicarme de las brutales sensaciones del conciertazo de anoche de Eels, que os relataré en pocos días, sonó esta tremenda canción que abre el "A ghost is born" de Wilco. Un tema con un increíble y desgarrador solo de guitarra que parece atender a todo el desahogo que necesito para desprenderme de estas reflexiones. Lo sé, Wilco otra vez, pero qué queréis qué le haga. Cosas de la inspiración y el momento, de la espontaneidad, de la necesidad de escribir que, al fin y al cabo, es de lo que nace este pequeño espacio. Que tengáis un buen domingo.

"Or maybe all you mean, is leave me alone...."

At Least That's What You Said by Wilco on Grooveshark

viernes, 26 de abril de 2013

Black spot - Local natives

Ahora sí que sí. Ha empezado de verdad. Faltan ya menos de 30 días para que arranque el evento musical más importante del año para algunos de nosotros y ya empezamos a sentir los nervios. Atrás quedó ese día en el que se desveló todo el cartel y la investigación pre-primaveral ya lleva varias semanas e incluso meses en marcha. Una de los aspectos más estimulantes de enfrentarte a un cartel de festival es, sin duda, rebuscar entre sus propuestas y descubrir nuevos grupos. O quizás sea la oportunidad para introducirte en ellos, ya se sabe que nunca es tarde.

Empiezo hoy esta serie de pequeñas entradas sobre algunos de mis descubrimientos más relevantes con uno de los mejores que he hecho. En realidad ha sido, como decía arriba, el incentivo que necesitaba para introducirme en ellos. Y, con ello, lamentarme de no haberlo hecho antes. Recuerdo las primeras veces que escuché su último disco, "Hummingbird", y cómo me vinieron a la cabeza los ritmos y formas musicales de unos The national sin la voz de Matt Berninguer fusionados con los matices más característicos de Grizzly bear. Algo en ese disco me cautivó desde la primera escucha, y desde entonces ese algo fue creciendo hasta convertirse en un mucho. Porque finalmente me resultaron cautivadores y evocadores, incluso con un toque de magia. Sería fantástico poder verles si los solapamientos y los horarios así nos lo permiten, crucemos los dedos.

En un día tan lluvioso como estos se me antoja ideal para acompañar la observación de las gotas cayendo, de las calles mojadas, de las hojas verdes recientes de los árboles refrescadas. Canciones como esta delicia que va de menos a más resulta la mejor compañía para un viernes como hoy, en el que la perspectiva del fin de semana viene empañada por cielos grises y una inesperada y desagradable vuelta del frío que esperemos que sea lo más breve posible y deje paso por fin a la primavera de verdad. Espero que os guste.

Black Spot by Local Natives on Grooveshark


martes, 23 de abril de 2013

An army of fat synths - Wild honey

Salir a la calle y que un sol primaveral y radiante te dé los buenos días en la cara. Caminas unos metros y ya encuentras la primera parada de rosas. Sonríes. Rojas, frescas y con ese leve olor tan agradable que acabará llenando todas las calles de la ciudad que, aún con las multitudes, invitan a pasear, solo o acompañado, y apuntarse a esta fiesta de bienvenida a la primavera llena de rosas. Deseas que llegue la tarde para escaparte del trabajo, quizás un poco antes, y ver cómo Barcelona luce sus mejores galas mostrando una estampa más bella aún si cabe.

Todo se llena del color y el olor de las rosas, sí, pero también de libros, finalmente los protagonistas de este día. Libros entre los que trastear (si la muchedumbre te lo permite) aunque siempre estén los mismos típicos que ves en todos lados, quizás escondido entre ellos encuentres lo que buscas, para ti o para alguien a quien quieras. Porque no sólo hoy sinó que cualquier día es una buena ocasión para regalar algo tan maravilloso como un libro.Y compartir el placer de la buena lectura, hoy y siempre.

El pasado sábado pude ver en concierto en una tienda de discos del centro con motivo del Día de las tiendas de discos a este delicioso grupo madrileño, Wild honey, que acaban de sacar su segundo disco, llamado "Big flash", del cual esta canción se me antoja ideal para acompañar un día tan bonito y primaveral como este. Que tengáis un buen día de Sant Jordi.




jueves, 18 de abril de 2013

Ping pong - Stereolab

Luz, sol y alegría llenan durante el día la galería de mi casa. Las tumbonas empiezan a poblarla y a moverse por ella, quitamos el polvo a sillas y mesas. Abrimos el ventanal y una cálida brisa nos da la bienvenida a esta primavera avanzada que va tan rápido que casi se nos escapa. La piel empieza a mostrar un cierto color y los días se llenan de mil actividades y de ganas de estar al aire libre. Sant Jordi y sus rosas y libros están a la vuelta de la esquina para darnos la bienvenida oficial a tan bonita estación pero parece que esta estaba impaciente por ocupar su lugar.

Entre tanta luz, sol y alegría pululan miles de canciones. Muchas de ellas pre-primaverales, pero de esas ya hablaré largo y tendido a lo largo del mes que viene, preludio del gran evento musical. Eso sí, todas ellas luminosas, frescas y soleadas como tiene que ser, como esta delicia de Stereolab que me llegó en un precioso recopilatorio de chicas regalo de cumpleaños. Una canción de brisa, dulzura y felicidad contagiosa, una canción para sonreír sin parar. Del EP homónimo que el año 1994 editó la formación de Laetitia Sadier, otra (más) de sus innumerables delicias. Espero que os guste.


jueves, 11 de abril de 2013

In a moment - Stereophonics

El pasado 4 de Marzo se publicó al fin el esperado octavo álbum de la formación británica Stereophonics, "Graffiti on the train", después de la ligera decepción que supuso la anterior entrega, Keep Calm And Carry On and Pull The Pin de hace cuatro años. Tras haber llegado a la culminación de su carrera con los álbumes "You Gotta Go There To Come Back" y el rockero "Language. Sex. Violence. Other?" el listón quedó demasiado alto y resulta difícil llegar a tal nivel. Con un sonido ya madurado, definido y totalmente reconocible, todo es un reto y quizás por ello hayan tardado unos años en decidirse a publicar nuevo material.


Un reto que parecen haber superado con esta entrega. Porque no, no llega al nivel de los citados álbumes, pero sí que lo acaricia. ¿Y cómo? Ni más ni menos que cogiendo prestados sus mejores elementos e influencias y acoplando a su personal estilo pequeñas trazas de otros géneros. Una fórmula que ha dado como resultado un álbum de lo más variado, diez canciones bastante diferentes las unas de las otras, con mayor o menor fortuna unas u otras pero en conjunto más que decente.

Empieza con "We share the same sun", una de esas canciones que van de más a menos, fórmula que saben resolver con mucha eficacia y emoción y que repiten en otros cortes del álbum, la canción con la que parece que nos quieren decir algo así como que aquí están ellos, que han vuelto, si es que en algún momento se fueron. Un excelente tema de inicio y una invitación a continuar escuchando el disco y descubrir las sorpresas que alberga.

Pero la energía se interrumpe por un momento para reencontrarnos con esos Stereophonics melancólicos que nos rozan el alma en "Graffiti on the train". Uno de esos temas en los que la preciosa voz de Kelly Jones se deleita en largas notas y con ella nos arrastra por los derroteros de esa misma melancolía, acompañado a su vez de intensas orquestaciones que le dan el toque emocional definitivo. Algo que vuelve a ocurrir más adelante con "Violins and tambourines", el primer y delicioso adelanto del disco que tuvimos allá por noviembre, una canción sencilla pero efectiva, que va de menos a más, que sigue repartiendo melancolía envuelta en orquestaciones, estallando en un intenso y rítmico final en el que todos los elementos instrumentales y vocales surcan en sintonía hasta el grito final.

Si queremos más canciones de las que van de menos a más, o de las que cambien ritmos, no tenemos más que pararnos en "Roll the dice", con su cara guitarrera y su cara más tranquila, en este caso acercándose a la épica de bandas como Muse en su final. O bien avanzar y escuchar "In a moment", probablemente la mejor del conjunto y por ello la elegida para acompañar la entrada, con dos partes de carácter y ritmo totalmente diferentes pero bien acopladas, prueba y testimonio de los dos espíritus de la banda, el cañero y el melancólico, bien dados de la mano. Los que echen en falta a los Stereophonics más cercanos al rock del "Language. Sex. Violence. Other?" quedaran saciados especialmente con la enérgica "Catacomb". 

¿Y qué tenemos de nuevo? Entre lo más afortunado, un interesante acercamiento a sonidos soul en "Been caught cheating", y por supuesto "Indian summer", la canción finalmente elegida como single, un tema pop muy pegadizo que de primeras descoloca por su convencionalidad pero al que finalmente le acabas encontrando ese algo que tiene, aún sin ser de los mejores cortes.

En definitiva, un regreso muy digno, un disco que nos devuelve a los mejores Stereophonics, que probablemente reconcilie a todos aquellos que perdieron la esperanza en ellos tras su anterior trabajo. De una de las bandas más injustamente infravaloradas del panorama musical actual pero que sigue en la brecha y con mucho por decir. Larga vida a los chicos de Kelly Jones.



(publicado en Crazyminds el pasado 2 de Abril)

martes, 9 de abril de 2013

Sacrilege - Yeah yeah yeahs

Una voz al borde de la quiebra empieza la canción casi sola. Tras dos frases, no aguanta más y se levanta, casi gritando, primer aviso. Pronto el acompañamiento se intensifica, la batería, la guitarra y todo el aparato electrónico va despertando poco a poco, cuidado que el estribillo llega pronto. La canción continúa y gana energía a momentos, acumula nuevos elementos paulatinamente y resulta a cada segundo más viva, más intensa. Hasta que estalla de cara al final cuando aparece de repente un coro gospel que acompaña a la voz principal y le da sustento, todos los elementos se unen y bailan en comunión hasta el final, celebrando la enorme canción que ha nacido de todo ello.

La voz es inconfundible, única, imperfecta pero llena de personalidad y carisma. Sí, es Karen O, y sí, estamos delante del primer adelanto del próximo disco de Yeah yeah yeahs, "Mosquito", a poco de publicarse. Una banda que he ido degustando poco a poco durante estos últimos años, responsable de grandísimos temas de una electrónica fácil de digerir y liderados por esa voz que es la guinda que los hace únicos. Que en algún momento tenían que aparecer por este espacio y qué mejor que aprovechar este último lanzamiento para hacerles los honores. Espero que lo disfrutéis.


jueves, 4 de abril de 2013

2013 - Primal Scream

Tras unos pequeños días de desconexión y descanso, toca volver paulatinamente a la realidad para empezar uno de los trimestres más movidos e interesantes del año. Con perspectivas de conciertos, visitas y mil actividades que culminarán en el Primavera Sound, del cual la cuenta atrás sigue cada día más candente. Es también el momento de pararse a recoger todas aquellas canciones que han ido apareciendo a lo largo de estos primeros tres meses y que más nos han calado. Es obvio que no todas pueden tener cabida en el blog y es por eso que he elaborado una lista donde he hecho una pequeña selección.

Una selección poblada principalmente por novedades y vueltas, como la de Pulp, Stereophonics, Phoenix, Yeah yeah yeahs, Vampire weekend, L.A., Suede o ese gran disco de Bowie del cual cuesta quedarse con una sola canción. Algunas que ya han pasado por aquí, como Woodkid, Yo la tengo o I am kloot, una predominancia de temas bailables como el de Klein, The courteneers o Delphic y, como no, anticipos y descubrimientos primaverales como Foxygen, Fidlar o Local natives (gran descubrimiento). Una lista que queda abierta a más canciones que haya podido olvidar pero que deseo que estén, y que quizás sirva como fuente de próximas entradas en el blog.

De entre todas las canciones, no sé si será con la que finalmente me quede pero esta sonada vuelta de Primal Scream tiene algo que me enganchó desde la primera escucha. Inesperados y eclécticos como sólo ellos pueden llegar a serlo, la banda de Bobby Gillespie reapareció el pasado febrero con un tema vital y alegre pero sin prisas, con la presencia de la guitarra shoegaziana de Kevin Shields como acompañante de fondo y miles de influencias diversas metidas en coctelera para dar lugar a una gran canción. Un tema que sirve de adelanto al próximo trabajo de la banda que saldrá el próximo 6 de mayo. Una canción ideal para acompañar esta primavera incipiente que estamos teniendo, a estas primeras tardes largas que nos dibujan una sonrisa a la luz cada día más intensa. Os dejo con las dos versiones editadas, la corta y la larga con vídeo. Espero que os guste.

2013 by Primal Scream on Grooveshark